Cuando Hazard bailaba como Neymar y Messi: así era en el Chelsea cuando lo fichó el Madrid

El belga vuelve a Stamford Bridge, donde deslumbró como mejor regateador de Europa y una de las mayores amenazas de gol

Eden Hazard, entre Kanté y Christensen, en la ida de la semifinal de Champions en el Alfredo di Stéfano.
Eden Hazard, entre Kanté y Christensen, en la ida de la semifinal de Champions en el Alfredo di Stéfano.AFP7 vía Europa Press (Europa Press)

Hay un vídeo de noviembre de 2017 en el que Jürgen Klopp, entrenador del Liverpool, resume el tipo de futbolista que fichó el Real Madrid cuando contrató a Eden Hazard. El alemán habla del juego del Chelsea de Conte tras empatar contra ellos en Anfield (1-1): “Defendían muy atrás, y después le daban el balón a Eden Hazard... ¡Guau! Para ser sincero, no está mal”, dice mientras no puede contener una enorme sonrisa maravillada. “Diría que no es el trabajo más agradecido tener que defenderle uno solo. Con un segundo jugador ya es algo más fácil. Con un tercero, ya tienes buenas opciones”.

Hazard se encontraba entonces en uno de los momentos más descarados y letales de su carrera. En la temporada 2017-18, emergió como el mejor regateador de Europa: en la Premier lo intentó ocho veces cada 90 minutos y se escapó el 76% de las veces, según los registros de Opta. Ese verano, en Rusia, también terminó como mejor regateador del Mundial, donde alcanzó las semifinales: tuvo éxito 6,9 veces cada 90 minutos, por delante de las 5,8 de Messi y las 5,7 de Mbappé.

Era el futbolista más escurridizo del mundo y Conte estaba feliz: “En todos los partidos encuentra la manera de ser decisivo, de marcar o dar una asistencia. Me encanta eso de él, y se lo pido, porque con un jugador con su talento es importante pedirle ser decisivo en cada partido. Si dios te da este talento, debes explotarlo”. Pero creía que Hazard debía exprimirse más: “Algunas veces, cuando Eden marca, está contento y entonces, si hay otra oportunidad, prefiere dar una asistencia en lugar de marcar dos veces. Veo a [Cristiano] Ronaldo que si marca una vez, quiere dos, tres, cuatro. Y lo mismo Messi. Así que, sí, Eden puede mejorar”, decía. Ese curso, el belga jugó 52 partidos con el Chelsea, marcó 17 goles y dio 13 asistencias. Después del Mundial, él y el Real Madrid pensaban que llegaría al Bernabéu, justo al irse Cristiano, pero Marina Granovskaia, la directora general del club inglés, le cerró el paso.

La temporada siguiente, su última en Stamford Bridge, afiló incluso más su amenaza: en los mismos 52 partidos sumó 21 goles y 17 asistencias. Los datos de estadística avanzada procesados por Driblab muestran que durante su último curso en el Chelsea la amenaza que representaba Hazard se caía en la órbita de Neymar, Messi y Mbappé. Combinaba dos características tan escasas como apreciadas. Llevaba muchas veces el balón a las zonas donde despertaba una mayor sensación de peligro de gol, con pases o conduciendo. Además, participaba de manera directa en los goles, marcando o asistiendo. Ese año hubo también jugadores que participaban en goles o que acercaban la pelota al gol, pero muy pocos que combinaran ambos. Ese fue el futbolista que fichó el Madrid.

Durante su último año en Londres, en el que subió su contribución al gol, bajó su acierto en el regate, del 76% al 63%, pero aun así seguía superando a Messi y Neymar. Y lo intentaba tanto como ellos. Hazard siempre se detectó una vena carioca, como si escuchara la misma música. Lo explicó así unos meses más tarde, antes de debutar en el Bernabéu en la Champions: “Cuando jugamos juntos me siento bien con ellos [los brasileños]. Tal vez yo también me puedo sentir un poco brasileño”, dijo.

