Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Medvedev no se cansa de ganar

El ruso disuelve a Zverev (6-4 y 6-1) en la final de Shanghái, la sexta consecutiva que disputa, y logra su cuarto título del año apoyado en una secuencia extraordinaria: 29 triunfos en los 32 últimos partidos

Medvedev posa con el trofeo de campeón en Shanghái.
Medvedev posa con el trofeo de campeón en Shanghái. AP

En busca de nuevos reclamos, el tenis parece haber dado definitivamente con una alternativa. Es Daniil Medvedev, el joven ruso que exigió a Rafael Nadal hasta límites insospechados durante la última final del US Open y que sigue y sigue reafirmándose para hacerse un hueco en las alturas y lanzar un serio aviso: lo suyo no es un amago, va a por todas. Eleva ahora el título de Shanghái (6-4 y 6-1 a Alexander Zverev), el cuarto que consigue esta temporada, y continúa estirando la fabulosa secuencia de victorias que paulatinamente le guía hacia el lugar de los privilegiados y subraya la calidad de un tenista con un porvenir más que brillante.

Porque no hay, entre la nueva hornada, un jugador con hechuras más sólidas que las de él, pétreo en la pista y deslumbrante como pocos esta temporada, la de su presentación y ascenso vertiginoso. Compite Medvedev a una velocidad de vértigo. Liquidó a Zverev en 73 minutos y logró su vigesimonoveno triunfo en sus últimos 32 partidos, saltando de una final a otra. Son ya seis consecutivas –Wasinghton, Montreal, Cincinnati, Nueva York, San Petersburgo y Shanghái– y su escalada le aproxima seriamente hacia el tercer lugar del podio que ocupa Roger Federer.

A poco más de mil puntos (1.030) está el suizo en el ranking, y todavía tiene cosas que decir de aquí a que se cierre el curso. Pese a haber disputado ya 21 torneos y la friolera de 76 partidos (59 victorias, más que nadie, y 17 derrotas), el ruso planea asistir a cuatro citas más (Moscú, Viena, París-Bercy y el Masters) y participar en la nueva Copa Davis. Suma y sigue Medvedev, que disolvió a Zverev sin miramientos. Llegaba el alemán con un 4-0 favorable en los precedentes, pero entregó el primer parcial con dos dobles faltas consecutivas y cedió siete juegos seguidos.

Frío como el hielo y calculador en el peloteo, parece elevarse definitivamente como el joven capaz de plantarle cara al Big Three. A Novak Djokovic le ha derribado un par de veces este año, Nadal resistió heroicamente a él en Flushing Meadows y Federer ya siente su aliento en el cogote. Tiene el juego –con ese particular golpeo de derecha– y sobre todo tiene la mentalidad. La línea es muy fina, y el emergente Medvedev va demostrando, una y otra vez, que no se deshace ante la adversidad.

“Todo el mundo habla de que el circuito necesitaba nuevos jugadores, algo nuevo, así que yo estoy dándoles algo nuevo. No celebro mis victorias, me gusta estar calmado. Así que, boom, hecho”, expresó el campeón, soplo de aire fresco en el listado de Shanghái, porque en la última década se habían repartido el éxito entre Djokovic (4), Andy Murray (3) y Federer (2). “Juega muy plano, con golpes ante los que no puedes hacer nada. Quizá no hace grandes winners o derechazos, pero juega de un modo que antes nunca habíamos visto”, valoró Zverev, que pese a la derrota dio un paso importante hacia la Copa de Maestros.

Por derecho propio, ya es candidato a todo. Lo confirman los cuatro trofeos de este ejercicio, la misma cifra que han obtenido hasta ahora Nadal, Nole y Dominic Thiem, y la extraordinaria dinámica que lleva desde que abandonase Wimbledon en la tercera ronda y empezase a ganar y ganar. Solo Nick Kyrgios (Washington) y Nadal (Nueva York) han podido con él a partir de su despegue en julio. Incombustible, Mevdevev (23 años) lo quiere todo y no pisa el freno. Shanghái, segundo Masters 1000 conquistado, puede dar fe de ello.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información