TENIS | US OPEN

“Me arrancaría la piel si no pudiera jugar un grande”

Mats Wilander, ganador de siete Grand Slams, es una de las voces más ilustres del circuito y estos días comenta la nueva realidad a la que se enfrentan los tenistas. El silencio domina tras medio año de parón

Mats Wilander posa durante una retransmisión. / EUROSPORT
Mats Wilander posa durante una retransmisión. / EUROSPORT

Fabuloso con la raqueta, Mats Wilander (Växjö, Suecia; 56 años) alcanzó la cima de su deporte y conquistó siete Grand Slams, y hoy día recibe elogios por su capacidad para diseccionar el tenis y transmitirlo micrófono en mano, a través del canal Eurosport. Responde gentilmente a las preguntas de EL PAÍS, en el contexto de un escenario implanteable hace unos meses y que ha silenciado de raíz el ruidoso paisaje de Flushing Meadows por estas fechas.

Pregunta. Si fuera hoy día jugador, ¿hubiera viajado a Nueva York?

Respuesta. Sí, definitivamente hubiera jugado el torneo. Aunque disfrutaba entrenando, si llegué a ser un jugador de primer nivel fue porque disfrutaba sobre todo de los partidos. Me arrancaría la piel si ahora fuese jugador y no pudiera jugar un torneo como este, pero hay que respetar la decisión de todo el mundo. Es demasiado pronto para tirar piedras a los que han decidido no viajar.

P. Psicológicamente, ¿cómo puede afectar esta nueva realidad a los tenistas?

R. Creo que volver de esta forma es una ventaja para ellos porque después de cinco meses de parón, volver de un modo completamente normal, con gente en las gradas, hubiera sido un shock para el sistema. Esta situación les da algo de tiempo para recuperar la inspiración y la intensidad en el juego, y pueden caminar por el complejo y entrenarse cuando quieran. En realidad, creo que ha sido una bendición para ellos.

Entiendo que Nadal no haya viajado a Nueva York. Podría perjudicarle de cara a París

P. Pero, ¿qué me dice del protocolo y las restricciones?

R. Creo que ellos ya están tan acostumbrados a las pruebas antidopaje y todas esas cosas, que no creo que nada relacionado con el corona vaya a impactarles negativamente. Quizá, algunos pueden estar asustados o preocupados, así que probablemente se expongan a un nivel de ansiedad que no han experimentado antes.

P. Y estratégicamente, durante los partidos, ¿en qué medida puede influir la ausencia de aficionados?

R. Creo que los más competitivos, aquellos que verdaderamente aman competir y no quieren perder ni en los entrenamientos, serán los que estarán ahí. Eso va a marcar la diferencia.

P. O sea, por ejemplo, un tal Djokovic.

R. En su caso, creo que a Novak el público no le afecta tanto al principio o al final de un partido como en mitad del juego. A mí, y lo digo por mi experiencia personal, no me importaba que ocurría en las gradas al principio o al final, pero en medio trataba de poner a los aficionados de mi lado, ya fuera ganando o perdiendo. Esa puede ser la mayor amenaza para Novak, el no poder usar a la multitud en esas situaciones en las que está pateándole el trasero al otro tipo.

P. En perspectiva, ¿a quién beneficia o perjudica más el parón?

R. Creo que ayuda a los veteranos, sobre todo a los de 30 o 31 años. De alguna manera, esto les ha podido hacer pensar y tal vez se dicen: ‘me encanta esto, quiero seguir adelante, hacia el siguiente nivel por todo lo que ha pasado’. Por el contrario, para los jóvenes es una pausa en mitad de su desarrollo y pueden cansarse de esto: ‘¿Qué diablos estoy haciendo? Trabajo tan duro y ahora me encierran…’.

Un grande es un grande, no hay que restarles mérito a los ganadores de este año

P. Se dice que este grande está devaluado porque no están Federer y Nadal. ¿Está de acuerdo?

R. Para mí, no hay diferencia. Es un grande, y los que pueden jugar están jugándolo, así ha sido siempre. Algunos años ocurre que algunos jugadores no pueden competir, por lo que sea, y no veo por qué eso deba restarles mérito a los ganadores de esta edición.

P. ¿Pueden suponer estas circunstancias el inicio de una nueva era?

R. ¡Eso espero! Espero que veamos a nuevos jugadores abriéndose paso. En las últimas rondas habrá enfrentamientos extraños, que no habíamos visto antes, y eso puede ser muy interesante para el tenis. Ciertamente, es útil que no estén Rafa o Roger si te interesa presenciar una nueva etapa.

P. ¿Comprende la renuncia de Nadal?

R. Sí, porque seguramente perjudicaría sus opciones de ganar luego en Roland Garros. Creo que podría ganar ambos, pero tiene un motivo. Debe haber un feeling, debes querer ir por encima de todo, más que estar físicamente preparado o no. Si tú no quieres ir, entonces no vas a ganar el torneo de ninguna manera.

P. En el caso de que gane Djokovic, ¿tendrá Nadal un extra de presión en París?

R. Si Novak llegara a París con 18 títulos [el español tiene 19 y el suizo 20] sería interesante, pero creo que renunciando a Nueva York, Rafa está enviándonos un mensaje. Nos está diciendo: ‘eh, esa no es mi ambición, mi objetivo. No estoy tratando de ser el mejor en los libros de historia, sino que trato de ser el mejor hoy, ahora, por eso no viajo allí’.

P. Serena, mientras tanto, va a por todas.

R. Si ella no gana esta vez, empezaré a preocuparme de que en su propia mente no crea que tiene la oportunidad de ganar en otro lugar. Sería un golpe. Tiene que ganar este trofeo porque faltan muchas jugadoras de primer nivel, y eso puede hacerle sentir como: ‘¡buf, buf, buf! Tengo que hacerlo’. Si no lo gana, el siguiente será todavía más duro y el posterior todavía más; si gana, podría recuperar la confianza y tal vez ir a por un par más.

Serena debe ganar, pero las jóvenes le pegan igual de fuerte y ya no se asustan

P. El factor ambiental le penalizó los dos últimos años. ¿Puede ayudarle el silencio?

R. El hecho de que no haya público puede beneficiarle, porque lo que le sucedió no fue positivo. Tener a los aficionados tan encima no fue nada bueno para ella, así que este puede ser el momento ideal. Por primera vez, tiene la oportunidad de pasear con su carrito y su niña por las instalaciones. ¿Si es la favorita? No lo sé... No necesariamente. Ahora hay muchas jóvenes que le pegan a la pelota tan fuerte como ella y que ya no se asustan. Veo el cuadro femenino muy abierto.

P. Quien sí ha vuelto a brillar, tras 20 meses de ausencia en un grande y a lo grande, es Andy Murray. Una de sus debilidades.

R. No es la situación ideal para nadie, porque es horrible, pero en el caso de Andy el competir contra jugadores que llevan tanto tiempo sin jugar, sin confianza, puede llevarle a decir: ok, tú no has jugado en medio año y yo tampoco, pero yo estoy acostumbrado. Él lo puede aprovechar y así lo hizo ante Nishioka. Parece que está cien por cien saludable, así que yo le veo listo para competir de nuevo.


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