Además de su destreza en el regate, del futbolista que contrató el Madrid destacaba otro rasgo que capturan las métricas avanzadas: no temblaba en las zonas más calientes del campo. En su último año en Londres, aparecía entre los jugadores de Europa que más veces tocaba la pelota dentro del área contraria, a la altura de Cristiano y Cavani, para quienes aquel sitio es su hábitat natural. No solo eso: también se encontraba entre los que más veces llevaba el balón a ese lugar. Y en eso descollaba por encima de las criaturas de área y de los grandes creadores de peligro, como Messi y Neymar.

Esa sangre fría para pisar y combinar sobre suelo incandescente le perfilaba como especialmente indicado para mezclarlo con Karim Benzema. El propio Hazard se veía así, tal como explicó en su presentación en el Bernabéu: “Creo que la conexión con Benzema puede ser muy buena”, dijo. “Ya nos imaginamos las paredes con Benzema. Espero que haya buena conexión en el campo: que él marque goles y que yo marque goles, para que todo el mundo esté contento”.

Sin embargo, apenas se ha podido entrever nada de eso en los casi dos años que Hazard lleva en el Madrid. Las repetidas lesiones y sus recaídas le han hecho perderse más de cincuenta partidos. Además de las dificultades para la recuperación que suponen estas repeticiones, en el caso de Hazard se añade otro aspecto que se puede contar: en su última temporada en la Premier fue el jugador que más faltas recibió, 104, muy por encima del segundo, Sadio Mané (64). Las zonas en las que se movía y la amenaza que suponía le convertían en blanco predilecto de los defensas, una tendencia que ha crecido a lo largo de su carrera y que ha subido incluso más al llegar a España. Si en su último curso en Inglaterra recibió 3,4 faltas cada 90 minutos, en su primero en la Liga fueron 3,9.

Hace unas semanas Vinicius Jr., otro regateador, contó en una entrevista en EL PAÍS que tardó siete meses en volver a pisar con confianza después de su lesión de tobillo. Ese aspecto, la confianza, lo mencionan a menudo desde los despachos de Valdebebas cuando comentan qué le falta a Hazard para volver al punto en el que lo contrataron.

El sábado, contra Osasuna, el belga dejó asomar parte de su viejo encanto: esas paredes con Benzema que imaginaba al llegar, el peligro dentro del área, unas gotas de fantasía en un taconazo profundo a una carrera de Asensio. Sin embargo, aún le falta algo esencial que señaló Jorge Valdano durante la retransmisión televisiva: “Está interviniendo mucho, pero no le hemos visto en lo que él mejor maneja, el regate”, dijo.

Siempre bajo los focos de la expectativa, este miércoles regresa al lugar donde bailaba como Messi y Neymar, y donde dejó una colección de tardes decisivas. Como la del 3 de mayo de 2015, de la que el lunes se cumplieron seis años: marcó el gol que le dio su primera Premier con el Chelsea. El título lo celebró abrazado a Courtois y Azpilicueta, este miércoles obstáculo en la banda que más disfruta.

Fuentes y metodología. Los datos de los gráficos son de las empresas especializadas en estadística avanzada Driblab y Opta. Las métricas se expresan por 90 minutos de juego en los partidos de las cinco grandes ligas europeas de la temporada 2018-2019, la última de Eden Hazard en el Chelsea. La selección de jugadores que se muestran sigue el criterios de incluir jugadores de ataque con más de 0,50 contribuciones directas al gol (goles + asistencias) por cada 90 minutos.

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Sobre la firma

David Álvarez

Redactor que cubre la información del Real Madrid en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de la sección de Deportes. Ha cubierto los Juegos Olímpicos y la Eurocopa. Antes trabajó en ABC, El Español, ADN, Telemadrid, y La Gaceta de los Negocios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.

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