Andrés Iniesta: “Sería débil en un ring de boxeo, nunca en un campo de fútbol”

Cuatro años después de su retirada de la selección, el jugador del Vissel Kobe reflexiona sobre la regeneración de España, Pedri, Busquets, y la lesión que amenazó con liquidar su carrera, motivo del documental ‘Mi decisión’

Andrés Iniesta, durante un partido con el Vissel Kobe en la liga japonesa.
Andrés Iniesta, durante un partido con el Vissel Kobe en la liga japonesa.MASASHI HARA (Getty Images)

Fue en el acto de lanzar el penalti decisivo de los cuartos de final de la Champions de Asia, en 2020, cuando Andrés Iniesta (Fuentealbilla, 1984) se rompió el tendón del recto femoral derecho. Acabó en una silla de ruedas. Operado y desconcertado ante un percance que lo situó en la disyuntiva de intentar reconstruir su pierna o retirarse del fútbol profesional a la fuerza, el jugador más querido de la historia de España decidió volver a jugar para el Vissel Kobe, el club de su exilio japonés, al tiempo que rodaba un documental. Mi decisión, la película producida por Rakuten TV, se estrenará el 1 de noviembre, a tres semanas del comienzo del Mundial de Qatar, primera Copa del Mundo a la que acude España después de la era Iniesta, concluida abruptamente el 1 de julio de 2018.

Pregunta. ¿Qué sintió cuando España se enfrentó a Rusia en los octavos de final del Mundial de 2018 y usted se vio sentado en el banquillo del estadio Luzhniki?

Respuesta. Fue muy complicado. Lo asumes porque pones por delante el equipo y las ganas de ganar ese partido. Pero no me lo esperaba. Fue muy difícil de aceptar. Mi andadura en la selección no puede quedar marcada por ese sentimiento de mi último partido.

P. Zidane se retiró con 34 años después del Mundial de 2006, que probablemente fuera su mejor Mundial por la incidencia que tuvo en el juego. Usted también dejó el Barça y la selección con 34 años, después de Rusia. ¿Cómo estaba físicamente en julio de 2018?

R. ¡Muy bien! En la final de la Copa del Rey, en el Wanda contra el Sevilla, mucha gente se me acercaba y me decía: “¿Pero dónde vas?”. El nivel futbolístico que ofrecía no explicaba por qué me iba a Japón. Yo interioricé que ese era mi último año porque no podría dar el 400% que requiere jugar en el Barça. Fue muy doloroso pero estoy orgulloso. Los finales no siempre se pueden decidir. Pero yo pude elegir mi final de carrera en el Barça y me dejó un sabor de boca impecable.

P. Los jugadores que lideraron a sus selecciones hacia la conquista del Mundial se retiraron en el campo de juego: Pelé, Maradona, Moore, Beckenbauer, Zidane, Zoff... todos se despidieron como titulares indiscutibles, menos los españoles. Casillas, Xavi, Villa y usted vivieron sus últimos partidos en la suplencia. ¿Por qué?

R. No lo sé. Cada uno ha tenido su propia experiencia. Las cosas vienen como vienen. No puedo buscar una explicación. Desafortunadamente, el único partido en el que fui suplente con la selección fue el último. Me quedó un sabor amargo porque yo ya tenía decidido dejarlo para irme a Japón. Forma parte de la vida.

P. Aquel Rusia-España se presentó como un cambio generacional que encabezarían Isco, Koke y Asensio como jugadores que venían a reemplazarlos a usted, a Xavi o Silva. ¿Qué queda de todo eso a tres semanas del comienzo de otro Mundial?

R. Fue más una apuesta del entrenador, de Hierro. Hasta ese momento el equipo mantuvo una continuidad. Pero estos jugadores estaban capacitados. Ahora es otra historia. Un grupo completamente nuevo con jugadores con experiencia y jóvenes como Pedri o Gavi que en sus equipos son gente importante. Si revierten la presión, los veo muy preparados.

Sentí pánico por dos razones: pánico al quirófano y pánico a no recuperarme para jugar. ¡Ostras! Si no va bien, ¡qué final más feo!

P. Ahora vuelven a decir de Busquets lo que se decía de usted en Rusia: que no está bien físicamente. ¿Teme que Busquets también se retire en el banquillo?

R. No tiene que ser fácil la situación que vive Sergio desde años atrás. Pero él tiene un peso futbolístico espectacular. Para mí sigue siendo un referente tanto en el Barça como en la selección. ¿Acaso no fue elegido el mejor jugador de la última Eurocopa?

