La noche de los cuchillos largos
En el artículo La noche de los cuchillos largos que publica EL PAIS del día 3 de octubre, se dice que yo fui destituido como jefe nacional del SEU «por criticar la actuación de la policía en la represión de la manifestación pro Gibraltar español». Esa afirmación no se corresponde con la realidad de los hechos. En aquella ocasión, la policía armada se limitó a defender la integridad de la Embajada inglesa en Madrid, lo que es práctica habitual en todos los países civilizados del mundo, con la única excepción, quizá, de Portugal. Ningún herido grave, ni ningún muerto, se produjo como consecuencia de aquella actuación.Yo dimití en la primavera de 1955 (y me fue aceptada en septiembre de ese mismo año) por una doble discrepancia: con el entonces delegado nacional del Frente de Juventudes y otros directivos de la Secretaría General del Movimiento, que no estaban conformes con la política de reforma del SEU que habíamos iniciado con no pocas dificultades (Revista Alcalá, Congreso Nacional de Estudiantes, Teatro Popular Universitario, elecciones de delegados de curso etcétera) y con ciertas autoridades del Ministerio de Educación y de la Universidad, sobre el proyectado Congreso de Escritores Jóvenes manipulado y dirigido, principalmente -como su colaborador viene a reconocer al dar los nombres de muchos de los que en él intervenían- por estudiantes comunistas: Tamames, Múgica, Javier Pradera, etcétera. No me parecía a mi que se debían utilizar Ios públicos y ayudas de otro género, procedentes del Estado, para ayudar a semejante empeño. Así lo dije y como ni unos ni otros me hicieron caso presenté mi dimisión al Jefe del Estado, a quien siempre serví con lealtad de la que me honro, en una audiencia que alguna vez contaré con detalle.
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