Formas no punibles de ensuciar la calle
Refiriéndome a la ya sabida por todos, disposición del Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid, por la cual se sancionará con multas de mayor o o menor cuantía el hecho de arrojar un papel, colilla, plástico, etcétera, al suelo de la vía pública, es digna de aplauso, siempre que sea una muestra de civismo y preocupación por la salud pública entre otras muchas cosas.A pesar de todo y después de los «cepos»,. presumo debe ser una especie de obsesión por hacerse notar el ilustrísimo señor alcalde de una forma autoritaria, ya que se ha olvidado de un tema a la hora de prohibir, tanto o más grave que el problema de los papeles. ¿Qué multa sufrirán los propietarios de los «perros-señoritos» que sigan haciendo sus necesidades en plena vía pública? En ciertos sectores de nuestra bella, pero no menos ultrajada por las contaminaciones atmosféricas, sonora, urbanística y «acívica», en general, ciudad es materialmente imposible pretender admirar, ¡oh casualidad!, un retazo de azul cielo sin por el descuido pringarse con lasyermosa plasta de un afortunado perro, quizá de lujo .....


























































