TENIS | MUTUA MADRID OPEN

Nadal, a Roma con deberes

El español frena su progresión con un mal día ante Zverev. “A la hora de la verdad lo he hecho todo mal”, dice antes de poner rumbo al Foro Itálico, última estación para afinarse de cara a Roland Garros

Nadal se lamenta durante el partido contra Zverev en la Pista Manolo Santana.
Nadal se lamenta durante el partido contra Zverev en la Pista Manolo Santana.SERGIO PEREZ / Reuters

Hijo de una generación que tuvo que meter los codos con fuerza para echar a un lado a los viejos lobos de los ochenta, Andre Agassi manifestó esta semana, durante una entrevista concedida a un podcast indio, que los jóvenes tenistas de hoy día respetan demasiado a las leyendas que dominan el circuito desde hace dos décadas. “Parece que han ganado terreno y que se han dado cuenta de que no deben retrasar más el relevo, pero para ello no pueden permitirse respetar tanto al Big Three [Rafael Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic], no pueden esperar a que se retiren para empezar a ganar grandes. Deben acelerar el proceso y dar un salto cualitativo”, expresó el estadounidense, exnúmero uno y ganador de ocho majors.

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Tal vez debió de escucharlo Alexander Zverev, que tomó nota y se aplicó. El alemán, un cañón en la central de Madrid, armó el brazo y despachó del torneo a Nadal, que puso de su parte con una actuación desdibujada (doble 6-4, en 1h 44m) que le apartó de la posibilidad de elevar su sexto trofeo en la capital española y de prolongar el buen paso que traía desde Barcelona. Venía en progresión el español, con el trofeo del Godó bajo el brazo y después de dos sólidas actuaciones en el despegue en la Caja Mágica, creciente; sin embargo, su tenis se oscureció, la derecha perdió el filo y el chico de Hamburgo logró el billete para las semifinales. Por tanto, se batirá este sábado (16.00, #Vamos y Teledeporte) con el austriaco Dominic Thiem, que se impuso por 3-6, 6-3 y 6-3 a John Isner.

Fue un mal día por parte de Nadal, regresivo con el saque y con la derecha, errático también con el revés. Aunque todo comenzó bien, break arriba para él, todo empezó a torcerse cuando reclamó una bola en un servicio de Zverev y el alemán, que ya había equilibrado, entró en combustión al considerar que la petición estaba fuera de lugar porque el resto del rival se había ido largo. Del 40-30 al 30-30, y de ahí a un brete, 30-40, que logró abortar. A partir de ahí, su juego se disparó a la vez que el del español perdió el color. No consiguió Nadal bloquear los zambombazos que se le avecinaban, a casi 230 kilómetros por hora, ni tampoco reengancharse por la vía de la épica. Esta vez no hubo manera.

Aunque en el segundo parcial se produjera un breve instante de suspense, cuando al alemán se le escapó un 15-40, con 4-2 ya a su favor, el mallorquín no logró subirse al tren de la tarde y se perdió entre errores (17 no forzados, 10 con la derecha) e imprecisiones, completamente inofensivo con el drive (solo 6 ganadores). “Durante la mayor parte del primer set he sido mejor que él, y eso es lo malo: siendo mejor, lo he perdido. Esto es complicado de entender, y más en mí. Normalmente ocurre al revés, a veces gano sets cuando estoy siendo inferior y por una serie de errores injustificables me voy con un set abajo y una perspectiva totalmente diferente al segundo”, analizó el de Manacor, que el 3 de junio cumplirá 35 años.

A Nadal se le resiste Zverev, que le ha doblegado en los tres últimos enfrentamientos entre ambos. Este viernes, por primera vez en tierra. Tampoco acaba de disfrutar peloteando en la Caja Mágica, ya que la altura, dice, plantea escenarios difíciles de manejar. Su último trofeo data de 2017. “Aquí, la sensación de descontrol es mucho mayor, y eso hace que cuando pierdes parezca que las cosas van mucho peor de lo que en realidad van”, precisó; “esta era una semana importante para mí. Es verdad que son las condiciones más complicadas de toda la gira, pero esta es una semana que me hace muchísima ilusión. He ido dando pasos adelante, lo que pasa es que cuando uno va subiendo una escalera puede dar un paso atrás, y así ha sido hoy [por este viernes]”.

Y continuó: “Durante la semana lo había hecho todo muy bien, tanto en los entrenamientos como en los partidos, y hoy las cosas habían comenzado igual, pero a la hora de la verdad lo he hecho todo mal. Me ha faltado [acierto], esta es la verdad. Voy a seguir trabajando para que no me falte en los próximos días”, lamentó.

Ahora, el español se concentrará en el Foro Itálico de Roma, donde competirá la próxima semana. Será el último banco de pruebas antes de emprender el desafío de Roland Garros (del 30 de mayo al 13 de junio). “Ha sido una semana en la que han pasado muchas cosas positivas, así que me voy con una sensación buena, en general”, valoró. “Pero también con una sensación fea por haber jugado un partido como el de hoy, contra un muy buen jugador al que felicito”, cerró Nadal.

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