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Reportaje:San Blas, hoy / y 6

Los vecinos esperan la reconstrucción de su barrio

Concluye hoy nuestra serie sobre San Blas I, muestra evidente y típica de toda una madeja de problemas característicos de los barrios periféricos madrileños donde los vecinos, desde hace unos años, dialogan sin mucho éxito con los responsables de la situación urbanística en que se encuentran.

Durante cinco etapas hemos tratado de describir el desarrollo de un proceso típico, ejemplificado sobre San Blas l, de los muchos por los que atraviesa la vida cotidiana de los pobladores de la periferia madrileña. Los rasgos generales de este sendero accidentado podrían dibujarse inicialmente afirmando la objetividad de un problema -1.200 viviendas amenazadas de ruina por problemas de construcción-, diferenciadas actitudes de los sujetos que, activa o pasivamente, participan en sus causas y sus efectos -vecinos y organismos promotores, responsables, pues, de la construcción- y dilatados plazos para el logro de una solución eficaz a un tema abierto durante quince años sobre la costra urbana que rodea Madrid.Si analizamos atentamente las constantes y las variables que se aprecian sobre el problema de San Blas l, entre las primeras resulta evidente la necesidad de incluir la actitud de la Obra Sindical del Hogar, tan sólo movediza en sus promesas pero quieta a la hora de dotar de solución la remodelación del barrio; únicamente se aprecia dinamismo en sus planteamientos cuando un tercer sujeto -el Ministerio de la Vivienda- toma cartas en el asunto. De las variables es necesario destacar el grado de cohesión del vecindario, que de un modo atomizado inició el tratamiento del problema hace muchos años y que ahora refleja un índice elevado de tenacidad, de iniciativa y de sed de paliar el problema que afecta a todos y cada uno de los habitantes de San Blas l; el comportamiento solidario del barrio es hoy una constante que ha obligado a la constante inhibición del organismo responsable a variar su inicial comportamiento y avanzar ofertas que realmente satisfagan a todos los vecinos.

Problema y soluciones

La base de este complejo problema se asienta sobre la construcción de un polígono de viviendas en terrenos geológicamente conformados por arcillas expansivas, elementos muy sensibles a la humedad y a otros agentes que ocasionan su desplazamiento gradual. Su inestabilidad determina lesiones profundas en las edificaciones que se levantan sobre ellas, daños acentuados en las construcciones donde los materiales empleados carecen de cualidades óptimas. Paulatinamente los inmuebles acusan los desplazamientos de las arcillas por las variaciones a las que la cimentación se ve sometida y la aparición de grietas, resquebrajamientos y hendiduras se convierte en una sorpresa irreversible. De la comprobación de estos defectos hasta la inminencia de la ruina suele mediar un trecho muy corto, trecho que cristaliza en los temores de los moradores de las viviendas edificadas sobre este tipo de terreno. La solución técnica, habitualmente, se logra mediante la recimentación de los bloques a través de pilotes, de fosos de hormigón o de balsas de arcillas arenosas, los primeros en contacto con terreno firme, los segundos capacitados para amortiguar los desplazamientos de la arcilla expansiva y las balsas, capaces de neutralizar sus variaciones. En ocasiones se han logrado ventajas parciales con la urbanización de las aceras -medida tendente a hacer permanente el grado de humedad de las arcillas expansivas-, pero esta fórmula, utilizada en San Blas I, no dio resultado alguno por la penetración de humedades desde muchos y muy distintos focos. Además, muchos de los pisos bajos se construyeron sobre franjas de terreno escombroso, y en San Blas I la baja calidad de los materiales de construcción que se emplearon suplementan los riesgos de derrumbamientos.

Así, pues, según se pone de relieve en el informe técnico que la Asociación de Vecinos de San Blas adosa al «Libro Negro», se deja constancia de que la solución óptima consiste en la construcción de nuevas viviendas, mejor dotadas, con una cimentación más segura y con unas condiciones globales sin deficiencias tan evidentes como las que San Blas l padece.

Por parte del vecindario de San Blas l, los esfuerzos por evidenciar el problema y las llamadas de atención ante posibles eventualidades han quedado patentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de julio de 1976