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CARTAS AL DIRECTOR

Otra opinión

Me refiero al reportaje publicado en EL PAIS sobre el hundimiento de una iglesia evangélica en Almería.El párrafo en cuestión es el siguiente: «Al parecer, el grupo evangelista de Almería ejercía su labor de proselitismo mediante invitaciones a personas que no pertenecían a la secta protestante, y que en muchas ocasiones eran de condición económica modesta.»

Y al final. «Al impacto causado entre la población almeriense esta tragedia ha contribuido, sin duda, que la mayoria de las víctimas son de edad avanzada que recibían ayuda de la iglesia evangelista y eran invitadas a sus cultos.»

Me pregunto dónde está aquí la objetividad; la impresión que quieren producir era la de denigrar los sistemas de las iglesias evangélicas, que no son precisamente «sectas».

Esa información no es nada «aséptica», sino que está llena de directísimos matices peyorativos.

Conozco algo las iglesias evangélicas y puedo asegurar que cuando utilizan medios materiales de ayuda a las personas lo hacen con fines estrictamente filantrópicos y con motivo de algo, que en la Iglesia católica también se tiene en cuenta y que califican de «caridad».

¿Es que la objetividad y la verdad están reservadas para los temas de contenido social y político? Porque, que yo sepa, sólo respecto a éstos se clama por una expresión libre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de mayo de 1976