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Multas y cárcel para los que despilfarren agua en Bélgica

A partir de ayer, todo belga que sea sorprendido por un agente de la autoridad regando su jardín, lavando su coche o llenando su piscina se expone a pagar una multa que puede llegar hasta el millón de francos belgas (1.700.000 pesetas).

Bélgica, que en lo que va de siglo no ha conocido semejante período de sequía, se dispone a economizar agua con una serie de medidas calificadas por toda la prensa de «excepcionales».

Un decreto ministerial hecho público ayer considera «despilfarro de agua» el regar jardines, limpiar aceras o calles, llenar piscinas particulares o estanques, lavar coches (excepto las empresas de lavado) y, en general, utilizar el agua para cualquier uso que no sea «absolutamente indispensable».

Las sanciones previstas incluyen también, además de las multas, penas de prisión de un mes a cinco años de cárcel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de agosto de 1976