LIGA SANTANDER

La Liga con los penaltis más baratos

La media de penas máximas esta temporada es la mayor registrada, con más de cuatro por jornada. Con el VAR, los lanzadores aciertan como nunca y los porteros apenas paran uno de cada diez intentos

El delantero Hugo Duro pisa a Le Normand en la acción señalada como penalti favorable al Getafe el pasado lunes en el Coliseum.
El delantero Hugo Duro pisa a Le Normand en la acción señalada como penalti favorable al Getafe el pasado lunes en el Coliseum.

El año II del VAR ha dejado en España, a falta de cinco jornadas, un récord de penaltis desde que hay registros: esta campaña ya se han señalado 134 penas máximas, lo que equivale a más de cuatro (4,06) por cada diez partidos. Desde 2003, cuando la empresa Opta comienza a recopilar datos estadísticos de LaLiga, nunca la media de penaltis había superado la barrera de los cuatro por jornada. La anterior marca la tenía la temporada 2008/2009, cuando se pitaron 135 penas máximas –hasta la jornada 33 eran 119–, con un porcentaje de 3,55 por cada diez encuentros. Esta campaña, además, los lanzadores disfrutan de la segunda mayor tasa de conversión –el 84,3% de los disparos termina en gol, prácticamente igual que en la 2012/2013 (84,4%)– y los porteros tienen una de las ratios más bajas al detener solo el 12,7% de los intentos, poco más de uno de cada diez, el tercer peor dato desde 2003.

La jornada 33 de LaLiga, la que acaba de terminar, recoge la mayor parte de la casuística que rodea y explica los datos de esta temporada. En el partido clave por el título entre el Barça y el Atlético en el Camp Nou, el árbitro, Hernández Hernández, pitó tres penaltis y mandó repetir uno, el primero que señaló. Ter Stegen había parado el lanzamiento de Diego Costa, pero el portero alemán se había adelantado unos centímetros –apenas un palmo– y ninguno de sus pies estaba sobre la línea de gol. El colegiado, como dicta la norma de la International Football Association Board (IFAB) –encargada de definir las reglas del fútbol a nivel mundial–, amonestó al guardamenta con una tarjeta amarilla tras el chivatazo del VAR y mandó repetir, entre protestas de los jugadores blaugranas, la pena máxima. Saúl, que esta temporada lleva seis goles en el campeonato liguero, no erró y el Atlético empató el partido.

La normativa de los penaltis, que obliga a los porteros a mantener al menos un pie sobre la línea de gol, ha dejado el porcentaje de acierto de los guardametas en mínimos con la revisión del VAR. Paran el 12,7% de los lanzamientos, solo por detrás de la temporada 2007/2008 (11,5%) y la 2012/2013 (9,17%) y muy lejos de la 2016/2017, cuando lograron evitar el gol en casi una de cada cuatro penas máximas (23,9%). Para Thomas N’Kono, exguardameta y actual entrenador de porteros del Espanyol, la intervención del videoarbitraje es clave: “Influye bastante porque antes había una pequeña ventaja, los porteros se adelantaban un poco y no se solía pitar nada, pero la norma se vuelve más estricta con el VAR. Es mucho más difícil ahora”.

Las estadísticas de LaLiga reflejan que esta temporada solo ha habido 17 penaltis parados y 113 convertidos –los otros cuatro fueron tiros al palo o fuera de la portería–. N’Kono explica que en el Espanyol han cambiado la preparación de los porteros para estas situaciones: Diego López –el titular–, Oier Olazábal y Andrés Prieto practican mucho más que antes los saltos desde parado. “Para un portero es mucho más dificultoso lanzarse estando quieto y teniendo que impulsarse. Repetimos mucho estos ejercicios porque ya no se puede hacer como antes, cuando el portero achicaba el espacio y cogía fuerza al dar esos primeros pasos hacia delante”, cuenta N’Kono. De momento, Diego López no ha podido detener ninguna pena máxima esta temporada. En esta estadística destacan, con tres paradas, los porteros del Alavés y del Levante, Fernancho Pacheco y Aitor Fernández, uno de los guardametas que más ha impresionado este año.

La tarjeta amarilla por adelantarse ligeramente en un penalti, como le pasó a Ter Stegen el martes, también castiga mucho a los porteros. Santiago Cañizares, exguardameta del Real Madrid, del Valencia y de la selección española y actual comentarista de Movistar+, cree que con esta penalización la dificultad aumenta. “En caso de repetición el portero ya tiene menos opciones porque lo pueden expulsar [si se vuelve a adelantar]”, explica.

En el encuentro entre el Barça y el Atlético hubo dos penaltis por un contacto muy ligero: el de Semedo sobre Carrasco y el de Felipe sobre Semedo. Ninguno tan liviano como el que castigó al Celta ante el Mallorca, cuando a los 10 minutos de partido –un duelo clave en la lucha por evitar el descenso– De Burgos Bengoetxea señaló una pena máxima por una acción de Santi Mina sobre Dani Rodríguez. Aunque el VAR pidió al colegiado revisar la acción –en algunas tomas cuesta ver hasta el contacto entre ambos jugadores–, De Burgos Bengoetxea mantuvo la decisión. “Estamos viendo una Liga con más penaltis de lo habitual. Tiene que ver con que se pitan muchos contactos que quizás sean insuficientes”, valora Cañizares.

Diego Costa lanza un penalti ante Ter Stegen, que está con el pie ligeramente adelantado sobre la línea de gol, este martes en el partido entre el Barça y el Atleti en el Camp Nou.
Diego Costa lanza un penalti ante Ter Stegen, que está con el pie ligeramente adelantado sobre la línea de gol, este martes en el partido entre el Barça y el Atleti en el Camp Nou.Alberto Estévez / EFE

Ese contacto liviano que a veces se señala como pena máxima y la cantidad de manos que ahora se pitan dentro del área –”básicamente, todo lo que no sea una mano pegada al cuerpo resulta ser penalti”, opina Cañizares– han generado muchas polémicas en los últimos partidos, donde ha habido más infracciones de este tipo: antes del parón por la pandemia se pitaban 3,8 penaltis de media por jornada, mientras que en las seis que se han disputado desde la reanudación de LaLiga el promedio ha sido de 5. La mayoría de los equipos han vivido alguna jugada dudosa, como la Real Sociedad, a la que le pitaron un penalti en contra el pasado lunes ante el Getafe después de un contacto entre Le Normand y Hugo Duro, aunque fue el delantero quien pisó al defensa. El VAR, sin embargo, no entra en la mayoría de estas jugadas, que se consideran interpretables, porque según el reglamento de la IFAB ”la decisión inicial del árbitro no se modifica salvo si se ha producido un error claro, obvio y manifiesto”. Para Cañizares la evidencia es que el penalti “está más barato que nunca” y se da más ventaja de la habitual al lanzador: “Va a ser una de las cuestiones que el colectivo arbitral tendrá que analizar porque está dejando descontento a todo el mundo, incluidos los árbitros”.

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