KÁRATE

Sandra Sánchez lidera la ‘revolución’ femenina del kárate

La Federación cuenta por primera vez con tres mujeres seleccionadoras: “Es un paso; ojalá lo siguiente sea que las chicas entrenen a los chicos”

Sandra Sánchez, el pasado martes en el CAR (Centro de Alto Rendimiento) de Madrid.
Sandra Sánchez, el pasado martes en el CAR (Centro de Alto Rendimiento) de Madrid.INMA FLORES

-¡Bueno, hija; y ahora qué!

- Ahora a mandar hombre, que también está bien no estar siempre ahí recibiendo órdenes…

La carcajada de Sandra Sánchez, campeona del mundo y de Europa y favorita al oro olímpico de kárate en los Juegos de Tokio, retumba por toda la primera planta del CAR (Centro de Alto Rendimiento) de Madrid. Son las 18.30 de un martes y acaba de terminar la sesión de tarde del entrenamiento. Sánchez, 39 años, lleva sin bajarse del podio de katas desde enero de 2015: suma 55 medallas seguidas y la Federación la acaba de nombrar seleccionadora de katas femenino en categoría sub-21, cadete y júnior. Bromea ella a carcajada limpia al contar qué le contestó a sus padres cuando le preguntaron por el nuevo cargo.

No es la única seleccionadora nombrada por la Federación que preside Antonio Moreno, que acaba de ser reelegido. Irene Colomar se encargará de la absoluta femenina de kumite y Obdulia Martínez de las categorías inferiores de kumite. Moreno llevaba en su programa electoral fomentar la igualdad no sólo en el deporte sino también en los cargos federativos. “Por primera vez en la historia de nuestra Federación hay tres mujeres seleccionadoras. Sandra es un ídolo para nuestros niños y niñas, que ven en ella el fiel reflejo de dónde se puede llegar”, explica el presidente. “Es un paso importante, sí; pero la sensación es que esto queda un poco dividido: las chicas con las chicas y los chicos con los chicos… Quedan pasos por dar, ojalá lo siguiente sea que las chicas entrenen a los chicos. Acabará siendo mixto porque no tiene que haber diferencias”, matiza la talaverana sentada en el tatami azul de la sala de kárate del CAR.

Ella, que entró al centro de alto rendimiento con 20 años y se fue al mes porque a la madre le diagnosticaron un cáncer y quería estar a su lado, dejó de contar para los entonces mandamases de la Federación. Le dijeron a su maestro que había desaprovechado su momento y tuvo que pelear durante años para demostrar que no era así; tiró de hucha para costearse los viajes a las competiciones internacionales. Desde que tuvo su oportunidad no se ha bajado del podio. Y eso es lo que quieren en la Federación que se trasmita: la capacidad de no rendirse. “Sandra aportará la experiencia y la madurez: es un proceso que ha vivido desde muy abajo y es un referente para todas aquellas categorías que están empezando y que a lo mejor se desaniman porque en su primer Europeo o Mundial no consiguen nada. Quién mejor que Sandra para transmitir ese ánimo y empuje”, cuenta Jesús del Moral, el seleccionador de katas.

Clases extra-escolares de kárate ya dio Sandra en Australia, adonde se marchó unos meses cuando le cerraron las puertas de la alta competición. ¿Esto se hace con la misma exigencia? “Yo creo que cuando eres exigente, lo eres siempre. Y al niño que se apunta con 4-5 años le exiges en proporción a lo que debes exigirle, pero le exiges. Y es lo mismo exigirle cuando le das clases y cuando quieres que gane un Europeo o un Mundial. Yo pienso que cuando estás ahí, tienes que dar el cien por cien y el que está enfrente te lo tiene que exigir. Es mutuo”, responde.

Su única preocupación cuando le propusieron ser seleccionadora fue no restar tiempo a la preparación de cara a Tokio2020. “Lo primero que pensé fue: yo ahora Juegos, Juegos, Juegos, no quiero saber nada más”, confiesa. Le hicieron ver que no hay competiciones internacionales de categorías inferiores de katas hasta finales de agosto, por lo que no se le solapará el trabajo. La idea es ver ahora qué concentraciones hay previstas y en cuántas puede participar. Del Moral asegura que se hará lo posible para que se organicen en el CAR y así, de momento, no tenga que desplazarse.

¿Cómo se enseña el kata? “El kata perfecto tiene que tener alma y corazón. La técnica la puede tener prácticamente todo el mundo que entrene y llegue a un nivel bueno de kárate; la fuerza se entrena pero el alma, el corazón y el sentimiento son los que hacen que la técnica y la fuerza exploten”, asegura. Cuando se le pregunta cómo imagina la primera charla con las chicas responde: “Les diré que confíen en mí y en el trabajo. Yo recuerdo que cuando empecé a entrenar había muchas cosas que no me salían, pero tienes que confiar en el trabajo, porque esto que no te sale ahora, que estás haciendo ahora y te parece que te sientes un pato, te lleva a que dentro de tres meses o de un año, tu cuerpo y la forma de moverte y hacer los katas cambiará y conseguirás los resultados que quieres”. Ella es el vivo ejemplo.

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