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Reportaje:Iglesias en España / 2

La misión Ahmadia del Islam, sin una sola mezquita

Ante la próxima revisión del Concordato, y especialmente ante la petición de las iglesias evangélicas de que se suprima la confesionalidad del Estado español, Jesús de las Heras ha preparado esta serie de reportajes que recorren las iglesias no católicas que hoy existen en España. Su interés radica no en el número de miembros que cada una de ellas pueda tener, sino en la alternativa que pueden ofrecer dentro de la libertad religiosa.

No deja de ser curioso que en 1977, el Islam, tantos siglos asentado sobre la península Ibérica, no tenga ahora ni una sola mezquita en España. Sólo una treintena de españoles confiesan la fe del Islam, fieles a la Comunidad Ahmadia del Islam, secta que aspira a unificar y fortalecer la fe islámica de las otras 72 que abrazan el Corán como libro sagrado y que creen en Mahoma como el profeta enviado por el dios único, Alá.Karam Ilahi Zafar, Iman de la Misión Ahmadia en España, dice que «al igual que Jesucristo vino a perfeccionar la ley de Moisés, cuando los hombres, habían olvidado los mandatos divinos, así Hazrat Ahmad de Qadian es para el Islam, ahora que padece corrupción, el Mesías Prometido de nuestro tiempo, profeta discípulo de Mahoma».

Vendedor de perfumes

Treinta y un años lleva en España, a donde vino a predicar, Karam Ilahi Zafar, vendedor ambulante de perfumes que él mismo fabrica, casado y padre de seis hijos, tres varones y tres muchachas, Iman de la Misión Ahmadia en España.

Karam vive con su familia en Madrid. Y viven «con la ayuda de Dios», de su trabajo como vendedor de perfumes. Aunque hoy día -nos asegura- otros sacerdotes de su secta reciben una especie de sueldo, él renunció al mismo por medio de voto, en 1947.

Su proselitismo en España ha dado fruto: treinta españoles confiesan su misma fe. «No son muchos, pero no importa tanto el número como la fortaleza de su fe.» Se trata de un médico, un ahogado, jóvenes estudiantes, algunos obreros, un maestro... «Hay de todas clases sociales», dice Karam.

A pesar de su escasa proliferación en España, en el resto de los países suman ya, unos diez millones, principalmente extendidos en Asia y Africa, aunque también en países europeos y americanos.

«No, no tenemos aquí ninguna mezquita. Nos gustaría construir una, pero de momento no podemos por impedimentos económicos. En España quedan tres mezquitas de cuando la dominación musulmana, la de Córdoba, otra, en Málaga y una en Toledo, llamada del Cristo de la Luz, que hace tiempo solicitamos se nos permitiera usar sin que esto haya resultado posible.» Karam añade: «En Alemania hay dos, una en Suecia, también existe otra en Dinamarca y en Holanda y en Inglaterra, y cuatro en Estados Unidos. En los países africanos y asiáticos hay bastantes más.»

Carta a Franco: La doctrina

La Misión Ahmadia del Islam quedó registrada en el Ministerio de Justicia, español como asociación confesional no católica en 1971. Dos años antes, en diciembre de 1969 -a su vez, dos años después de promulgarse la ley de Libertad Religiosa-, el Iman en España dirigía a Francisco Franco Bahamonde una carta en la que le especificaba los siguientes puntos:

1. Dios es único -un solo Dios y una sola persona-. Es infinito, vivo y estable. No engendra ni fue engendrado y no tiene igual ni semejante. No existe la Trinidad. Sólo existe la Unidad de Dios, el Padre Celestial.

2. Santo Jesucristo -Hijo de Santa María- fue el último enviado de Dios a los israelitas para revivir la ley, Mosaica. Los judíos querían matarlo crucificado para causarle la muerte maldita. Pero Dios Todopoderoso lo salvó de esta muerte. El Hijo de Santa María murió de muerte natural con gloria y bendición en el barrio de Khaniar en Sirinagar (Ca.chemira), de 120 años.

3. Santo Profeta Mohammad (la paz y bendiciones de Dios sean con él), es el Caudillo de los profetas. En su persona termina la Perfección humana.

4. El Santo Corán es la guía más perfecta, completa y universal para toda la humanidad. Enseña la espiritualidad y el amor al Creador del Universo. Prohibe: el alcohol, la carne de cerdo, el juego de azar (lotería, rifa y usura), el baile, toda clase de pintura (excepto el paisaje), la música con instrumentos, el teatro, las novelas y las películas (admite lo documental que sea moral y de cultura espiritual). Manda a las mujeres tapar sus rostros, y toda clase de bellezas.

5; Ordena: cinco oraciones al día, ayuno, peregrinación a la Meca si se dispone de medios, limosna, sacrificio de los animales. Otros principios fundamentales son: la inexistencia del Pecado Original; cada uno es responsable de sus actos delante de Dios, cuando tenga uso de razón, según su capacidad y facultad; la Redención del hombre existe en certidumbre de la existencia de Dios y en logro de la perfección, no (que Dios nos perdone) que Dios se muera por nosotros; Dios es eterno, libre de nacimiento y muerte; si pecamos. El nos perdona porque es Indulgente; creemos en el Paraíso y en el Infierno, pero el Infierno en el Islam no es eterno; creemos que todos los fundadores de diferentes religiones han sido benditos mensajeros de Dios y que Dios les había revelado; todos los libros sagrados originariamente fueron revelados por el Ser Supremo; creemos en los ángeles.

