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Joselu Mato, cedido un año al Real Madrid

El delantero de 33 años, clave con España, vuelve una década después a Valdebebas tras una carrera itinerante y un ascenso tardío

Lorenzo Calonge
Joselu Mato
Joselu celebra su gol contra Italia en las semifinales de la Ligas de las Naciones.Martin Meissner (APS)

Joselu Mato para España y también para el Madrid. Después de una carrera itinerante, dos descensos seguidos (Alavés y Espanyol) y a sus 33 años, la edad en la que la mayoría de sus colegas le dan vueltas en casa a cómo gestionar la etapa final de sus trayectorias, el delantero vive su gran explosión. Goleador con La Roja (tres tantos en cuatro partidos) y ahora reclutado en el Bernabéu para meter cemento a un ataque blanco que se había quedado sin apenas piezas. El club anunció este lunes su incorporación como cedido por una temporada con opción de compra, procedente del Espanyol, conjunto con el que acababa de caer a Segunda. En solo unas semanas ha pasado de la ratonera de la división de plata a Valdebebas, de donde salió hace 11 temporadas como máximo anotador de un buen Castilla.

Una década más tarde, Joselu cierra en el Madrid un círculo poco habitual que le llevó por los tres grandes campeonatos de Europa (Bundesliga, Premier y Ligas) aunque en conjuntos de la parte media-baja, y con dificultades hasta hace poco para asentarse en un vestuario. Pero como los vericuetos del fútbol resultan tan insondables, el mismo curso en el que se despeñó en Cornellà pese a sus 17 tantos lo termina como protagonista principal de la selección y regresando al Bernabéu.

Su nombre ya estaba en los bocetos de la próxima campaña como ese delantero de fondo de armario que el Madrid no tuvo en las últimas temporadas debido a la intrascendencia de Mariano. Ahora, la salida de Karim Benzema y la incógnita a dos meses del cierre del mercado de cómo resolverá el club el hueco del francés abren todavía más el abanico para este ariete rematador y poderoso en el juego aéreo (1,92).

En el Bernabéu se reencontrará con Lucas Vázquez, Carvajal y Nacho, sus compañeros de equipo del último Castilla que subió en 2012 a Segunda (este domingo, el cuadro de Raúl González lo intentará de nuevo frente al Eldense; 1-1 en la ida). En aquel filial, fue el máximo goleador (26 tantos), muy por delante de Álvaro Morata (17) y Jesé (11). Sin embargo, su destino fue la venta en una de esas operaciones de caja registradora del club blanco con la cantera. Seis millones abonó el Hoffenheim alemán por él, que apenas había disputado 18 minutos con el primer equipo. Tiempo de sobra para apuntarse dos dianas, a la Ponferradina en Copa y al Almería en Liga.

Ahí empezó un camino itinerante sin excesivo rédito que le llevó a seis conjuntos en siete campañas, de los tres principales campeonatos: Hoffenheim, Eintracht, Hannover, Stoke City, Deportivo y Newcastle. Una mudanza continua reflejo de sus dificultades para dejar huella. Solo en el Eintracht (14 tantos) y Hannover (10) pudo facturar los goles que se le exigen a un tipo como él.

En su primera experiencia en la Premier, en 2015, coincidió en el Stoke con Bojan Krkic, con quien cocinó una buena relación (igual que con Marc Muniesa) que aún conserva. El canterano del Barcelona, recién retirado, lo recuerda como un futbolista “muy ambicioso” al que “siempre le ha gustado cuidarse”. En el Stoke, sin embargo, no encontró su sitio (cuatro tantos). “Llegó en un momento de cambio de juego y le costó entrar”, explica Bojan al otro lado del teléfono. “El equipo se caracterizaba por el juego largo y el entrenador quiso jugar más al fútbol. Fue un giro bastante radical. Él llegó en esa transición y no le dieron la continuidad que esperaba”, añade. El Stoke había pagado ocho millones por él al Hannover (que un año antes había abonado cinco), pero 12 meses más tarde lo cedió al Deportivo, donde tampoco pegó el estirón: poca presencia y solo seis dianas, aunque tres fueron al Madrid y otra al Barça. “En ese momento, Rafa Benítez llegó al Newcastle y lo quiso”, comenta Bojan. Segundo intento en Inglaterra, y agua: siete goles en dos temporadas.

Hasta que, ya con 29 años, su trayectoria empezó a trazar una curva al alza al calor del hogar. Tras siete cursos casi ininterrumpidos fuera de España, su suerte dobló la esquina en el Alavés. Primero porque al fin consiguió poner el huevo en un sitio (tres cursos seguidos) y porque en ese trienio siempre terminó con más de una decena de goles por campaña. En las cuatro anteriores, su estadística había languidecido: 17 dianas en total.

Sus buenas cifras en Mendizorroza lo mantuvieron en Primera pese al descenso del Alavés. El Espanyol lo llamó a filas y en la temporada recién terminada alcanzó sus mejores números en el fútbol profesional: 17 dianas en un conjunto en descomposición. La puerta de entrada a la selección tras la etapa Luis Enrique y a su retorno al Bernabéu. Dos descensos consecutivos después, a los 33 años y tras haber pasado por nueve clubes en 12 campañas. Nunca fue tarde para Joselu Mato.

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