Artefacto contra la compañía Cubana de Aviación: dos millones de pérdidas

Seis locales afectados, entre ellos la compañía Cubana de Aviación y el Montepío de Actores, y unas pérdidas por valor de más de dos millones de pesetas, en una primera apreciación, fueron las consecuencias de una explosión producida por un kilo de dinamita que unos desconocidos colocaron en la compañía cubana, en la finca número 45 de la avenida de José Antonio. Según informó a EL PAÍS el gerente de la Cubana de Aviación, el atentado «está dentro de una escalada terrorista por parte de la Central de Inteligencia, contra el régimen castrista».

Varios muros caídos, cristales rotos y cables colgando fue el espectáculo visto por los huéspedes de las pensiones de pisos superiores, que se vieron obligados a salir a la calle tras que una fuerte explosión destrozara sobre las dos y diez de la madrugada del domingo, parte de la compañía Cubana de Aviación, contra la que iba dirigido el atentado, el Montepío de Actores y el despacho de un abogado, locales todos ellos instalados en la segunda planta del edificio. De menor cuantía sufrieron daños los locales de primera y tercera planta.Según comunicó horas después el gabinete de prensa de la Jefatura Superior de Policía el artefacto explosivo fue instalado detrás de una columna en el rellano de la escalera a la izquierda del ascensor, Al parecer, se trataba de cerca de un kilo de dinamita unido a un aparato de relojería.

«Ha sido la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Este atentado no se debe a grupos contrarrevolucionarios, como han publicado algunos periódicos, sino a la CIA que está utilizando todos los métodos a su alcance como ya se vio en la voladura de nuestro avión en Barbados», manifestó a EL PAÍS el gerente general de Cubana de Aviación, señor Torres.

Empleados de la citada compañía informaron, asimismo, que durante los últimos meses recibían llamadas de amenaza casi diarias, «motivo por el que ya estábamos acostumbrados». En las citadas llamadas «la voz era de personas latinas, pero se notaba que disimulaban».

La colocación del artefacto, que causó pánico entre los vecinos y algunas lesiones leves en transeúntes por efecto de los cristales que cayeron a la calle, afectó principalmente a las oficinas del Montepío de Actores donde la onda expansiva «derribó una pared maestra de catorce metros; destruyó despachos; se cargó la instalación eléctrica, y casi saca la puerta por uno de los ventanales de la calle Silva».

El secretario del Montepío, Rafael Cores, informó que la explosión había destruido casi todo el local. «Afortunadamente no afectó a la documentación, pero el resto tendremos que renovarlo con las aportaciones que quieran hacemos.»

Según adelantaron los arquitectos y aparejadores personados en el lugar del suceso, se tienen que limpiar unos 56 metros cuadrados para proceder a la construcción. «Esperamos que las aportaciones, festivales y actos que realicemos puedan volver a poner en funcionamiento esta obra benéfica.»

Un comunicado de última hora, procedente de San Juan de Puerto Rico afirmaba que la colocación de la bomba podía ser atribuida a un grupo autodenominado Células Unidas Internacionales, Secretas y Revolucionarias. El comunicado fue hecho telefónicamente por una voz «con claro acento cubano».

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0008, 08 de noviembre de 1976.