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La eliminación del régimen rodesiano, primer paso hacia la descolonización del Africa austral

La eliminación del Gobierno de minoría blanca en Rodesia y su transformación en uno de mayoría ha sido considerada como el primer eslabón de un dominó que debería llevar a la independencia de Namibia y la liquidación del apartheid en Sudáfrica. Los ataques de ayer contra localidades rodesianas por fuerzas combinadas mozambiqueñas y guerrillas africanas, no bastan para pensar que ya hemos llegado a ese prólogo del final, pero sí son los más importantes que han tenido lugar hasta ahora contra la aún, técnicamente, «colonia bajo mandato británico».Un campamento del Ejército rodesiano situado a 50 kilómetros al norte de la ciudad fronteriza con Mozambique de Urntall fue atacado con morteros, cohetes, armas portátiles, y por primera vez cañones de 75 milímetros. Las fuerzas rodesianas reconocieron que había sido una acción muy bien coordinada y preparada, aunque sostuvieron que ellos no tuvieron bajas.

El incidente, que representa una escalada por los medios utilizados, sigue a varias semanas de choques y escaramuzas en las fronteras, y acciones que tuvieron lugar también en pleno corazón de Salisbury. Estas informaciones, unidas a las más recientes de partida de blancos rodesianos y la intervención hasta personal del Gobierno para disuadir a los que quieren marcharse, los recientes acuerdos Kissinger-Callaghan para una salida airosa del problema rodesiano, pudieran sugerir que estamos en el comienzo del final.

Obstinación

No hay que minimizar sin embargo la obstinación de la minoría blanca rodesiana en conservar su predominio. Todos los testimonios directos coinciden en que los blancos no endosarán jamás, por su propia iniciativa y sin ser sometidos a fuertes presiones exteriores, ningún cambio fundamental del actual sistema.Entre el «Frente Nacional Rodesiano», partido blanco en el poder, existe sin embargo la íntima convicción de que el régimen actual no puede eternizarse. El propio lan Smith parece convencido de ello, aunque dispuesto a prolongarlo el mayor tiempo posible. Ilustrativa de esta actitud es la respuesta de uno de los líderes de¡ partido, Des Frost, al entonces ministro de Asuntos Exteriores británico James Callaghan, cuando en marzo de este año formuló las conocidas proposiciones de Londres para la transformación de régimen rodesíano en uno de mayoría. «El Gobierno británico, que está en bancarrota, sólo tiene ideas en bancarrota», dijo.

Ian Smith ha contado para su política dilatoria con las divisiones en el seno del movimiento nacionalista rodesiano. Sus conversaciones con el líder moderado del African National Congress (ANC), Josua Nkomo fracasaron porque todo lo más que estuvo dispuesto a admitir el Gobierno, y ello con la oposición decidida de los sectores más radicales blancos, fue la paridad parlamentaria.

«Será necesario -decía el año pasado en Londres el presidente de Tanzania, Julilus Nyerere- organizar la lucha armada. contra el régimen minoritario, hasta que las condiciones estén maduras para una negociación realista». Desde entonces, la llegada al poder en Mozambique de¡ jefe militar de¡ FRELIMO, Samora Machel, ha radicalizado mucho más la alternativa militar contra Rodesia, y ha creado el entorno favorable a esa acción guerrillera, que ya no tiene los objetivos limitados que preveía Nyerere.

Limitaciones

A pesar de sus intenciones de perpetuarse en el poder el mayor tiempo posible, el Gobierno de Salisbury está consciente de sus limitaciones. En primer lugar su extensa frontera con Mozambique que le obliga a desplazar a más de 10.000 soldados para una vigilancia que de todas maneras resulta ineficaz. Una buena parte de !a población blanca vive ya en los protected villages, o ghetos blancos semimilitarizados. La economía es sin embargo, su, punto más vulnerable. Rodesia es un país enclavado, sin salidas propias al mar. El cierre de las fronteras rodesianas le ha privado de su enlace ferroviario con los puertos del océano Indico. La dependencia de la mano de obra africana, para los servicios y los trabajos rudos, es un handicap considerable.El Gobierno rodesiano no aprovechó la oportunidad que le brindaba la burguesía africana acomodada que representa el líder Josua Nkomo, que pretendía pactar una salida que garantizase dentro de un régimen de mayoría, los intereses de los blancos. ¿Cuáles son ahora las alternativas? En los tres últimos años unos 10.000 blancos han abandonado Rodesia, Sudáfricano parece dispuesta, mucho menos ahora, con sus propios problemas, a acudir en ayuda de Ian Smith, para no enajenarse las perspectivas de cooperación con el futuro Gobierno de Salisbury. Frente a las presiones combinadas del exterior, los blancos rodesianos podrían optar por reeditar el triste pasado de la OAS (Ejército Secreto) de colonos franceses durante la descolonización de Argelia.

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