Francia se estrena con una victoria anodina ante Italia

La gran favorita no destapa el tarro de las esencias, pero supera por inercia a un digno rival (37-10)

Gregory Alldritt pelea por el balón ante Marco Fuser en el Francia-Italia.
Gregory Alldritt pelea por el balón ante Marco Fuser en el Francia-Italia.FRANCK FIFE (AFP)

Francia no brindó una sola gota de sudor de más en su puesta de largo en el Seis Naciones. La gran favorita al título, esquivo en sus vitrinas desde 2010, sumó este domingo los cinco puntos que exigía el guion ante una Italia que se rebeló en el primer acto. La subcampeona de las dos últimas ediciones ha desarrollado ya unos automatismos que garantizan sus prestaciones en tardes anodinas y lluviosas como la que presenció el Stade de France, que recibirá el próximo sábado a Irlanda, las dos selecciones que lideran el torneo tras la primera jornada.

Francia, que ya había acreditado ante los All Blacks sus hechuras de grandeza, salió adormecida a un duelo más mundano pese a que 13 de los 15 titulares de aquel partido mantenían el puesto. Empezó atropellada en ataque, sin paciencia, buscando la vía rápida ante un rival ordenado que asegura lucha. Esto se tradujo en falta de disciplina, un volumen de faltas (14) que otros rivales sí sabrán castigar.

Italia, solvente ante la tibia puesta en escena local, golpeó con un ensayo que atesora su talento. Jaminet erró al embolsar un oval y los italianos aprovecharon la superioridad de forma brillante. Paolo Garbisi, apertura titular de Montpellier por delante de un campeón del mundo como Handré Pollard, midió a la perfección una patada paralela a la zona de marca que Tommaso Menoncello, debutante de 19 años, cazó sin sobrarle un solo centímetro con la línea lateral antes de posar. Garbisi ponía el lazo a su obra embocando una meritoria transformación.

El ensayo frustró a Francia, que elevó la agresividad, pero no encontró la chispa. Con todo, apenas le duró cinco minutos la alegría a Italia, que entregó la ventaja en una cesión atropellada de Varney, acosado por la presión gala tras un saque de touch. El medio-melé telegrafió un pase hacia Ioane, que solo pudo lamentarse desde el suelo cuando vio a Jelonch interceptarlo y cabalgar aliviado hacia el primer ensayo local.

Superado el susto, Francia se allanó el camino. Antoine Dupont no tiró del pedigrí de mejor jugador del mundo, pero estuvo a la altura de la capitanía. Rechazó un tiro cómodo a palos en la última acción del primer tiempo y lideró la secuencia hacia el ensayo, una sucesión acelerada de forma decisiva por Romain Ntamack, que se quitó el oval de encima cual jugador de voleibol para que Gabin Villière materializara la superioridad por el ala izquierda y pusiera el 18-10.

Villière, un ala con una capacidad de aceleración soberbia, puso el partido fuera del alcance italiano con su segundo ensayo. El cerrojo lo abrió Alldritt, el músculo galo, con una carga imponente y la habilidad para soltar el balón mientras era placado. Un offload, una carta que rara vez manejaba la Francia previsible de años atrás y que ahora es fija en su baraja.

Pese a que guardó los fuegos artificiales para mejor ocasión, el XV del Gallo siguió sumando. Damien Penaud ensayó tras un par de paredes con Dupont junto al ala derecha ante una defensa desbordada tras los esfuerzos por placar a Moefana. Después, el propio Villière se consagró firmando el triplete con el tiempo ya cumplido.

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