LIGA SANTANDER

En el nombre de los Williams

Iñaki, en su séptima temporada en el primer equipo rojiblanco, cumple el sueño de jugar junto a su hermano Nico 35 años después de que lo hicieran en el Calderón Patxi y Julio Salinas

Los hermanos Williams, Iñaki, a la derecha, y Nico, en el partido ante el Valladolid.
Los hermanos Williams, Iñaki, a la derecha, y Nico, en el partido ante el Valladolid.laliga

En agosto de 2019, Iñaki Williams (Bilbao, 26 años), concedió una entrevista a EL PAÍS. Aquel día soñó despierto. Su deseo era, entonces, que su hermano Nicolás (Pamplona, 18 años), pudiera algún día llegar a jugar junto a él en el Athletic: “Eso me haría muy feliz. Cómo me gustaría que los hermanos Williams jugaran juntos, dos hermanos de raza negra. Creo que sería un orgullo para mucha gente y que los aficionados se sentirían muy identificados con nosotros porque venimos de una familia muy humilde. Mi hermano lo tiene en la mano”. Ya entonces, Nico despuntaba en el equipo juvenil rojiblanco, pero Iñaki le exigía más: “Siempre se lo digo, y muchas veces le tengo que tirar de las orejas. Muchas veces me ha tocado actuar con el rol de padre con él. Yo he trabajado mucho y le intento hacer ver que aquí nadie regala nada, que todo se lo tendrá que ganar por sí mismo. Depende de él, tiene que trabajar y quemar etapas, todavía es muy joven. Si quiere, lo puede conseguir”, explicaba en aquella entrevista.

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El hermano pequeño ha quemado esas etapas. En el Bilbao Athletic, clasificado ya para el playoff de ascenso a Segunda División, a las órdenes de Joseba Etxeberria, ha jugado 22 partidos y ha anotado nueve goles. El miércoles, a tres meses de cumplir los 19 años, con el número 30 a la espalda, el mismo que lució su hermano Iñaki en su debut ante el Córdoba hace siete temporadas, Nico saltó al césped de San Mamés en el minuto 61, ante la sonrisa radiante de Iñaki, que calentaba en la banda y aplaudía al pequeño de la familia. Se trastabilló en el primer balón que tocaba en la máxima categoría, ocupando la banda derecha. Unos minutos más tarde, en el 72 y tras el gol del empate del Valladolid, Marcelino decidió dar entrada a Iñaki y se cumplió el sueño. Jugaron juntos en el ataque del Athletic. La primera vez que dos hermanos se juntaban en el campo vestidos de rojiblanco desde que Patxi y Julio Salinas lo hicieran por última vez el 20 de abril de 1986 en el estadio Vicente Calderón, hace ya 35 años.

“Trabajo y más trabajo”

Iñaki cumple su séptima temporada en el primer equipo del Athletic. Ha jugado 308 partidos, ha anotado 85 goles y ha dado 43 asistencias, la última a Raúl García para el segundo gol bilbaíno en el partido ante el Valladolid. A pesar de ser natural de Bilbao, empezó a jugar al fútbol en Pamplona, donde nació su hermano. En verano de 2012, con 18 años, llegó al Athletic procedente del CD Pamplona, un club vinculado al equipo rojiblanco. Nico, sin embargo, juega en las categorías inferiores de Lezama desde el alevín, con 11 años, y ha ido ascendiendo hasta llegar al primer equipo. Salvo que Marcelino disponga otra cosa, regresará al filial para disputar la fase de ascenso a Segunda División. Tiene un contrato hasta 2024, que aumenta por la consecución de objetivos, y una cláusula de rescisión de 40 millones de euros. Tras su primer partido en el Athletic, compareció ante las cámaras del club y aseguró: “Es una alegría para mi hermano, para mí y para mi familia el poder debutar con el primer equipo y ojalá pueda seguir sumando minutos junto a mi hermano. Hay que seguir trabajando. Estoy supercontento, aunque la pena es no haber sumado los tres puntos”, contó Nico tras su estreno en San Mamés.

En diciembre pasado, Gaizka Garitano ya le llevó convocado a un partido de LaLiga frente al Villarreal, aunque se quedó en la grada. En aquel momento, Iñaki, que tuvo que ejercer de padre cuando su progenitor se buscaba la vida trabajando en Londres y estaban ambos a cargo de su madre, escribió un tuit que dejó fijado en su cuenta: “Qué orgulloso me siento de ti, de lo que estás consiguiendo con apenas 18 años. Paso a paso. Trabajo, trabajo y más trabajo. Lo que los viejos nos han inculcado. Nadie te ha regalado nada”.

Nico es rápido, aunque no tanto como Iñaki, pero sus fundamentos técnicos, dicen en la escuela de Lezama, son mejores. También lo piensa su hermano: “Tiene bastantes más cualidades de las que yo tenía a su edad. Cada vez le veo más maduro”, analiza el mayor de los Williams. El miércoles ante el Valladolid sumaron sus primeros minutos juntos. Los Williams abren otra saga familiar en el Athletic.

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