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Koeman y el desafío de reciclar la ira de Messi

Tanto Guardiola en 2008 como Luis Enrique en 2015 supieron aprovechar el cabreo del 10 para gestar un gran año para el Barça

Luis Suárez se despidió ayer del Camp Nou, donde estuvo acompañado de algunos de sus compañeros, entre ellos Messi.
Luis Suárez se despidió ayer del Camp Nou, donde estuvo acompañado de algunos de sus compañeros, entre ellos Messi.FC BARCELONA / MIGUEL RUIZ / HAN

El presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, no encuentra la paz. En el club tampoco saben muy bien si es que la busca. El líder de la junta azulgrana decidió agasajar a Luis Suárez en su despedida. Aunque evitó el cuerpo a cuerpo, el uruguayo miró de reojo al presidente. “En caso de reprocharte algo de tu paso por el Barça, ¿qué sería?”, le preguntaron al 9. “¿A mí? ¿o a…?”, resolvió Suárez e hizo un gesto con la cabeza hacia Bartomeu. Lionel Messi, presente junto a su mujer en la sala de prensa del Camp Nou, observaba con congoja la situación. Tenía algo para decir, pero esperó. Terminada la comparecencia de Suárez, recorrió el estadio con su amigo. Saltó al campo para posar junto a los 13 trofeos que conquistó el uruguayo como azulgrana y después se fotografiaron en el vestuario. Este viernes, el capitán no aguantó más.

“Qué difícil va a ser no seguir compartiendo el día a día con vos”, lamentó el 10. Y recordó el currículo de Suárez, tercer máximo goleador de la historia del Barcelona (198), para soltarte un nuevo toque de atención a Bartomeu. “Te merecías que te despidan como lo que sos: uno de los jugadores más importantes de la historia del club. La verdad es que a esta altura ya no me sorprende nada”. No olvida Messi. A las palabras del 10 en las redes sociales se le sumaron las de otros excompañeros. El primero en aparecer fue Neymar. “Increíble como se hacen las cosas”, escribió el paulista. La foto de Messi, Neymar y Suárez, bajo el lema “tenemos triplete, tenemos tridente”, fue el eslogan de la campaña de Bartomeu en 2015. Cesc Fàbregas, con emoticonos, aplaudió el mensaje del argentino. Eto’o aseguró que “la elegancia no se compra” y Dani Alves, un viejo enemigo de la junta se sumó al escarnio: “Es sobre respeto y de eso no saben”.

Desde que terminó el periplo del Barcelona de Quique Setién en la última Champions hasta que Ronald Koeman avisó a Luis Suárez de que no contaría con él pasaron 11 días. En ese tiempo, Bartomeu enumeró una lista de jugadores intransferibles públicamente en la que no estaba el uruguayo. Pero nadie del club se comunicó con Suárez. “Llevo seis años en el Barça, tiempo suficiente para decirme lo que piensan. Mejor así que filtrar si soy uno de los que quieren que salga”, subrayó el 9 en una entrevista a EL PAÍS. A Messi no le gustó el trato a su compañero, mucho menos el que Bartomeu tuvo con él. “Siempre dijo que a final de temporada yo podía decidir si me quedaba o no y ahora dice que la única manera de marcharme era pagar la cláusula”, se quejó el 10 en su entrevista a Goal.com, cuando confirmó que cumpliría su contrato con el Barça hasta 2021.

“Que dos, tres o cuatro no empañen lo gigante que sos para el club y para el mundo del fútbol”, le agradeció Luis Suárez a Messi. El capitán del Barcelona no esconde su enfado, siempre con Bartomeu como diana. “¿Lo que publicó Leo?”, preguntan fuentes del vestuario cercanas al 10. “Fue suave para lo que podría haber dicho después de todo lo que ha pasado en los últimos días”. No es la primera gran rabieta del 10. En 2008, en su primera temporada al frente del Barcelona, Pep Guardiola tenía a un Messi irritado porque el club no lo dejaba participar en los Juegos Olímpicos. El técnico de Santpedor intercedió para liberar al rosarino. Messi regresó de Pekín con el oro y esa temporada el cuadro azulgrana consiguió el primer triplete.

En 2015, el que tuvo que aprender a lidiar con las emociones del rosarino fue Luis Enrique. También en la campaña de su estreno en el banquillo azulgrana, el asturiano tuvo un encontronazo con Messi. “Hasta que se solucionó todo, hubo un tiempo de tensión, que yo no busqué, sin ninguna duda, pero que apareció y que tuve que gestionar. Pero a día de hoy, solo puedo hablar maravillas de Leo”, comentó, tiempo después, el preparador de España. Ese mismo año, el Barça ganó con Luis Enrique su segundo triplete.

“Si Leo consigue transformar su cabreo en motivación, como ha hecho en otras temporadas, puede ser que estemos ante otro gran año”, subrayan en la Ciudad Deportiva. Nadie duda del carácter de Guardiola y Luis Enrique, tampoco del de Koeman. Habrá que ver si el holandés encuentra la manera de aprovechar la furia del 10.

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