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Tribuna:TRIBUNA LIBRE

Un punto sobre la i de marxismo

Doctor en Ciencias Económicas y abogado, catedrático excedente de la Universidad de Santiago de Compostela, es presidente de la Comisión de Conflictos de la Unión General de Trabajadores, sindical del Partido Socialista Obrero Español.

Tantas mentiras se han contado en este país en los últimos treinta Y siete años, que sería cosa de nunca acabar irlas señalando una por una.

Cuando ahora afloran esperanzas grandes de cambio y de tiempos mejores conviene ir poniendo algunos puntos sobre las íes.

Uno de esos puntos es el del marxismo. Tantas maldades se han dicho de él, con tan siniestra catadura se le ha presentado una y otra vez. que ha de maravillar queden marxistas en España.

Y, sin embargo, a reserva, claro es. de lo que digan los votos cuando votos hava, es muy posible que los partidos marxistas de este país -socialistas y'comunistas- arrastren el día de mañana en su favor a buena parte de la población. ¿Un tercio? ¿La mitad? ¿Más de la mitad? En cualquier caso, muchos, muchísimos votos.

Entre otras, las siguientes puntualizaciones podrían contribuir a explicar semejante hecho, que a algunos parecería obra del diablo.

1.- El marxismo es un humanismo en el mejor sentido die la palabra. En palabras de Marx, su meta es el «reino de la libertad». Liberados en toda la medida de lo posible de opresiones y represiones, su propósito es que hombres y mujeres puedan ir desarrollando plenamente su propia personalídad. serán seres humanos libres en una sociedad libre, cada vez menos sujeta a las limitaciones materiales.y con pleno aprovechamiento del creciente conocimiento humano en beneficio de todos y no de unos pocos. Nada tiene de insólito que pese a denuestos y persecuciones sin cuento el marxismo sea una bandera donde se contemplen millones y millones de personas y su color rojo. por extraño que a muchos parezca, simbolice progreso, libertad y solidaridad, Porque si desde sus albores, y con todos los retrocesos y zigzags que se quiera, la humanidad avanza, explicar ese avance, impulsarlo, hacer al hombre responsable de sus destinos, por muy imperfecto que sea todavía, es un empeño noble y honroso.

2. Es muy cierto, desgraciadamente, que en nombre del marxismo se han cometido crímenes terribles. Pero en ello, el marxismo en nada, se distingue de ninguna de las grandes corrientes filosóficas, religiosas o políticas que en el mundo han sido. Si pudiera hacerse tan macabro balance, acaso no quedara el marxismo, en lo, que a crímenes respecta, muy a la zaga de cosas tan respetable o en su día tan pro gresivas como el cristianismo o el liberalismo.

3. Muchas son así, las tachas que pueden ponerse al marxismo. Desde no_haber resuelto los problemas filosóficos, sociales, políticos y económicos de nuestro tiempo hasta haber alumbrado sociedades de subyugación y opresión. Con todo, solución, definitiva a los problemas de las sociedades humanas, hoy por hoy nadie la tiene. Y, menos que nadie el capitalismo. Basta observar un poco los problemas que en el mundo capitalista suscitan las crisis economicas recurrentes, el sistema monetano internacional, las empresas multinacionales, la del medio, la crisis de la energía, la explotación del tercer mundo, entre otros temas, para reconocer la necesidad de buscar nuevas soluciones sociales y económicas. ¿Y qué otras cabe encontrar que no sean las que ofrece el socialismo" ¿Y qué socialismo tiene más fundamento, quelel marxista?

4. En la historia, una y otra vez, Usde cuando Platón escribió La República hasta hoy, se ha acusado de utópico a todo aquel que quería cambiarla sociedad. Y, sin embargo, la sociedad, siempre, tarde o temprano, acaba cambiando. Cuántos ejemplos no se podrían aportar de quienes han considerado como algo inconmovible la esclavitud, el señorío... o la propiedad privada del capital. Y tan absurda es esta última -y así se considerará algún día- como absurdo y de todo punto inaceptable nos parece hoy que se pueda reducir un hombre a esclavitud o que se haya creído que la sangre del estamento noble era diferente de la del siervo y que de la cuna a la muerte uno y otro tenían diferentes derechosy obligaciones.

5. Por último, si bien no se han cumplido -desde luego- las teorías de Marx sobre la proletarización y miserabilización de casi toda la población de un país capitalista hay en cambio un rechazo patente del capitalismo en grupos cuantitativa Y cualitativamente cada vez mas importantes, como técnicos, profesionales y estudiantes. Las protestas reiteradas de estos últimos en muchos países ponen en duda las posibilidades biológicas mismas de que el capitalismo continúe. Si los hijos de los burgueses no quieren ser burgueses, es difícil que no acabe habiendo cambios.

Si de las dos grandes corrientes marxistas, una de ellas -la comunista- abandona, como lo está haciendo, dependencias exteriores, afanes hegemónicos y dictaduras del proletariado y acepta la vía pluralista, pacífica), democrática hacia el socialismo que siempre -o casi siempre- ha defendido la otra corriente, encarnada por el Partido Socialista Obrero Español en sus noventa y siete años de historia, no es imposible pensar en una izquierda unida para el mañana, que llegue a alcanzar la confianza mayoritaria del país y que sin utopías vaya estableciendo una sociedad más libre, solidaria, democrática, racional, justa y eficaz.

Por todo ello convendría que dejasen de llamarnos a los socialistas que somos partidarios de una alianza con los comunistas, tontos útiles, compañeros de viaje o ingenuos despistados, y de preguntarnos por los partidos socialistas de los países del Este o por la libertad de la Unión Soviética.

Aparte de que podríamos contestar que las únicas opresiones y cárceles que hemos conocido no han sido precisamente las soviéticas, todo eso que nos puedan decir y mucho más lo hemos. sabido y lo hemos combatido y lo seguimos combatiendo con todas nuestras fuerzas.

A fuer de marxistas, sin embargo, sabemos que las cosas cambian. Y si nuestras coincidencias con los comunistas de este país aumentan en lugar de disminuir, tal cosa nos alegra. Profundamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1976