MUNDIAL DE MOTOCICLISMO

Sin azafatas en la parrilla y sin salir a cenar, así es el protocolo de MotoGP

El Mundial de Motociclismo vuelve a la competición en julio con el uso de una ‘app’ para controlar a los equipos, que deberán vivir casi en familia

Una azafata protege del sol a Rossi antes de la carrera del GP de España, en Jerez, el año pasado.
Una azafata protege del sol a Rossi antes de la carrera del GP de España, en Jerez, el año pasado.Jose Breton / EL PAÍS

Pasado lo peor de la crisis sanitaria desatada por la covid-19, las carreras de MotoGP volverán. Lo harán previsiblemente el próximo 19 de julio —Dorna, empresa organizadora, está pendiente de la aprobación del Consejo Superior de Deportes (CSD) para publicar el nuevo calendario oficial—, con dos grandes premios en dos semanas consecutivas en el circuito de Jerez. Marc Márquez volverá a defender el título y Maverick Viñales volverá a atacar cada domingo. Pero pocas cosas más serán como eran antes. No habrá paragüeras en la parrilla ni paseándose por el paddock, tampoco será el dignatario de turno el que entregue el trofeo al piloto ganador en el podio.

Estas y otras muchas medidas de seguridad para frenar la circulación del virus quedan recogidas en dos extensos documentos redactados por Dorna y la Comisión Médica de MotoGP: dos protocolos “de obligado cumplimiento para todos”, que exponen una estricta guía de comportamiento antes, durante y después de los grandes premios del Mundial de Motociclismo para todo aquel que participe del espectáculo. Se trata de unos informes redactados expresamente para las primeras dos citas, aunque extrapolables al resto de eventos. Si bien, algunas medidas se flexibilizarán a medida que avance el tiempo y siempre que la pandemia esté bajo control, informan fuentes de Dorna.

Para empezar, todos deberán descargarse una aplicación móvil (app) en la que cada uno dispondrá de los resultados de los test para detectar la covid-19 —cada persona deberá pasar un PCR y un test serológico Elisa, como pronto, cuatro días antes de acceder al circuito; los pilotos también deberán pasar un chequeo médico—; además, servirá para controlar el estado físico de todo aquel que acceda al paddock, pues cada día habrá que responder a un cuestionario en relación con los posibles síntomas de la enfermedad, así como para comunicarse con el equipo médico en caso de sentir síntomas o dar positivo.

Mascarillas en el taller

Además del control a través de la app, que también dispondrá de un código QR para facilitar el acceso al paddock, a cada persona se le tomará la temperatura cada día antes de entrar al circuito. Se pondrá especial atención a la higiene personal y de las zonas tanto comunes como privadas, que serán desinfectadas cada día. El circuito estará cerrado durante la noche. Y se minimizará el contacto interpersonal: la gente deberá ir directamente a su zona de trabajo y no dejarla más que para ir al baño o a comer. “La Comisión Médica tiene el objetivo de aislar el paddock para tener un control absoluto del personal y de sus movimientos una vez empiece el gran premio”, señala el protocolo, que apunta, como ya avanzó hace unos días el CEO de Dorna, Carmelo Ezpeleta, que todo el personal deberá ir del hotel al circuito y del circuito al hotel. Aunque ya estén abiertos los restaurantes, se prohíbe salir a cenar; solo se podrá llenar el depósito de los coches o ir a comprar víveres. Además, se pide que se eviten las zonas comunes de los hoteles y se impele a las compañías a que reserven habitaciones individuales.

El documento explica que se entenderá que cada equipo o compañía integra una unidad familiar; así, el contacto entre los miembros de diferentes unidades familiares está prohibido y las relaciones interpersonales limitadas a las estrictamente necesarias. Las reuniones se realizarán preferiblemente por videoconferencia. Eso sí, se podrá hacer ejercicio aprovechando la pista, como habitualmente; aunque se deberá hacer individualmente y siempre que se respete la distancia social.

En la parrilla no habrá paragüeras, aunque un miembro del equipo podrá sujetarle el paraguas al piloto; tampoco habrá azafatas en el podio, ni dignatarios: los trofeos se entregarán a los ganadores por adelantado y en el podio se mantendrán dos metros de distancia entre deportistas. Los comisarios de pista, ataviados con equipos de protección individual, así como el personal médico, podrán recoger una moto accidentada, pero no tocar al piloto, del que se encargarán siempre los médicos. El uso de mascarillas será necesario siempre que no se mantenga la distancia de seguridad, como cuando los mecánicos trabajen en la moto en el box.

Si a pesar de todas las medidas de prevención ante la covid-19, uno de los pilotos del Mundial de motociclismo enfermara, este no podría volver a la competición hasta que, pasada la enfermedad y la cuarentena, se hiciera un chequeo médico completo que determinara que es apto para el deporte de alto nivel. Tanto el hospital del circuito como el centro médico estarán preparados para atender a pacientes con síntomas compatibles con la covid-19.

Máxima seguridad para un Mundial de mínimos que aspira a celebrar al menos 11 grandes premios en Europa.

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