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Terremoto en Mestalla

El director general del Valencia, Mateu Alemany, está cerca de ser destituido por su enfrentamiento con el dueño, Peter Lim

Mateu Alemany y Peter Lim.
Mateu Alemany y Peter Lim. Getty

Ha vuelto a suceder en Mestalla. El Valencia, un club con tendencia autodestructiva, acostumbrado a funcionar escuchando el constante ruido de sables como banda sonora en diversos escenarios de guerra civil desde que se convirtió en sociedad anónima deportiva en 1992, ha registrado un nuevo movimiento sísmico en su estructura. Una reunión del consejo de administración celebrada en Singapur durante el fin de semana alumbró la que parecía inminente destitución del director general Mateu Alemany por discrepancias con la propiedad. La decisión, sorprendente por el contexto actual de bonanza deportiva y mejora económica, procede de Peter Lim, dueño del club, que, al parecer, quiere volver a fichar personalmente.

La destitución de Mateu Alemany estuvo a punto de producirse en la tarde de este lunes después de una reunión de cerca de cinco horas con el presidente Anil Murthy que acabó sin acuerdo económico a la hora de cerrar el finiquito del director general. Este martes continuarán las negociaciones pero difícilmente habrá marcha atrás en la salida de Alemany, que fue aplaudido a su llegada y a su salida del club por cerca de un centenar de aficionados que, en cambio, insultaron y abroncaron al presidente Murthy. “Mañana [por este martes] seguimos. Si hablamos es por algo”, dijo Alemany desde el interior de su vehículo. “Estamos hablando y eso siempre es positivo, que se busquen soluciones. Yo siempre he querido estar aquí”, añadió.

La salida de Mateu Alemany puede provocar además un efecto dominó. Marcelino García Toral, el entrenador, estudia presentar también su dimisión y la de su nutrido cuerpo técnico por desavenencias con la propiedad. Marcelino medita marcharse “por principios y lealtad” con Alemany, su gran valedor, según cuenta a este periódico uno de sus colaboradores, que admite que están “con la maleta preparada por si acaso”. El técnico se siente en deuda con Alemany ya que a principios de año, cuando el equipo estaba en crisis de resultados, lo sostuvo en el cargo en una reunión con Lim en Singapur, pese a que la opinión del presidente Anil Murthy era la de destituirlo y las dudas afloraban en el dueño. “Espero que siga”, afirmó este lunes Alemany sobre el técnico.

Los jugadores son los únicos que pueden impedir el adiós del preparador, que comunicará su opinión en las próximas horas. Pablo Longoria, director del área técnica, colaborador del director general y amigo del entrenador, también puede ser destituido. Justo cuando el Valencia viene de conquistar la Copa del Rey, contra el Barcelona el pasado ejercicio, y de clasificarse por segundo año seguido para la Champions.

Con esta medida, la propiedad pretende recuperar influencia en la parcela deportiva, hasta este momento controlada por el ejecutivo mallorquín y por el técnico asturiano. Lim, que lleva dos temporadas apartado del aparato de contrataciones, en las que sólo ha dado el golpe de efecto de comprar a Gonçalo Guedes al PSG, quiere volver a asumir el mando junto a su socio Jorge Mendes. El superagente portugués, aunque sigue presente en diferentes operaciones, había perdido parte de su influencia inicial en las operaciones del Valencia de las dos últimas temporadas.

Altas y bajas

Un choque de opiniones respecto a los fichajes y a las ventas de diferentes jugadores representativos parece ser el detonante del desencuentro entre la propiedad y la dupla Mateu-Marcelino, que mantuvieron una reunión en Singapur el 19 de julio para cerrar la planificación deportiva de la temporada. La venta de Rodrigo, recuperar a Otamendi, el fichaje de Rafinha, la contratación de Rafael Leao o el futuro de Kang In Lee, asuntos en los que las dos partes difieren, explicarían parte del conflicto. Según algunas fuentes, la asunción de Alemany de mayores competencias, fortalecido con el título de Copa y el soporte del entrenador, no ha sido bien digerida por el dueño, que considera que ambos ya acumulan suficiente poder.

El binomio Mateu Alemany-Marcelino García Toral le ha dado a la entidad una estabilidad deportiva de dos temporadas que no se recordaba en Valencia desde los gloriosos tiempos del doblete con Rafa Benítez (Liga y Copa de la UEFA de 2004, después de la Liga de 2002) y ha limpiado en parte la reputación de Peter Lim, dañada desde que decidió prescindir de Amadeo Salvo, presidente ejecutivo en su primera etapa al frente del Valencia, y el hombre que le entregó las llaves del club tras un proceso de venta muy polémico en dura pugna con la Generalitat Valenciana y Bankia.

La jugada que Lim acaba de activar con la figura de Alemany es muy similar a aquella donde también cayó el director deportivo de Salvo, Francisco Joaquín Rufete, y condujo al club a una prolongada inestabilidad y a una pérdida constante de reputación, arrinconando al equipo dos veces consecutivas en la decimosegunda plaza de la Liga (2015-16 y 2016-17), a un abismo de las plazas de la Champions.

Todas las decisiones que tomaron sus peones Lay Hoon Chan, la presidenta que sucedió a Salvo, y Anil Murthy, el actual dirigente hasta la llegada de Alemany, fueron muy polémicas. Desde la caída de Salvo y hasta la llegada del ejecutivo mallorquín, el club se despeñaba pese a la inversión del propietario.

Con Mateu Alemany, que llegó a Valencia desde su retiro en Mallorca recomendado por Javier Tebas, liderando la planificación deportiva, el Valencia ha clasificado dos veces para la Liga de Campeones y tras 11 años de hambruna logró su octavo título de Copa del Rey.

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