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BLOGS Por EDUARDO SALETE VELA

Surferland, en el país de los surfistas

Ribamontán al Mar, Cantabria, es el destino perfecto para aprender, perfeccionar y disfrutar de todos los placeres de la cultura surf

Una de las bahías más bellas de la tierra, la de Santander, según el club de las Bahías más bonitas del Mundo, se ha convertido en el epicentro del surf europeo. No solo por sus excelentes playas y olas, sino por el tremendo esfuerzo en transformar la comarca en la capital cultural de este deporte.

El Ayuntamiento de Ribamontán al Mar, que engloba la mítica playa de Somo, ha puesto todo el empeño en fomentar el surf, integrándolo perfectamente en su paisaje y utilizándolo para proteger su mayor tesoro, el entorno natural. No en vano es el primer Ayuntamiento en declarar sus playas reserva integral del surf. “Sabemos que no tiene vinculación legal. Es una simple declaración de intenciones. Que proteger las olas es algo intangible difícil de concebir. Pero esperamos que con esta acción desde el Ministerio de Medioambiente se ponga en valor la importancia cultural, económica y sobre todo medioambiental de las rompientes de surf”, comenta Francisco Asón, alcalde de Ribamontán.

Ribamontán, el paraje del surf. ampliar foto
Ribamontán, el paraje del surf. Balder

Por supuesto, no solo protegen sus olas, el entorno de Ribamontán es paradisíaco. La gran luna de más de siete kilómetros que conforman las playas de Somo y Loredo, la espectacular playa de Langre, orlada por dos gigantes de granito, o la curiosa playa de Galizano que se extiende ría adentro lejos del mar, pero cuyo vaso marino proporciona olas que son una delicia para los surfistas, justifican por si solas una protección integral. Y es que el ambicioso proyecto de surf, no se limita a las playas, toda la comarca de Ribamontán respira la filosofía de esta disciplina camuflada en el paisaje cántabro. El cuidado de los pastos, las montañas, los caminos, los bosques forman una atmósfera donde el surfista se sumerge. Las surf houses, donde se alojan y se cuece toda la actividad surfista, viven en la arquitectura tradicional sin romper la estética de la zona.

Formación a todos los niveles

En la comarca de Ribamontán, se protege el entorno y se siembran las semillas de los futuros deportistas de las olas. El campamento PequeSurf, patrocinado por el Ayuntamiento, ofrece el primer contacto con las tablas y el mar a los más pequeños y a chicos con necesidades especiales, como los niños con autismo, para los que el surf puede ser un elemento integrador y catalizador de estos chavales. El futuro comienza justo en el moderno centro municipal de la playa de Somo, que es donde tienen lugar estos campamentos.

El Pequesurf, campamento organizado por el Ayuntamiento para el primer contacto de los más pequeños con las olas. ampliar foto
El Pequesurf, campamento organizado por el Ayuntamiento para el primer contacto de los más pequeños con las olas. Balder

Pero aunque se pueden encontrar olas para que los más pequeños se inicien en este deporte, todo surfista encuentra el spot perfecto para satisfacer sus necesidades. “En las playas de Somo y Loredo tenemos todo tipo de olas para todo tipo de surfista. Desde olas “azules” para los debutantes hasta olas rojas para los expertos y olas negras para los pro de primer orden”, explica el alcalde Francisco Asón.

Y las escuelas que operan, sobre todo en Somo y Loredo, aprovechan las cualidades de estas costas ofreciendo cursos a todos los niveles. Desde iniciación a cualquier edad, pasando por perfeccionamiento (realizar un 360, por ejemplo) hasta preparar el certificado de instructor de surf. “Yo te garantizo que a una persona que nunca ha surfeado le convertimos en surfista autónomo en 10 días”, asegura Damián Freeman, gerente de la escuela y surf house La Curva.

Somo es además la sede de la Federación Cántabra de Surf, y en sus instalaciones, el Centro de Surf, se celebran todo tipo de eventos: desde la organización de campeonatos a congresos técnicos. Y si no fuese suficiente, a tan solo cinco minutos andado, se encuentra la Escuela Cántabra de Surf, la decana de la región, que en breve abrirá un centro de alto rendimiento. Somo es como un pequeño campus universitario donde las ciencias y las humanidades versan sobre la misma disciplina: el surf. Uno no puede pasear por sus calles sin ver una tabla colgada en cualquiera de sus comercios o edificios, un cartel señalando la dirección a una escuela de surf o toparse con enormes murales, bellas obras de arte diseñadas por afamados artistas como Okuda y Waone, que plasman la cultura de las olas.

La cultura del surf. ampliar foto
La cultura del surf. Balder

Pero no solo el arte, también la historia del surf en España se encuentra en Ribamontán. En cualquier instante uno puede toparse con Laura Revuelta, la primera mujer surfista de España, atendiendo en su tienda, o con Meco, pionero del surf patrio, ya sea colocando tablas en su escuela o cogiendo, todavía, olas en la rompiente.

La universidad del surf con dormitorios acordes

Pero donde palpita el alma del surf, además de en el pico de las olas, es en las surf houses regadas por toda la comarca. Desde antiguas casas solariegas cántabras convertidas en parques temáticos surferos o modernísimos hoteles enfocados a ese deporte, uno puede disfrutar del fuego de campamento, voley playa, slackline, sesiones de yoga o música en directo. Los dormitorios suelen ser comunes con innovadoras literas para recuperarse de un día intenso en el mar. Las surf houses son el sitio ideal para forjar amistades con otros amantes de las olas.

Ola de Santa Marina

La joya de la corona de la reserva, frente a la isla de Santa Marina, de la que más orgullosos se sienten en Ribamontán al Mar. Con fama mundial, todos la conocen, pero pocos pueden cabalgarla. Es una ola derecha muy larga y potente que puede alcanzar una envergadura entre metro y medio y los cinco metros. Un sueño solo al alcance de los más expertos.

Surfeando en la playa de Somo con el Palacio de la Magdalena al fondo.
Surfeando en la playa de Somo con el Palacio de la Magdalena al fondo. Ribamontán al Mar

No solo surf

Aunque estamos en el centro de europeo del surf, hay muchas más cosas que se puede hacer a parte de cabalgar olas. Por ejemplo, los días sin olas se pueden golpear las tablas en los skatepark de Somo, una pequeña Venice Beach, o disfrutar del nuevo Pump Track en Loredo, 1.000 metros cuadrados de inercias y peraltes diseñada para novatos y expertos.

Pero si lo que le apetece es coger la bici o disfrutar de un paseo senderista por la naturaleza, existe una ruta de unos seis kilómetros que dibuja el borde de los acantilados de una belleza excepcional. Y si se quiere conocer la comarca de Ribamontán, nada mejor que completar las siete rutas que recorren sus costas, bosques y mieses, llenas de naturaleza y cultura.

Cuadro guía

SurfHouse Latas. ampliar foto
SurfHouse Latas. Balder

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