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La reforma Suárez, a punto de ser presentada a la opinión

Parece definitivo que el próximo fin de semana el presidente Suárez presentará la reforma, política ante las cámaras de Televisión, si el Consejo de Ministros del viernes la aprueba. A este respecto, el presidente ha multiplicado sus contactos de todo género en los últimos días y se asegura que hoy mismo se reunirá con altos mandos militares a fin de informarles de su contenido. El proyecto definitivo, fruto de diversos borradores sobre los que se ha venido trabajando en las últimas semanas, habría quedado ultimado en la reunión celebrada el lunes por la tarde entre el presidente y los ministro políticos.

El proyecto tendrá, al parecer, la forma de ley de Bases: no será una normativa articulada, sino una serie de principios generales que posteriormente desarrollará el Gobierno. La reforma constitucional prevista en dicho proyecto será sometida a referéndum, tras ser aprobada por las Cortes (con dos tercios de votos favorables) y previo dictamen del Consejo Nacional.Se cree que los principios generales que se establecen definen la unidad de España como un Reino, reconociendo no obstante de algún modo las peculiaridades regionales.

Se declara, al parecer, la unidad de jurisdicciones y se establece un sistema parlamentario bicameral. Las Cortes o el Parlamento se compondrían, así, por un lado, de una Cámara Alta -cuyos miembros serían los actuales consejeros nacionales más un número de personas de designación real-, y por el otro, de una Cámara Baja, elegida totalmente por sufragio universal, directo y secreto.

Cierta responsabilidad del ejecutivo

El poder ejecutivo respondería, en cierta medida, ante el Parlamento, ya que el Rey nombraría presidente de Gobierno a una persona que gozara de la confianza de las dos Cámaras., Con ello se pretende un cierto respaldo parlamentario del ejecutivo, como en los sistemas democráticos occidentales, en los que se nombra como premier a un representante del partido mayoritario en las Cámaras.

Fuentes dignas de crédito señalan que el Gobierno convocará elecciones generales sin necesidad de elaborar previamente una ley electoral en sentido estricto, sino a través de unas normas. electorales de carácter provisional, que podrían ser pactadas con Ias fuerzas políticas. Estas normas no tendrían que pasar necesariamente por las Cortes y podrían dictarse a, través de un decreto-ley.

De esta forma, el Gobierno puede aplazar por el momento la elaboración de una ley electoral, así como una normativa articulada de reforma constitucional, cuya aprobación por las actuales Cortes se presenta con serias dificultades.

Una vez elegida una nueva Cámara, el Gobierno podría elaborar un texto de reforma constitucional que desarrollase los principios establecidos en el proyecto que comentamos, y serían las nuevas Cortes « constituyentes » las que aprobaran la reforma.

La ley electoral sería también un tema de discusión posterior y su articulación definitiva. refrendada por las nuevas Cortes, que, en este sentido, tendrán un carácter provisional, hasta que se procediera con la nueva ley a la elección de un Parlamento definitivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 1976

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