Leónidas Breznev,
secretario general del Partido Comunista de la URSS, podría haber ordenado un plan para la producción masiva del nuevo gemelo del oro, sintetizado por los especialistas soviéticos del Instituto de Metalurgia Baikov, dependiente de la Academia de Ciencias de la URSS. Este oro artificial tiene las mismas cualidades físicas y químicas que el oro convencional: no se diluye en el agua regia y su resistencia eléctrica es casi idéntica a la del oro natural. Los habituales perceptores del tradicional subsidio moscovita que, como es sabido, se encuentran mayoritariamente en este país, han hecho saber ya a los servicios competentes del Kremlin que preferirían seguir recibiendo su soldada en «oro del moro», es decir, del antiguo, criado en las entrañas de la tierra.


























































