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Cuatro directores deportivos y 24 fichajes en cinco años

La mala planificación deportiva despersonaliza al equipo y desemboca en la llegada de Braithwaite y en varias ventas

Abidal, junto a Bartomeu, en la presentación de Arthur.
Abidal, junto a Bartomeu, en la presentación de Arthur.

El fichaje de Martin Braithwaite, un refuerzo de última hora cuya contratación se consideraba imprescindible por las lesiones de Luis Suárez y Dembélé, expresa la falta de planificación y también la mala gestión del área deportiva del Barcelona. La falta de recursos económicos ha condicionado la política de altas y bajas, y el equipo se quedó esquelético con solo 18 fichas efectivas cuando afronta la fase decisiva de la temporada —con las visitas a Nápoles y el Bernabéu, después de recibir al Eibar— y un nuevo plan de juego con Quique Setién, el entrenador que sustituyó al destituido Ernesto Valverde. “Es muy complicado trabajar porque siempre hay muchas opiniones e intereses”, recitan los que salen del club y han pertenecido a la secretaría técnica, un mensaje que expuso incluso Jordi Mestre, vicepresidente deportivo hasta hace siete meses: “Hay directivos que se sienten entrenadores y directores deportivos”, afirmó en una entrevista a Mundo Deportivo.

El presidente Bartomeu ha contado con hasta cuatro gerentes en el área deportiva, cuatro modelos antagónicos que han hecho mella en La Masia.

Andoni Zubizarreta, ahora en el Olympique de Marsella, optó desde 2010 por fortalecer al club por dentro, con la línea de sucesión de los jugadores desde juveniles hacia arriba. Pero Bartomeu, molesto por una pitada del Camp Nou y ahogado por el mal momento del equipo expresado en la derrota de Anoeta —era la primera temporada de Luis Enrique—, decidió despedirle en enero de 2014. En su haber figuran los fichajes de Alba, Suárez, Rakitic y Ter Stegen, todavía en el equipo. Jugadores que fueron de la partida en la final de la Champions ganada en Berlín ante la Juve en 2015, además de Piqué, Busquets y Messi, lo que sigue resultando en la columna vertebral del equipo. Desde entonces, en las últimas cinco temporadas, el Barcelona ha acometido 24 fichajes, de los que solo 10 permanecen en el Camp Nou (Umtiti, Semedo, Dembélé, Vidal, Arthur, Lenglet, Junior, De Jong, Griezmann y Neto).

Tras Zubizarreta llegó Robert Fernández, que prefirió limitarse al primer equipo porque con el tiempo le pusieron por encima a Pep Segura, que entendía el modelo de otra forma, más físico y directo que talentoso y cruyffista. Todo un caos que llevó al filial a la despersonalización y que hizo que con el tiempo se sucedieran los fichajes más que los ascensos.

Boateng, el antecedente

Hasta que Bartomeu volvió a cambiar de parecer y destituyó a Robert Fernández hace dos cursos, pese a que atrajo a jugadores como De Jong y Arthur, fichados ya por Abidal —el hoy secretario técnico—. “Queremos cambiar la forma de trabajar”, le dijo. Meses después, le enseñó la salida a Segura, inconforme con su gestión. Por lo que se contrató a Abidal y también a Ramon Planes, su segundo. “Hay que ganar dinero”, les soltaron a su llegada. Y nueva vuelta al modelo deportivo.

Este curso se ha vendido a siete jugadores del primer equipo (Malcom, Cillessen, André Gomes, Alcácer, Denis Suárez, Todibo y Carles Pérez) y cedido a otros cuatro (Coutinho, Emerson, Wagué y Aleñá), además de traspasar a otros del filial que participaron con Valverde, como Cardona, Cucurella, Palencia y Abel Ruiz. Lo que ha resultado en una plantilla de 18 jugadores que se ha visto obligada a reforzarse con Braithwaite cuando en el pasado mercado invernal llegó el luego inédito Boateng.

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