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Toca el Barça, pita el Camp Nou

El equipo de Setién ha aumentado los pases un 22%, aspecto clave en el estilo azulgrana, ante la preocupación de la grada

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Busquets ante Nyom, en el Barça-Getafe en el Camp Nou. AFP

Aún no se acabó el eco del partido con el Getafe y el Barça regresa al Camp Nou con un partido igualmente propenso al debate ante el Eibar. Al equipo de Mendilibar también le gusta presionar y por tanto se supone que los jugadores de Setién incidirán en jugar en su área para garantizar una salida del balón con Ter Stegen. Un plan que provoca pitos respondidos por aplausos, división de opiniones olvidada en tiempos de Luis Enrique y Valverde y que remite a los años de Cruyff y Guardiola.

“¿Sabes quiénes son?”, explica Víctor Valdés que le preguntó Guardiola mientras le mostraba una pizarra con dos fichas en la línea de fondo de la portería en el documental Take the ball, pass the ball.

“No”, respondió el meta.

“Son los centrales y los quiero ahí porque desde ahí será donde empezaremos a jugar”, le dijo entonces el entrenador a Valdés.

“¡Pues que quieran la pelota, eh!”, replicó el portero.

“Tranquilo, que de eso me voy a encargar yo, de que la quieran”, resolvió Guardiola, según Valdés. “Y ahí empezó todo”.

Había que señalar el punto de partida para llevar el esférico a las posiciones avanzadas a través de la posesión y el pase, el big bang del Barça. Justo lo que pretende Setién, cuyo equipo lleva 834,8 pases por partido en LaLiga cuando el de Valverde se quedó en un 20% menos con 695,4.

La posesión ha sido el signo de identidad desde la llegada de Cruyff. La diferencia ha estado en el punto de partida porque en el inicio del dream team todavía no se había implantado la norma de la cesión al portero y el señalado era Bakero, siempre dispuesto a juntar líneas con el pase atrás porque jugaba de espaldas a la portería rival y de cara a Zubizarreta.

El recuerdo de Bakero

“Jugábamos de forma muy posicional, sin tanta libertad de movimientos”, coinciden miembros de aquel equipo, “pero la idea era que con el balón había que superar una línea. Y Bakero solía ser el que se desmarcaba para recibir y para tocar a las bandas o para reconducir el juego y originar espacios”. Y aunque será recordado como el héroe de Kaiserslautern, paso previo a Wembley 92, a veces se silbó a Bakero en el Camp Nou.

Ahora se señala a Piqué y Umtiti cuando le entregan la pelota a Ter Stegen. “Es extraño porque todo el mundo decía que se había perdido el estilo”, intervienen desde el Barça, “pero le damos una importancia relativa porque también aplaudieron varias salidas. La desaprobación se suele dar más por el resultado y solo en momentos del partido”.

La salida desde atrás le permite al equipo controlar el juego desde el inicio y aprovechar los espacios que deja el rival a su espalda para progresar si los jugadores son capaces de filtrar pases hacia delante. Pero cuando el rival aprieta hombre a hombre, la superioridad la tiene que dar el portero. Y cuando un adversario le salta, hay que encontrar al jugador libre. En ese momento otros futbolistas se activan para ofrecerse y descargar sobre ese hombre, que tiene que recibir y conducir hacia delante para generar superioridades en otras zonas. “Marc Ter Stegen es extraordinario para tomar estas decisiones”, conviene Setién. “Quique tiene muy interiorizadas sus ideas y con Ter Stegen tiene un punto de revolucionario porque quizá nunca trabajó con un portero de tanto nivel con los pies”, apuntan desde el Barça. “Le da un papel de jugador más de campo; si no hubiera la portería, parecería un central. El portero es a menudo el hombre libre; por eso es clave que sea bueno con los pies. Y si quieres ser fiel, hay que arriesgar”, dicen en el Camp Nou.

Algo en lo que incidió Guardiola en una entrevista a Catalunya Ràdio con Ricard Torquemada: “La evolución del fútbol pasa por que el portero intervenga en la fase inicial del juego. El técnico que tenga el coraje de hacer eso será el que ataque mejor los espacios cortos. Además, si el portero está involucrado, para más”.

Setién se ha tomado en serio las palabras de Guardiola. Ter Stegen pasó de dar una media de 28, 2 pases por partido con Valverde a 42,2 con Setién; lo mismo pasa con Piqué (de 71,4 a 90,7), Umtiti (de 51 a 94,7), Busquets (71,7 a 116,4) y todos, incluido Messi (de 562,7 a 66,2). El porcentaje lo condiciona el perfil de los rivales y la ausencia de un 9 como Suárez. Hoy se supone que será más de lo mismo con el Getafe.

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