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Renuncias a ser ministro: sin precedente en la historia del régimen

Existe una gran confusión entre la clase política ante la renuncia, formulada por varios miembros del anterior Gabinete, a formar jarte del nuevo Gobierno que presidirá Adolfo Suárez. La renuncia a ser ministro, casi sin precedentes en la historia del régimen, parece evidenciar cierta anormalidad en la gestación y desenlace de la crisis iniciada con el cese de Carlos Arias y asegura dificultades para la formación del nuevo Gabinete que, según fuentes solventes, no se conocerá hasta mañana, como más pronto.

La creencia generalizada de que la crisis desembocaría en un Gobierno Areilza, en el que permanecerían los miembros más reformistas del Gobierno Arias, con entrada del sectores próximos o incluso pertenecientes a la oposición democrática, hizo mayor la sorpresa producida el sábado por la designación de Adolfo Suárez. De ese desenlace imprevisto parecen derivarse las dificultades surgidas ayer para la formación del nuevo Gobierno.La gestación de este cambio sobre los presupuestos previstos por la clase política se produjo en la reunión del Consejo del Reino celebrada el viernes por la tarde. Según se ha informado a EL PAIS en fuentes que merecen toda credibilidad en el transcurso de la citada reunión del alto órgano consultivo, el presidente, Torcuato Fernández-Miranda, puso sobre la mesa el nombre de José María de Areilza, que fue rechazado por numerosos consejeros, quienes se extendieron, en un amplio debate, sobre la inconveniencia de que la citada personalidad política pudiera ponerse al frente del Gobierno.

Según las mismas fuentes, poco antes de terminar la citada reunión el señor Fernández-Miranda, al convocar a los miembros del Consejo del Reino para la sesión del día siguiente, les indicó que fueran pensando sobre un nuevo nombre: Adolfo Suárez.

Por otra parte y según otras informaciones llegadas a EL PAIS, igualmente de entera solvencia, el Consejo del Reino, además de elaborar la terna integrada por Gregorio López Bravo, Federico Silva y Adolfo Suárez, redactó una nota o consejo dirigido al Rey, cuyos dos puntos esenciales eran los siguientes: en primer lugar, que en la declaración del Gobierno se efectúe una exclusión tajante del Partido Comunista, y en segundo lugar, que en la formación del nuevo Gobierno se tuvieran en cuenta las tendencias representadas por los miembros de la terna que no resultaran elegidos presidente (López Bravo y Silva Muñoz). Asimismo, las últimas fuentes indicadas informaron que los patrocinadores de la inclusión del señor López Bravo en la tema para presidente fueron los consejeros vinculados a la familia Oriol (los señores Oriol y Urquijo, Oriol Ybarra y Miguel Primo de Rivera), mientras que a Federico Silva Muñoz lo propuso José Antonio Girón y a Adolfo Suárez el propio presidente del Consejo del Reino, señor Fernández-Miranda.

Renuncias

Frente a la creencia de que los ministros más liberales y reformistas serían los que con más seguridad continuarían al frente de sus carteras -desde una primera interpretación de la crisis, como impulso a la reforma, no suficientemente potenciada por Arias-, ayer se produjo la sorpresa de las renuncias categóricas de los hasta ahora miembros del Gobierno, Manuel Fraga, José María de Areilza (en principio, parecía que ambos ministros iban a emitir un comunicado sobre su posición, que finalmente no se produjo), Antonio Garrigues, Carlos Robles Piquer y Adolfo Martín Gamero. Hasta última hora de ayer no había seguridad de si también renunciaba Leopoldo Calvo-Sotelo, quien -según Europa Press- estará a las órdenes del Rey.La renuncia de Fraga fue rotunda desde el primer momento. El vicepresidente para Asuntos del Interior y ministro de la Gobernación manifestó a sus colaboradores que se dedicaría durante dos meses a un descanso total -«sin declaraciones, para que no me califiquen de resentido», dijo- y después decidiría lo que haría (el señor Fraga, por lo pronto, ha solicitado su reingreso en la cátedra y en el cuerpo de letrados de las Cortes). A pesar de que, al parecer, el Rey le llamó por teléfono en la mañana de ayer para rogarle que continuara, Manuel Fraga anunció a sus colaboradores que su propósito es firme. «Una cosa es que parezca un guardia civil -manifestó- y otra es que lo sea.»