6. Hazrat Ahmad de Qadian (India), (la paz y bendiciones de Dios sean con él), es el Mesías Prometido de nuestro tiempo (1835-1908). En su persona se ha cumplido la segunda venida de Jesucristo, igualmente como se cumplió la segunda venida de Elías Profeta en la persona de San Juan Bautista.

7. La guerra nuclear o tercera guerra mundial es como un diluvio de fuego. Quien siga al Mesías Prometido de nuestro tiempo, Dios le protejerá.

8. La oración musulmana es la más perfecta, completa y es la única y verdadera».

El día 24 del mismo mes, el secretario del Jefe del Estado, Felipe Polo Martínez Valdés, le contestaba con un saluda en el que expresaba «la gratitud de Su Excelencia por su escrito».

Hazrat Ahman de Qadian, el mesías de nuestro tiempo

El fundador de la Comunidad Ahmadia fue Hazrat Ahmad de Qadian, natural de Qadian, localidad del norte de la India, hijo de una familia de mongoles de acomodada situación económica. Hazrat Ahmad (1835-1908), musulmán, dedicó su vida al estudio de los libros sagrados, a la oración y a la meditación. Después de varias revelaciones divinas fundó en 1899 la citada comunidad islámica.

Hoy día la sede central se halla en Rabwah (Paquistán), y la jefatura de la comunidad la ostenta Mirza Nasir Ahmad, nieto del fundador.

El sostenimiento económico le viene dado a la comunidad por la aportación de los fieles. Obligatorio el 6 % de los ingresos. Hay quienes aportan hasta una tercera parte de los ingresos.

«Los puntales del Islam son cinco -nos explica el Iman en España-: la declaración de fe, que es personal y simplemente manifestada a Dios; la oración; el ayuno; la peregrinación a la Meca; y la caridad. Los mandamientos del Corán no sólo contienen los Diez Mandamientos cristianos, sino que, además, prescribe y prohibe las causas de los pecados. No sólo prohibe el asesinato, sino que ya prohibe beber alcohol entendiendo que éste es generador de violencia y excesos nocivos, etcétera.»

«Se nos han imputado muchas cosas falsas a los musulmanes con ánimo de desprestigiarnos. Una de ellas alusiva a la poligamia. No hay poligamia en el Islam, salvo en casos necesarios, siempre y cuando el varón necesite tomar más de una esposa, y no más de cuatro, por razón de esterilidad en las primeras, por ejemplo, y siempre que ante Dios haya justificado esa necesidad así como la responsabilidad de ser justo con ellas en atender sus necesidades. A las mujeres se les permite el divorcio, pero no el tener varios esposos, porque la mujer es como un campo y no puede recibir varias semillas. La mujer, en el Islam recibe un alto y delicado trato.»

La vida de un musulmán, en su trayectoria religiosa, pasa por cinco etapas que Karam Ilahi Zafar nos resume así:

«Cuando nace un niño se le hace al oído la llamada al Islam, pero ese niño sólo se hará musulmán, por su propia voluntad, cuando sea mayor, cuando tenga uso de razón, mediante una simple declaración verbal, de conciencia. Para pertenecer a la Comunidad Ahmadia, hay que firmar una carta de condiciones.»

«Al poco de nacer es obligatorio practicar a los varones la circuncisión. »

«Las bodas se realizan con el consentimiento de los padres. Primero tiene lugar la firma de un documento de compromiso, después se hace público éste y a continuación, se inician las relaciones de la pareja. La ceremonia tiene lugar en una mezquita, delante de un Iman y con asistencia de los padres y el futuro esposo. »

«Nuestras festividades son dos: El Ramadán, después de un mes de ayuno, y la Fiesta del Sacrificio, al día siguiente de finalizar el tiempo de peregrinación a la Meca, en recuerdo de Ismael Abraham.»

«Los entierros son sencillos. Se envuelve en un camión y en una sábana el cadáver y se le cubre con otra sábana, todo ello después de haberlo lavado y perfumado. Se ora en petición de clemencia por su alma, que es la que transciende a la otra vida, pues no creemos en la resurrección de los cuerpos. Y se lleva el cadáver al cementerio donde se le entierra. No se usa ataúd, salvo en el caso de que el cuerpo muerto haya de ser trasladado al cementerio desde una localidad distinta. En el cementerio se vuelve a rezar. Toda la ceremonia está presidida por un Iman.»

Política y propaganda

Según K., I. Zafar, los musulmanes de la comunidad Ahmadia están obligados a obedecer la ley del país en el cual se hallen establecidos, y, si no les gusta, les queda el camino de marcharse, pero «no podemos crear disturbios ni desórdenes; todo debe alcanzarse en función del diálogo y del convencimiento.»

No obstante, el segundo califa de la comunidad Ahmadia, el hijo del fundador, Hazrat Mirza (1889-1965) dejó escrito, entre otros, un libro titulado El camino hacia la paz, en el que especifica los siguientes cuatro principios rectores del pensamiento político islámico:

1. Gobierno representativo.

2. El privilegio de gobernar es un depósito, no un derecho.

3. Una paz y un progreso justos para todos deben ser el único objetivo de gobierno.

4. Los gobernantes serán siempre jueces imparciales entre los intereses en pugna (individuos, clases, colores, credos y otros conflictos).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de febrero de 1977