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El dolor de Luis Suárez

LaLiga empieza para el Barça después de despedir a su tercer mejor goleador tras Messi y César

Luis Suárez celebra con Messi un gol del Barça.
Luis Suárez celebra con Messi un gol del Barça.PAU BARRENA / AFP

No parece una decisión descabellada que el Barça haya prescindido de Luis Suárez. Ha sido un jugador capital para explicar los éxitos y también los fracasos azulgrana desde que llegó en 2014. Había muchas dudas entonces sobre un jugador que costó 81 millones y estaba sancionado por haber mordido a Giorgio Chiellini en el Mundial de Brasil. Muchos culés se preguntaban incluso si un delantero como el uruguayo se adaptaría a un equipo acostumbrado a jugar sin un 9 y dudaban si se entendería con Leo Messi. Seis temporadas después, el charrúa es amigo íntimo del argentino, ha ganado 13 títulos y figura como el tercer máximo goleador de la historia barcelonista (198), solo por detrás de César Rodríguez y Messi.

Su currículo le avala tanto como le penalizan los 34 años que cumplirá el 24 de enero de 2021. El Barça ha envejecido, esclavo de un ecosistema generado por los veteranos que ha definido la manera de vivir y de jugar, necesita futbolistas con hambre y que quieran conquistar el Camp Nou. Luis Suárez simboliza lo que fue y ha dejado de ser el Barça. Así es que para regenerar al grupo y empezar desde cero hasta donde se pueda, nada mejor que cortar la cabeza del 9. Lo que ha hecho mal el club ha sido regalar al uruguayo como si fuera una pieza de saldo de una tienda en liquidación que bajará la persiana el 5 de octubre, cuando se acaba el mercado de verano de la temporada 2020-2021. Malo cuando se publicita que un jugador está en venta, como acostumbra a pasar en el Barça.

Una cosa es que no te quieran y otra pedir que te dejen ir porque no juegas y hasta peligra tu participación en la selección de Uruguay. El Barça se ha sacado a un jugador de encima, como si le estorbara por la ficha de 18 millones que cobra y por ser tóxico en un vestuario que necesita airearse, una actitud que no corresponde con su trayectoria en el Camp Nou. El club no ha sabido gestionar una salida que estaba cantada y ha hecho enfadar a Suárez. Las lágrimas del ariete son de agradecimiento y de rabia; también de complicidad con Messi: “Si el jugador no quiere continuar, hay que aceptarlo; y si es el club el que no quiere que sigas, también hay que asumirlo”, dijo el 9 en presencia del 10. No sirvió de nada que el presidente Bartomeu anunciara que cuando se pueda se le homenajeará en el Camp Nou.

Luis Suárez ha sido uno de los mejores delanteros del Barça. Aunque no tiene la calidad de Ronaldo ni Romario, ni ha sido tan trascendente en Europa como Eto’o, ha sido el pistolero del Barcelona. Un goleador de raza, tan competitivo que no acepta que le sustituyan, capaz de cualquier cosa para afirmarse, incluso de hacer trampas en un examen, o eso es lo que se comenta después de que quisiera obtener la nacionalidad italiana para poder jugar en la Juve. El uruguayo necesita retos, se alimenta de la necesidad de revancha, y desde este punto de vista anímico no hay mejor equipo que el Atlético. Hace bien cuando apuesta por viajar al Wanda. Y el Barça no tenía motivos para impedirlo ni debe temer que Suárez se junte con Simeone. No puede ser un club acomplejado, sino que le conviene corresponder con grandeza a la figura del 9.

Este domingo se inicia una nueva Liga para el Barça después de que se haya acabado la leyenda del tridente con la que hizo fortuna Bartomeu. Neymar huyó, a Luis Suárez se le despidió y Messi se ha quedado contra su voluntad mientras el presidente tiene fecha de caducidad, con o sin elecciones, previstas para 2021. El 9 acostumbra a ser el punto y final de un equipo y ahora se impone empezar de nuevo en el Camp Nou. Suárez ha recuperado el orgullo perdido para volver a marcar goles decisivos y el Barça ha entendido que el uruguayo, al igual que Xavi, Iniesta o Neymar, no se puede clonar sino que se impone cambiar el juego, de la misma manera que se ha cambiado de entrenador y pronto se cambiará de presidente. El hilo conductor, en cualquier caso, continúa siendo Messi, un futbolista que hoy es un misterio como el mismo Barça.

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