la crisis del coronavirus

Batalla por otro confinamiento

Los futbolistas rechazan las concentraciones largas que pretende imponer LaLiga para prevenir contagios y los psicólogos advierten del estrés que puede generar otro encierro

El entrenador de Osasuna, Jagoba Arrasate, con guantes y mascarilla durante un entrenamiento en Tajonar.
El entrenador de Osasuna, Jagoba Arrasate, con guantes y mascarilla durante un entrenamiento en Tajonar.Jesús Diges / EFE

El rechazo a un largo régimen de concentración se ha convertido en la última semana en el principal foco de conflicto entre los futbolistas y LaLiga. La patronal entiende que el confinamiento en un hotel es la fórmula ideal para aislarles de hipotéticos contagios de la covid-19 que arruinen la puesta en marcha y la conclusión de la competición. Por su parte, tras dos meses encerrados en sus domicilios, los jugadores contemplan un nuevo blindaje de tiempo excesivo como un tormento psicológico que mermará su estado anímico en un contexto competitivo de exigencia máxima. El cisma ya ha provocado que el sindicato de jugadores (AFE) emitiera sendos comunicados en los que tachó de inconstitucional una reclusión forzosa de sus afiliados.

El protocolo de prevención para el deporte elaborado por el Consejo Superior de Deportes (CSD) y aprobado por el Ministerio de Sanidad estableció como recomendables las concentraciones desde la fase dos —entrenamientos en grupos reducidos— hasta la fase cuatro —competición—. Esto supondría cerca de dos meses de confinamiento. La AFE asegura que la oposición de los jugadores a un tiempo tan largo de reclusión es radical.

Ante este rechazo, LaLiga estudia encontrar una fórmula que acorte el periodo de concentración y apacigüe a los vestuarios. De momento, de la fase de entrenamientos en pequeños grupos ha suprimido las concentraciones. La patronal mira a Alemania, donde los clubes han reducido, por ahora, el aislamiento a la última semana de preparación —la competición se reanuda el sábado 16—, ya con todo el grupo en contacto. Además, en la Bundesliga estudian hacer lo mismo con la últimas jornadas de liga para proteger el final del campeonato. “Los tiros van por ahí. Si lo que más nos preocupa es salvaguardar la competición es normal que se haga más hincapié cuando se empiece a jugar y en el final. Pero los datos de los positivos en los primeros test [solo cinco] han sido buenos. Se trata de saber cuándo más que de precisar cuánto tiempo, porque eso puede cambiar según evolucione la pandemia”, admite una fuente de LaLiga. Al respecto, la patronal hará una nueva propuesta a los jugadores en la que se incluirán informes científicos para establecer el tiempo de concentración. El presidente de LaLiga, Javier Tebas, anunció en la noche de este domingo, en El Partidazo de Movistar, que “la concentración que estaba prevista para la semana del 18 de mayo se suprime". En el mismo programa, Gerad Piqué añadió: "Es un tema delicado, para los jugadores el hecho de no estar en casa con la familia es duro. Si se puede reducir al máximo la concentración, lo agradeceríamos”.

Una desmotivación

“Todo lo que sea una concentración muy larga beneficia para prevenir los contagios, pero también es cierto que cuanta más normalidad tengan más equilibrio emocional sentirán los futbolistas para afrontar la competición. Los jugadores son personas y el contacto con sus familias y con su entorno les beneficiará. La tensión y la irritabilidad les hará más difícil gestionar las emociones”, explica Juan Carlos Campillo, psicólogo y con Julen Lopetegui en la Roja y ahora en el Sevilla.

“Venimos de donde venimos y todo lo que sea aislar al deportista le va a perjudicar en su rendimiento porque le desmotiva. Si se añade más anormalidad de la que viven por la pandemia, les va a generar estrés, que normalmente lo asociamos a una sobrecarga de tareas y no es así”, argumenta Julieta Paris, también psicóloga deportiva especialista en alto rendimiento. “El estrés”, prosigue Paris, “tiene que ver con la activación generalizada del organismo porque entra en un estado de alarma. Esto hace que se rebaje la inmunidad y propicie estados gripales, infecciones, y problemas intestinales y musculares. Yo apelaría a la responsabilidad individual de cada uno y propondría una seguridad y un plan que les motivara. Hay que darles una normalidad dentro de lo posible que no les estrese”.

Las voces contrarias a las concentraciones largas también han surgido en otros deportes como el baloncesto. Sergio Scariolo, seleccionador de España y entrenador ayudante de los Toronto Raptors, advierte de su perjuicio ante la propuesta de la NBA de concluir la competición con el confinamiento de los equipos en territorio neutral: “Puede que no sea tan sencillo, después de haber tenido a un grupo de personas encerradas en sus casas durante tres meses, volver a encerrarlas. Puede ser mentalmente muy pesado”.

El estricto protocolo de regreso a la competición en el que trabaja LaLiga apunta a que los jugadores solo deberán abandonar las habitaciones para comer, entrenarse y jugar. “No es una concentración como antes de una Eurocopa o un Mundial, en las que pueden salir a dar paseos, tienen días libres o visitas familiares. Hay que buscar un equilibrio, también teniendo en cuenta el aspecto económico que se juegan los clubes y que también afecta a los futbolistas”, apunta Campillo, que ante una posible aceptación de un régimen de concentración aconseja: “La responsabilidad de cumplir con los objetivos y las derivadas económicas debe servir al jugador como motivación solo en la fase de entrenamiento. Para competir no hay que disparar la mente al futuro porque genera más ansiedad, hay que centrarse en lo inmediato, pero no desde la rebeldía. Hay que aceptar la situación y conjugarla. Los jugadores pueden hacerlo, por mi experiencia, los deportistas son un referente en disciplina, responsabilidad y superación en muchos ámbitos que nos vendrían bien a la sociedad ”.

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