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La rodilla persigue a Nadal

El número dos, que se resintió de una tendinopatía durante el partido de cuartos frente a Khachanov, renuncia al choque de semifinales contra Federer para evitar poner en riesgo la gira de tierra batida

Indian Wells 2019 Nadal
Nadal, durante su última comparecencia en Indian Wells. AP

Después del susto y la angustia, y de casi 24 horas en vilo para saber si la rodilla estaba bien y determinar si iba poder jugar o no, la organización de Indian Wells esclareció el panorama: Rafael Nadal, tocado de la rodilla derecha, renunció al duelo de semifinales contra Roger Federer, por lo que el suizo se jugará el título (23.30, Movistar+ Deportes) contra el austriaco Dominic Thiem (7-6, 6-7 y 6-4 a Milos Raonic). De esta forma, la articulación volvía a frenar una vez más a Nadal, que sufrió un pinchazo durante el partido de cuartos frente a Karen Khachanov y decidió finalmente no arriesgar.

A primera hora de la mañana, en horario californiano, el tenista de Manacor saltó a la pista de entrenamiento durante 15 minutos  con el objetivo de testear la rodilla, esa que tantos malos días le ha dado y de la que se resintió la tarde anterior, en su última aparición. Nadal tuvo que ser atendido en dos ocasiones y, con el tendón rotuliano protegido por un vendaje, disputó el segundo set contra el ruso con una cojera indisimulable. Pese a ello, logró terminar el partido y el pase a la penúltima ronda, en la que teóricamente iba a medirse por 39ª vez a Federer.

Sin embargo, la prueba de este sábado no fue del todo satisfactoria y, asesorado por su equipo –el técnico Francis Roig, su fisio, Rafa Maymò, y el consejo de su amigo íntimo Tomeu Salvà– optó por no forzar, pensando sobre todo en lo que está por venir. “Como dije ayer [por la madrugada del viernes], sentí un fuerte dolor y sabía que las cosas no estaban yendo bien”, expuso el número dos, de 32 años. “Quería esperar hasta el final y tratar de competir, pero me he entrenado un rato y he sentido que no estaba bien”.

A medio plazo, la tierra batida figura en letras rojas en su calendario. El punto de partida será un año más Montecarlo, a partir del próximo 14 de abril, y hasta entonces Nadal tendrá que poner el freno de mano. Esto significa el descarte automático del Masters de Miami, que arranca el próximo día 20 y que inicialmente tampoco figuraba en su programa. Prioriza el balear la gira de arcilla, el filón que le ha reportado históricamente sus mejores resultados, y en donde defiende la friolera de 4.680 puntos obtenidos el curso pasado. Nadal elevó los trofeos del Principado, Barcelona, Roma y Roland Garros, y únicamente se le resistió Madrid.

“A veces me siento triste”

Este último contratiempo físico viene a subrayar dos aspectos. El primero, que la tendinitis no remite y sigue dándole a Nadal verdaderos quebraderos de cabeza, por más que haya adoptado una preparación preventiva y supervise el endémico problema con lupa; y el segundo, que el cemento supone en los últimos tiempos un castigo sin igual, puesto que de los últimos 19 torneos que ha disputado sobre pista dura, el mallorquín solo ha podido terminar tres (Toronto, Open de Australia y Acapulco), y se ha retirado o ha renunciado a 16. A esta suma se le debe añadir la ausencia en Miami.

El pasado mes de septiembre, la articulación le trabó en las semifinales de Nueva York, durante el choque contra Juan Martín del Potro, y le apartó también de la gira asiática. Después, una dolencia abdominal le privó de París-Bercy y el Masters de Londres, y a principios de noviembre pasó por el quirófano para extraer del tobillo un “cuerpo libre”. En el arranque del nuevo año, su cuerpo volvió a detenerle. Un problema en el muslo izquierdo le obligó a renunciar a Brisbane y ahora la rodilla vuelve a protagonizar otra mala noticia, cuando apenas han transcurrido tres meses y solo ha jugado 13 partidos: siete en Melbourne, dos en México y cuatro en el Valle de Coachella.

"A veces me siento triste porque me siento en desventaja contra el resto de mis oponentes, en términos de preparación, de prácticas y a veces de competición", lamentó Nadal, que a su regreso será examinado a fondo en Barcelona por el doctor Ángel Ruiz Cotorro; "voy a volver a casa e intentar hacer una buena transición para la temporada de tierra".

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