P. Juanma Lillo dice que usted en un campo de juego está cerca de todos, pero no está al lado de nadie. ¿Cómo consigue estar en el mejor sitio posible para recibir la pelota?

R. No puedo dar una contestación racional. Es inconsciente. Siempre he creído que cuando mejor juego es cuando no pienso, cuando todo fluye, cuando las cosas salen solas. Muchas de las cosas que haces son intuitivas, de tenerlo en la cabeza por haberlo repetido cientos de veces desde que jugaba en la pista del cole de mi pueblo. Esa es mi esencia. Las cosas de la infancia se te quedan muy grabadas.

P. ¿Su memoria registra únicamente lo que hizo con la pelota o ahí también se quedan grabados los desmarques?

R. Sí. Son movimientos que has realizado toda tu vida. Eso, de una forma u otra en mi cerebro, que será específico, son cosas que se han ido quedando. Algunas son innatas, otras las he repetido en el patio del cole o en mi formación en el Barça. Todo tiene una complejidad a la hora de jugar y todo radica en la mente.

Me siento identificado con Pedri. Meta más o menos goles, sostiene a sus equipos con asociaciones. ¡A Pedri no te lo acabas en 90 minutos! Me parece sublime

P. Los grandes regateadores suelen ser muscularmente potentes: Vinicius, Ronaldinho, Maradona, Messi... ¿El secreto de su regate también está en la mente?

R. Nunca fui potente. Me considero un jugador intuitivo, de anticipar lo que puede pasar, de jugar con el cuerpo del rival, las situaciones que te encuentras, el espacio-tiempo con el balón, los momentos…

P. Siempre fue capaz de recorrer más de diez kilómetros por partido a un ritmo extenuante y tomando decisiones acertadas sin cometer errores. Pero el tópico dice que usted es físicamente débil. ¿Se siente frágil?

R. Sería débil si me subiese a un ring y me pusiese a boxear. Pero en un campo de fútbol nunca me he considerado débil.

P. Dice en el documental que cuando supo que se había roto el tendón del recto femoral sintió pánico. ¿Pánico a dejar de jugar?

R. Sentí pánico por dos razones: pánico al quirófano y pánico a no recuperarme para jugar. ¡Ostras! Si no va bien, ¡qué final más feo! Antes lo decíamos: quiero retirarme en el campo.

P. Se rompió chutando. ¿No simboliza esto su ambivalencia física, de jugador resistente pero sin la potencia suficiente para ser un rematador?

R. La lesión se origina con un disparo desde el centro del campo como otros miles que había hecho en entrenamientos. Me pilló mal posicionado. Seguramente el músculo estaba fatigado. Y cuando tiré el penalti ya sabía que me haría daño porque estaba tocado.

P. ¿Y por qué se sacrifica por tirar un penalti?

R. Porque lo siento. Sientes la responsabilidad de lo que representas, de lo que eres para tus compañeros y tu club. Tenía que hacerlo. Hubiese sido mucho peor no haberlo chutado y quedarme con la sensación de que tenía que haberlo hecho. ¡Las consecuencias fueron jodidas!

Lo que vive un futbolista, mentalmente, es mucho desgaste. No quiero que esto se malinterprete. No somos unos pobrecitos. Pero esta profesión exige un peaje mental

P. Como muchos futbolistas españoles, Pedri tiene sus mismas cualidades físicas y tampoco es un goleador. Y como a usted, a él lo critican por no meter goles…

R. Me siento identificado. ¿Qué es ser un crack? Todos opinan, pero si le preguntas a Pedri por su juego, él está encantado. Es un jugador diferencial al que las cosas le salen solas. Si ves todo lo que es capaz de generar en un equipo, descubres que será un líder, meta más o menos goles. El hábitat de los interiores en el Barça es muy específico. Si eres un llegador nato tendrás más ocasiones; pero si el equipo se sostiene contigo y con tus asociaciones, como con Pedri... ¡A Pedri no te lo acabas en 90 minutos! Tiene 19 años y se está haciendo. Me parece sublime.

P. Los músculos se regeneran después de una lesión. ¿La mente también se recupera totalmente del sufrimiento?

R. Lo que vive un futbolista, mentalmente, es mucho desgaste. No quiero que esto se malinterprete. No somos unos pobrecitos. Hay muchas cosas peores. Pero la profesión de futbolista exige un peaje mental. Si consigues salir de las situaciones difíciles, lo haces convertido en alguien mejor.


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Sobre la firma

Diego Torres

Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

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