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BLOGS Por EDUARDO SALETE VELA

Tres aventuras fascinantes para disfrutar sin límite (y sin salir de Europa)

La increíble experiencia de navegar en un velero de tres palos, culminar la primera montaña de 4.000 metros y cruzar la Islandia salvaje en motocicleta

Desde tocar el cielo a navegar por las negras aguas de los fiordos o cruzar parques nacionales inhóspitos. No hace falta montar una expedición a la Patagonia o hacer cola en el Everest para vivir una aventura, y tampoco ser un explorador consumado, en Europa encontrará retos para todos los niveles que le proporcionarán experiencias y recuerdos durante toda la vida. Aquí le dejo tres sugerencias para realizar, al menos una, antes de que se acabe el 2019.

[1] Navegar y Esquiar por los fiordos y Alpes de Sunnmøre en Noruega

Este es uno de mis viajes favoritos apuntados en el “debe”, lo tenía para hacer este año, pero no pudo ser... a ver si el que viene. Combina la navegación por los fiordos noruegos en un barco de vela con el esquí fuera de pista touring. Los Sunnmore es uno de los destinos menos conocidos y mejores de Europa para la práctica del esquí fuera de pista. Algunos de sus picos se elevan 1.500 metros sobre el nivel del mar, y sobre ellos se tiene una vista impresionante de los profundos fiordos, de las montañas y los glaciares. Eso sí, se requiere cierta experiencia para descender por estas laderas de nieve en polvo que pueden suponer un 40% o 50% de desnivel.

Esquí fuera de pista en los Alpes Noruegos de Sunnmøre. ampliar foto
Esquí fuera de pista en los Alpes Noruegos de Sunnmøre.

El viaje se extiende durante cinco días, durante los cuales el barco recorre los fiordos y los esquiadores son llevados a tierra con lanchas neumáticas. A partir de aquí se asciende a los picos  Melshornet (de 850 metros), Nivane (930 metros), Vallahornet (833 metros) o Skarasalen (1542 metros), con ascensos moderados a duros, además de destreza y técnica en el esquí, hay que tener algo de fondo, porque cada día habrá que subir a la montaña. En algunos sitios, el riesgo de avalanchas es mayor, por eso siempre hay que estar completamente equipado para esas vicisitudes, la buena noticia es que cada expedición cuenta con un guía profesional noruego que se conoce estas montañas como la palma de su mano. Desde los picos, después de reponerse del ascenso frotando las pieles de foca, y disfrutar de un panorama, queda un descenso por nieve virgen y sin huellas de esquí de más de seis kilómetros en algunas rutas.

La otra parte del viaje es la navegación en el Christian Radich. Botado en 1937, este barco es un velero de tres palos, de 1.000 toneladas de desplazamiento, 73 metros de eslora y 1.360 metros cuadrados de vela. Una belleza sobre el agua, donde el esquiador no será un simple pasajero, se convertirá en un camarada, compartiendo los habitáculos del barco y asumiendo parte de las tareas marineras, además de aprender algo de la pericia de la navegación con este tipo de veleros. Sinceramente no sé cuál de las dos partes de la aventura me gusta más.

[2] Escalar su primer 4000 en los Alpes Suizos

La escuela alpina de Mammut lanza una oferta para que los amantes de la escalada puedan hacer cumbre en su primer 4000, concretamente el Allalinhorn de 4.027 metros. Una aventura de dos días, para un grupo de seis alpinistas como máximo, acompañados por profesores y dos guías de montaña. Es una expedición para principiantes donde aprenderán los rudimentos básicos de la escalada, utilización de equipo y la seguridad necesaria para sentirse con confianza en plena montaña. El primer día se ascenderá al glaciar Hohlaub donde se entrenará con crampones cuerdas y piolets, y se aclimatará uno a la altura. Por la noche se cena y se duerme en el refugio Britannia a 3.000 metros de altitud y, con suerte, se disfrutará de un amanecer de ensueño. El siguiente día desde Mittelallalin (3.456 metros) se cruzará el vasto glaciar de Flee, de dimensiones impresionantes, y se ascenderá a la cima de Allalinhor desde donde se tiene un panorama espectacular del cantón occidental de Valais con sus 4.000 metros, el Mont Blanc, la cadena Gran Paradiso, que se alza desde el Valle de Aosta o los Alpes Berneses. Una experiencia y una visión que solo se tiene en Suiza.

La escuela también ofrece expediciones de cinco días como el Dream Tour en el Monte Rosa Massif Area, en el que su cruzan hermosos glaciares y se pernocta en refugios de montaña, o escaladas algo más complicadas como la ascensión al monte Galenstock.

[3] Cruzar la salvaje Islandia en moto

Ruta por Islandia. ampliar foto
Ruta por Islandia. Dainese

Dainese ha organizado el Expedition Master, del 27 de julio al 4 de agosto, para los aficionados al touring en moto a través de la belleza incomparable de Islandia. El tour comenzará en Reykjavik y se desarrollará por todo el perímetro de la isla, guiando a los participantes a través de volcanes activos, géiseres, glaciares y fiordos. El recorrido pasará por los famosos géiseres y cataratas, los desiertos de Mýrdalssandur y Skeidararsandur, donde se encuentra el glaciar más grande de Europa y el lago glaciar, los fiordos del este y el Cañón de Kolugljúfur. La Expedition Master ofrecerá las condiciones ideales para aprender técnicas de conducción fuera de pista en condiciones de plena seguridad. Se organizarán campos de formación específicos para aprender a comportarse mejor en el asfalto, en caminos de tierra y en todas las condiciones climáticas, asistidos por un equipo técnico de primer nivel. El viaje incluye motocicletas, BMW R 1250 GS HP, seguros, alojamiento, guía profesional, formación para conducir en carretera y en terrenos mixtos, servicio profesional de foto-vídeo, y atuendo completo para el viaje: casco AGV AX9, traje de chaqueta-pantalón Antártica Gore-Tex, guantes Universo y botas Centauri.

Para los más aventureros y muy experimentados existe la posibilidad de hacer la Route F208 – Landmannalaugar, una de las carreteras más peligrosas y, al mismo tiempo, más espectaculares de Islandia. Ubicada al sur del país, atraviesa las Central Highlands, ofreciendo vistas únicas de volcanes, lagos y torrentes. En muchos lugares, bordea profundos precipicios de cientos de metros, sin protección de guardarraíles. Un terreno desconectado, con profundos baches, rocas y la necesidad incluso de vadear ríos hacen que la conducción en este recorrido sea muy dura y ardua.

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