Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Silva Muñoz no quiere abandonar la alianza de la derecha

La situación del grupo político Unión Democrática Española (UDE) no está completamente clarificada después de la reunión que su comisión gestora celebró en la noche del miércoles pasado. No hubo despedidas más o menos tajantes, pero la divergencia de posiciones quedó nítidamente marcada entre el señor Silva Muñoz -por una parte- y un sector de UDE en el que figuran los señores Monreal Luque, Jiménez Mellado, Almagro, Villa Elizaga y otros, con el apoyo de los cuatro miembros del Gobierno que proceden de las filas de dicha asociación: Osorio, Carriles, De la Mata y Reguera.

Las cosas no están claras. Todavía ayer se realizaron -según nuestras noticias- algunos contactos tendentes a evitar una escisión definitiva en el seno de UDE. Lo que la nota facilitada por dicha asociación dejaba traslucir no tiene mayor importancia para el futuro del grupo; pero la escisión parece inevitable. La alianza de la derecha quiere contar con él, de forma inequívoca, y el señor Silva parece tener decidida su continuación en la misma. Según un despacho de Logos, Silva comunicó ayer al señor Fraga Iribarne que continuará en la alianza.El interés político está centrado ahora en saber qué parte de la organización de UDE -que es de cierta importancia- controla cada tendencia de la comisión gestora. Un dato es que el señor Udina Martorell, que dirige la organización catalana de la asociación, comparte la tesis del señor Silva sobre los contactos con Fraga y otros ex ministros, de esta alianza; otro dato consiste en que el delegado de UDE por Alicante votó contra la participación en la alianza. Nuestras noticias indican, sin embargo, que el señor Silva podría controlar una parte de las organizaciones regionales de UDE quizá menos sustancial que la otra tendencia.

Por otra parte, en favor de la no participación en la alianza votaron buena parte de los que apoyan otra estrategia, consistente en buscar contactos con grupos de centro. Recientemente se celebró una reunión de miembros de Tácito, Fedisa y algún grupo democristiano, en la que se acordó esperar, los resultados de la reunión de UDE para tomar decisiones. Unos quieren presentar esta otra posibilidad de alianza como la plasmación de una corriente demócrata-cristiana amplia; para otros sería, simplemente, una alianza de fuerzas de centro. Dentro de Tácito -por ejemplo- los esfuerzos democristianos del señor Ortega y Díaz Ambrona -por citar un nombre- no se corresponden con las ideas de personas como el señor Royo Vilanova, partidario de ampliar el campo de alianza a más fuerzas de centro.

Junto a esta, coincidencia entre votantes pro-centristas y antiderechistas -si se permite una expresión tan simple, a efectos de clarificación-, cabe indicar que algunos de ellos han tomado su decisión simplemente porque no entienden cómo un demócrata-cristiano -aunque sea muy moderado- puede aliarse con hombres como Gonzalo Fernández de la Mora, por poner un ejemplo.

La oportunidad política de la alianza, vista por el señor Silva Muñoz, ha resultado demasiado sorprendente para un sector de UDE, al propio tiempo que no ha hecho sino confirmar los roces existentes, entre ellos y el señor Silva. Por otra parte, el vicepresidente segundo del Gobierno, señor Osorio, ha combatido activamente los contactos de aquél, favoreciendo otro tipo de alianza más inconcreto, por ahora, pero desde luego contrario a la que preconizan los tantas veces nombrados Manuel Fraga, Gonzalo Fernández de la Mora, Cruz Martínez Esteruelas, Laureano López Rodó, el propio Federico Silva y los recientemente incorporados Enrique Thomas de Carranza -en representación de la presidencia colegiada de ANEPA, Alianza Popular- y Licinio de la Fuente, así como alguna otra persona que podría estar participando también en ese asunto.

Muy pronto saldrá a la luz, por cierto, el resultado de las gestiones de estos hombres, que quieren definirse como una organización popular y de centro, con un claro deseo de homologación con las formaciones políticas conservadoras existentes en varios países de Europa. No está decidido aún si este conglomerado va a presentarse como un partido o como una alianza, El señor Fraga Iribarne, según nuestras noticias, prefería la primera fórmula; el señor Silva Muñoz, precisamente, era partidario de la segunda. Es una de las decisiones que faltan por adoptar.

Cabe indicar, finalmente, que la comisión gestora de UDE celebrará una nueva reunión a principios de la semana próxima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de octubre de 1976

Más información

  • Parece inevitable la escisión de UDE