En cuanto a Areilza, se sabe que también fue llamado a La Zarzuela y, como consecuencia de esto, circuló en medios políticos que el conde de Motrico pondría como condiciones para continuar, determinadas precisiones en la declaración programática del Gobierno. El señor Areilza desmintió más tarde estos hechos y calificó de maniobra de mala fe las informaciones sobre una posible reconsideración de su postura.

Al parecer, todos los ministros que han decidido no seguir al frente de sus respectivos departamentos han dirigido una carta de dimisión al presidente Suárez. A las mencionadas renuncias se unió la de Pío Cabanillas, a quien en casi todas las listas se daba como seguro ministro de Justicia. El señor Cabanillas almorzó ayer, en el restaurante Jockey, con Manuel Fraga. En el mismo restaurante almorzó otro de los ministrables, José María López de Letona, quien aseguró no saber nada del tema.

Por su parte, Federico Silva, líder de Unión Democrática Española (UDE), asociación que, junto con Unión del Pueblo Español (UDPE), parecía que iba a nutrir el mayor número de puestos en el nuevo Gobierno, desmintió que fuera a hacerse cargo de Asuntos Exteriores o Gobernación, como se le atribuía, así como de ninguna otra cartera en el nuevo Gobierno. El señor Silva reafirmó su propósito de dedicarse a formar un gran partido político y de no participar en el Gobierno Suárez. La comisión gestora de UDE decidió ayer quedar a la espera de los acontecimientos. Virgilio Oñate renunció continuar en el Gobierno.

La comisión permanente del Grupo Regionalista que preside Laureano López Rodó, ha pedido que en el Gabinete estén convenientemente representadas las regiones españolas. No ha manifestado su rechazo a las carteras que eventualmente pudieran ofrecérsele. Sin embargo, fuentes bien informadas han declarado a EL PAIS que es poco verosímil que en un Gobierno presidido po Adolfo Suárez figure López Rodó, aunque sí podrían hacerlo otras personalidades de su grupo.

Por su parte, José Solís ha declarado a Cifra que está siempre a la orden, y aunque ha manifestado que tiene sus asuntos privados un poco desatendidos, de sus palabras se deduce que está disponible para seguir. Parece poco probable, sin embargo, que sea confirmado.

Consultas

Mientras tanto, el presidente Suárez inició ayer sus consultas para la formación del nuevo Gobierno. Por la mañana permaneció en su despacho de Secretaría General -Adolfo Suárez no ocupó todavía la sede de la Presidencia, en Castellana 3-, acompañado de los ministros Rodolfo Martín Villa y Alfonso Osorio, así como de su colaborador Eduardo Navarro.Durante todo el día circularon numerosos rumores y listas sobre la composición del nuevo Gobierno. Al término de la jornada, parecía confirmarse la continuación del vicepresidente para Asuntos de la Defensa, teniente general De Santiago, así como de los tres ministros militares, si bien se admitía la posibilidad de que el teniente general Vega pudiera ocupar la cartera de Ejército, y un general del Aire sustituyera a Franco Iribarnegaray.

Martín Villa pasaría a Trabajo, acumulando Relaciones Sindicales, y Osorio permanecería en Presidencia, a la que añadiría la Secretaría General. También continuarían en sus respectivas carteras de Vivienda e Industria, Lozano Vicente y Pérez de Bricio.

Las carteras para las que más insistentemente circulan nuevos nombres son las siguientes: Educación y Ciencia: Meilán, Sancho Rof o Federico Mayor; Agricultura: Abril Martorell; Justicia: Jorge Jordana; Comercio: José Lladó; Información y Turismo: Fernández Sordo, Orbe Cano o Ansón; Hacienda: Martínez Esteruelas. En cualquier caso, parece que se tratará de un Gobierno integrado por hombres jóvenes y para cuya formación el señor Suárez pretende mantener contactos con personalidades de la oposición democrática. Al parecer, algunos asesores del nuevo presidente han puesto de manifiesto la conveniencia, cara al necesario plan de austeridad económica que ponga coto a la inflación, de efectuar un pacto con algunos sectores de oposición, para que tal plan pueda realizarse normalmente. De acuerdo con las informaciones recibidas en EL PAIS -y de las que se informa en otro lugar de este número-, el presidente Suárez ha considerado como muy interesantes tales contactos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de julio de 1976

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