La embestida de Jódar impresiona en Pedralbes: “¿Pero tú has visto que pepinazos mete?”
El madrileño (doble 6-3 a Carabelli) alcanza los cuartos de final y queda como único representante español. Suma 25 triunfos este año, por encima de Sinner y Alcaraz


“¿Pero tú has visto qué pepinazos mete?”.
Como sucediera en la tarde del lunes, frente a Jaume Munar, los disparos —efectivamente, disparos— de Rafael Jódar en la pista central del Godó vuelven a dejar boquiabiertos a los presentes, a los que de manera simultánea les cae un gran jarro de agua fría cuando trasciende la baja repentina de Carlos Alcaraz —fuera de combate por una “lesión” en la muñeca derecha— y lamentan la marcha del tenista murciano. Queda en el ambiente general, en cualquier caso, el consuelo de la efervescencia del madrileño, una promesa que vence, convence y, sobre todo, impresiona. Se sabía de su progresión y de sus posibilidades, pero la mayoría de los que observan nunca le había visto en vivo. El break inicial de Camilo Ugo Carabelli es un espejismo: doble 6-3, en 1h 29m.
Luego, con el tono serio habitual y sin salirse un ápice del guion ni del discurso normativo, describe en un par de frases un cruce “muy duro” y “totalmente diferente” al que disputó hace solo dos semanas contra el mismo rival en Marrakech, donde Jódar alzó su primer título de la ATP y se confirmó como el último reclamo juvenil del circuito. “Estoy muy contento de estar en los cuartos de final”, concederá una hora más tarde durante el encuentro con los periodistas. Responde de modo robótico, lineal, plano. Quien busque aristas o recovecos del personaje, se irá de vacío. Él, de Leganés y del Club de Tenis Chamartín, repite agradecido, ha venido aquí para competir y hacerse un hueco. Todo lo demás parece resultar accesorio. Ya es el 47º del mundo.
Su despliegue es arrollador, descarado otra vez, siguiendo esos parámetros que hace no mucho describía Alcaraz, quien venía a decir a que a Jódar poco o nada le importa quién esté enfrente, la mayor o menor entidad del rival. Él sencillamente juega, sacude, embiste. Y va fuerte. No especula. Pesa ahora la amenaza sobre Cameron Norrie, su próximo adversario; el viernes y convertido ya en el único representante español en el torneo. El británico (6-3, 4-6 y 6-4 a Ethan Quinn) ya sabe por dónde irán los tiros y que el madrileño irá decididamente a por la victoria, aun a riesgo de caer. Al fin y al cabo, de eso va su tenis: por la ruta de lo atrevido. Apuesta mayor. Determinación para dar y regalar. Y algún que otro guiño nadaliano: ese rictus, ese no desviarse.
Por mucho que le tienten y pongan a prueba esa juventud, la inexperiencia, no cae. No muerde la manzana de lo fácil. Todo fe, pero también pies de plomo. Tantos y tantos se han estrellado... He aquí un trabajador. ¿Favorito ahora? “Para nada”. Prohibido desmelenarse, aunque sea solo un poco. “Tengo que ir partido a partido”. “Todavía quedan muchos y el del viernes será muy duro. Ahora a intentar recuperar bien y a intentar dar mi mejor nivel el próximo día”, prosigue, mientras desde el exterior le llueven los piropos —“puede ser un problema para cualquier jugador, le pega más fuerte que Alcaraz”, sostenía hace un par de días Toni Nadal— y se le señala como el escudero ideal del murciano. Se acuerda de él, caído en este Godó, y le devuelve los elogios.

“He visto muchos de sus partidos conforme iba creciendo y creo que es un chico magnífico, una persona excelente. Nos llevamos muy bien y agradezco sus palabras. En cuanto a su lesión, espero que no sea nada y se recupere lo más rápido posible”, indica el cuartofinalista, por cuya mente solo pasa el intentar “imponer” su juego y “cuando las cosas no van bien, como al principio de este partido”, tratar de “buscar las soluciones”. Viaja siempre con su padre y técnico, también Rafael, y trata de abstraerse de esa tentación que atrapa tanto, llamada teléfono: “Intento utilizarlo lo menos posible. Es verdad que para comunicarte con la familia o los amigos lo necesitas, pero intento abstraerme”.
Preguntado sobre qué posición del ranking podría ocupar de aquí a medio plazo, contesta que no lee el futuro y que puestos a elegir un título, se conforma con “cualquiera”. No obstante, ya se ha hecho con uno (de categoría 250) y presumiblemente, si nada se tuerce, la cifra aumentará. Esta temporada lidera el apartado de victorias con 25, una por encima de Jannik Sinner y tres de Alcaraz. Partió el curso como el 165º y visto lo visto, no parece admitir límites. Trabajo, trabajo y más trabajo. Esos tiros están dejando un buen sabor de boca también en Pedralbes.
ESTRENO DE LA SESIÓN NOCTURNA
A la marcha de Alcaraz por causa de fuerza mayor se unió otra inesperada, la del australiano Alex de Miñaur. El representante oceánico, séptimo del mundo, cayó ante Hamad Medjedovic por 6-3 y 6-4. El serbio (88º) se enfrentará el viernes a Nuno Borges (6-3 y 7-6(4) a Tomás Etcheverry.
Este jueves se completarán los octavos de final con la disputa de los siguientes partidos (Teledeporte y Movistar+): Rublev-Sonego (no antes de las 13.30), Musetti-Moutet (no antes de las 16.00) y Fils-Nakashima (19.30). Este último supondrá el estreno de la sesión nocturna en Barcelona.
Según transmiten la organización, el nuevo horario será experimental y se mantendrá o no en función de la respuesta de los aficionados. La intención inicial era que se jugase en esta franja el duelo entre Carlos Alcaraz y Tomas Machac.


























































