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La segunda parte del Rayo - Albacete se jugará a puerta cerrada tras ser suspendido por los insultos a Zozulya

El Comité de Competición impone la medida y sanciona con 18.000 euros al equipo de Vallecas y la clausura parcial del fondo del estadio durante dos partidos

Román Zozulya, durante el partido entre el Rayo Vallecano y el Albacete. En vídeo, Martín Presa considera una "atrocidad" el castigo de la RFEF. Vídeo: Europa Press

La segunda parte del encuentro de LaLiga SmartBank entre el Rayo Vallecano y el Albacete se jugará a puerta cerrada, según ha informado este viernes la Cadena SER. El Comité de Competición ha tomado esta decisión después de que el partido se suspendiera al descanso el pasado 16 de diciembre cuando iba 0-0 por los insultos de la afición local a Román Zozulya, delantero ucranio del Albacete. “¡Zozulya, eres un nazi!”, “¡puto nazi!” o “¡fuera de Vallecas!”, coreó parte del público de Vallecas durante la primera mitad del encuentro. Al finalizar los primeros 45 minutos, ambos equipos decidieron no volver al césped y el árbitro procedió a la suspensión, la primera en un partido de LaLiga por insultos. La Federación también ha impuesto al equipo madrileño una multa de 18.000 euros y la clausura durante dos partidos de la parte de la grada en la que ocurrieron los hechos.

Raúl Martín Presa, presidente del club vallecano, ha expresado su "rotundo desacuerdo" con la resolución unas horas después de conocerla. El mandatario rayista ha calificado la decisión de "completamente injusta" y de "atrocidad" y ha manifestado que el equipo es "una víctima". Martín Presa, muy criticado por los sectores más radicales de la afición vallecana, ha defendido la gestión del Rayo en los incidentes, de los que ha reponsabilizado a "personas ajenas al club". El presidente ha mostrado su voluntad de colaborar con las fuerzas de seguridad y su disposición a sancionar a los abonados que corearon los cánticos hacia Zozulya. "No es justo que el partido se reanude a puerta cerrada y se cierre una parte del fondo del estadio otros dos encuentros porque muchos aficionados no secundaron los cánticos y ahora reciben un castigo", ha afirmado.

La animadversión contra Zozulya en Vallecas comenzó hace tres años, cuando el Rayo fichó al jugador ucranio. Su fichaje despertó el rechazo inmediato de los seguidores del equipo, que presionaron para que el jugador no aterrizara en el club, ya que Zozulya había posado con simbología nazi y fascista, algo contrario a los valores del equipo. El delantero intentó entrenar con su nuevo equipo, pero las protestas en las instalaciones lo impidieron. Finalmente, tras días de polémica, el delantero renunció a quedarse en Vallecas y volvió al Betis, equipo que lo cedía al Rayo, y se quedó sin jugar el resto de la temporada.

Zozulya explicó que defendía al Ejército de Ucrania en la guerra contra los prorrusos y negó que simpatizara con el nazismo. “Si algo así pasase en España, no dudarían en defender a su país”, se justificó, a la vez que afirmó que temía por la seguridad de los suyos. “El fútbol es mi vida, pero si tengo que elegir entre el fútbol y mi familia, la decisión es bastante evidente”. En 2017, Zozulya fichó por el Albacete, pero hasta ahora no había disputado ningún encuentro en el Estadio de Vallecas para evitar problemas. Sin embargo, el pasado 16 de diciembre sí acudió al partido, y durante la semana previa al encuentro el Rayo había pedido respeto para el jugador. “Solo pido respeto para Zozulya. Cada uno puede opinar, pero con respeto. Si Vallecas tiene que opinar, que lo haga con respeto. Solo me importa que Zozulya es un buen delantero, el resto no me interesa”, declaró Paco Jémez, entrenador rayista.

Sin embargo, la afición no dio tregua durante esa primera mitad del partido hasta su suspensión. Los cánticos contra Zozulya llegaron sobre todo del fondo donde se ubican los Bukaneros, los aficionados más radicales del Rayo, de reconocida ideología izquierdista. “Es una noche triste para el Rayo y para el deporte. Condenamos tajantemente los insultos de una parte de la afición desde el fondo hacia un deportista”, denunció el presidente del club, Raúl Martín Presa. “Por culpa de unos pocos la mayoría de personas se tuvieron que volver a casa sin ver un partido. Esto no es política ni lucha de clases. Esto es deporte, es fútbol y está para unir, hermanar y juntar gente de diferentes ideas, razas y religiones”, dijo. El Albacete agradeció la decisión del árbitro de suspender el encuentro. “Con esto se opta por defender la integridad de las personas y los deportistas”, declaró Víctor Varela, vicepresidente del club manchego, que abogó por volver a jugar “cuando se den las condiciones necesarias”. La suspensión sentó un precedente, algo que no sucedió anteriormente con los cánticos racistas a jugadores como Eto’o, Ronaldo, Dani Alves e Iñaki Williams.

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