Leclerc gana sobrado y Sainz sale quemado en el Gran Premio de Austria

El monegasco se pasea en Spielberg, donde el motor del Ferrari del español se rompe cuando acariciaba la segunda plaza

Charles Leclerc celebra la victoria en el GP de Austria este domingo.
Charles Leclerc celebra la victoria en el GP de Austria este domingo.AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press)

Tras un buen arranque de Mundial y una tiritona que duró más de lo deseado, Ferrari inició una recuperación el domingo pasado, en Silverstone, escenario del primer triunfo en la Fórmula 1 de Carlos Sainz. Una semana después se confirma que no hay manera humana de que la paz se instale en el garaje de la marca de Maranello, que esta vez, en el Red Bull Ring, tenía una ocasión de oro para comenzar a meterle el miedo en el cuerpo al equipo energético, y a punto estuvo la cosa para acabar el peor de los dramas. Completadas tres cuartas partes del Gran Premio de Austria, Charles Leclerc y Sainz tenían el segundo doblete de la Scuderia prácticamente en el zurrón, cuando el propulsor del monoplaza del madrileño reventó. Nunca es buen momento para que el motor se rompa, pero la cosa es todavía más cruel cuando la desgracia te impide subir a un podio que parecía pan comido.

La superioridad de Ferrari en Spielberg fue incuestionable, seguramente aumentada por el incremento de la degradación que presentó el asfalto tras el aguacero de la última noche. Eso condicionó el rendimiento del monoplaza del búfalo rojo y revitalizó el de Il Cavallino Rampante, que jugó con el viento a favor en todo momento y con la ventaja que eso supone a nivel estratégico. A pesar de salir desde la pole, la fuerza que siempre acompaña a Verstappen no pudo impedir que Leclerc le adelantara en pista hasta en dos ocasiones (vueltas 12 y 33), absolutamente desnortado el neerlandés como se mostró por la inconsistencia de su coche, al que le iba y venía el agarre. El destrozo de los compuestos obligó a Mad Max a parar dos veces, mientras que Ferrari hubiera podido cumplir con solo una, por más que terminó yendo a tres, por distintos condicionantes.

Con el liderato de Leclerc asegurado, Ferrari se frotaba las manos al ver la velocidad de Sainz, que en un momento se echó encima de Verstappen con 15 giros para la bandera de cuadros. Justo cuando el madrileño se disponía a arrancarle las pegatinas al actual campeón para certificar el que hubiera sido el segundo doblete de los bólidos rojos, la unidad de potencia de su prototipo comenzó a arder. Suerte tuvo el muchacho de poder salir ileso de una situación de lo más comprometida, que provocó un trajín de aúpa entre los comisarios, que tardaron más de la cuenta en controlar la escena. Este abandono, el cuarto de Sainz en lo que va de curso, empieza a plantear un panorama complicadísimo para sus aspiraciones de pelear por el Mundial, habida cuenta de que el triunfo de su compañero le permite acortar distancias con el líder de la tabla general. “Tenía bastante ritmo, pero luego pasó lo que pasó. Fue una pena y no puedo decir mucho más, porque son muchos puntos que se nos van, y otra oportunidad perdida, sobre todo después de la racha que habíamos iniciado”, convino Sainz, lógicamente abatido.

Esta es la tercera victoria de la temporada para Leclerc, a quien se le heló la sangre en los últimos compases de la prueba, por un problema con el acelerador de su F1-75 –al levantar el pie, el pedal no volvía a su posición inicial, circunstancia que le impedía engranar bien las marchas y le hacía irse largo en alguna frenada–. “¡Me asusté mucho!”, gritó el ganador, por la radio, justo al terminar. El monegasco no se imponía desde el mes de abril (Australia) y que recupera la segunda plaza de clasificación, con una desventaja de 38 puntos respecto del líder. De las cinco que figuran en su hoja de servicios, esta es la primera que no certifica tras salir desde la mejor posición de la parrilla –arrancó el segundo–. Verstappen terminó el segundo y salvó los muebles de forma brillante mientras que Lewis Hamilton volvió a rascar un podio, el tercero consecutivo para el británico, cuyo Mercedes se va recomponiendo con el avance del calendario a la espera de saber hasta dónde llegará. Fernando Alonso, que comenzó el último, se las apañó para cruzar la meta el décimo a partir de una estrategia a la contra

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