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Cruyff juega para Laporta

El expresidente del Barça metaboliza el legado que gestionaba Víctor Font en las elecciones del FC Barcelona

El candidato a la presidencia del FC Barcelona Joan Laporta en un acto de la campaña.
El candidato a la presidencia del FC Barcelona Joan Laporta en un acto de la campaña.Enric Fontcuberta / EFE

Jordi Cruyff ha dicho que su padre habría votado a Joan Laporta en las elecciones a la presidencia del Barça. Nada nuevo si se tiene en cuenta la amistad que tenía el exentrenador azulgrana con el expresidente y ahora candidato desde los tiempos del Elefant Blau, la plataforma que en 1998 promovió un voto de censura contra Josep Lluís Núñez cuando se perpetuaba en el palco del Camp Nou desde 1978. La sorpresa es que Jordi Cruyff figura como director deportivo nombrado por el mánager general Xavi Hernández en el organigrama de la candidatura de Víctor Font, rival de Laporta en los comicios del próximo 7 de marzo.

“La gente tiene ganas de volver a sentir sensaciones del pasado”, remachó Jordi Cruyff en declaraciones al programa El Larguero de la Cadena Ser. La apostilla agrandó el disgusto de Font porque el lema de su campaña es “Sí al futur” frente a la nostalgia que a su entender representa precisamente Laporta. Jordi Cruyff, hoy entrenador del Shenzhen de China, no solo marcaba distancias con respecto a Font sino que le guiñaba un ojo a Laporta. Font tampoco ha podido activar a Xavi en la campaña electoral porque cumple contrato con el Al Sadd y, al igual que Jordi Cruyff, no quiere enemistarse con el expresidente del Barcelona.

Font navega contracorriente porque algunos de sus mejores activos han quedado neutralizados desde que Laporta anunció su intención de volver también al Camp Nou. Las encuestas pronostican desde entonces un triunfo del expresidente, que ni siquiera ha tenido que poner nombres a su proyecto deportivo, mientras Font ha dado a conocer hasta quienes ocuparían las áreas transversales de su junta si alcanza el palco del Camp Nou. El aspirante jamás llegó a imaginar un escenario como el actual cuando en 2013 empezó a articular una candidatura alternativa al modelo representado por Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu.

Font aspiraba a aglutinar de alguna manera a los seguidores de Cruyff, a los exjugadores del Dream Team, a los fieles de Pep Guardiola y también a los socios más nacionalistas del Barça. Y, en consecuencia, se preparaba para competir con Jordi Roche, expresidente de la Federación Catalana y del Girona, heredero del legado de la directiva y de quienes defienden la independencia del club respecto de los poderes políticos, mediáticos y empresariales, la tesis que defendió también Núñez. Había dos modelos muy definidos y contrapuestos hasta que se supo del interés por presentarse de Laporta.

Roche ni siquiera llegó a anunciar entonces su candidatura, después de advertir las cuitas que provocaba la composición de su lista y constatar la ruina del Barça, y Font se encontró como rival a Laporta. Y, puestos a comparar a dos aspirantes que comparten ideología futbolística y política, a Laporta se le considera más independentista que Font, más amigo de la familia Cruyff y también de Guardiola, más próximo igualmente al Dream Team y desde luego más conocedor de La Masia y de Unicef. El capital humano que pretendía aglutinar Font fue metabolizado automáticamente por Laporta.

Víctor Font, en un evento reciente.
Víctor Font, en un evento reciente. Marta Pérez / EFE

Al expresidente le alcanzó con una pancarta que recordaba su currículo y le eximía de mostrar su programa para liderar la carrera al Camp Nou. Las elecciones siempre tuvieron un carácter presidencial en el fútbol y hay pocos liderazgos más conocidos y operativos en el barcelonismo que el de Laporta. La alternativa es un equipo colegiado y profesional, con nombre y apellidos, como el que presenta Font, más preparado seguramente para mandar que para ganar después de los errores cometidos por la necesidad que siente de desvirtuar a Laporta. Ocurre que incluso los defectos y los errores parecen haber prescrito para el expresidente del Barça.

Aún queda tiempo, sin embargo, para la salida de más actores que pueden cambiar el pronóstico después de la irrupción de Jordi Cruyff. No hay que olvidar que quien medió para que acabara la bronca de Johan Cruyff con la directiva del Barça y ambas fundaciones llegaran a un acuerdo de colaboración fue Jaume Giró, director general de la Fundació de La Caixa y hoy hombre fuerte de la candidatura de Laporta. Font, en cualquier caso, persevera en su intento de demostrar que la candidatura de Laporta tiene truco mientras Toni Freixa, el tercer candidato, se felicita por un duelo que de rebote revitaliza sus opciones para el 7-M.

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