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Nadal, ‘limpio’ y firme en California

El número dos supera al inofensivo Krajinovic (6-3 y 6-4, en 1h 26m) y accede a los cuartos (Khachanov) sin ceder un solo parcial. Muguruza se desinfla contra la joven Andreescu (6-0 y 6-1, en 52 minutos)

Nadal, durante el partido contra Krajinovic.
Nadal, durante el partido contra Krajinovic. AFP

Hasta que no trazó ese passing cruzado de revés y pegó su brinco característico, a punto de anudar la victoria, Rafael Nadal no respiró del todo tranquilo. Venció y progresó, cumpliendo el pronóstico (6-3 y 6-4, en 1h 26m), pero el serbio Dilip Krajinovic le exigió más de lo previsto en el trazado hacia los cuartos de Indian Wells, en los que divisa un reto superior: el viernes, Karen Khachanov (6-4 y 7-6 a John Isner). Un martillo ruso que le puso en serios apuros el curso pasado, en Canadá y Nueva York. Después de dos primeras rondas más bien placenteras y de resolver este último compromiso con oficio, Nadal alcanza el punto dulce del torneo. Ya está donde pretendía, a buen tono y completamente limpio, sin haber cedido ningún parcial.

Tiene el balear la virtud de no despistarse un solo segundo. Accede a la pista ya en trance, aplicando su propia liturgia interior, controlándolo todo a su alrededor para que no se le escape un solo detalle. Por ejemplo, la chapa reluciente que le cegaba ocasionalmente en la matinal contra Krajinovic. Rival engañoso el serbio, de 27 años y ahora mismo fuera del top-100, pero que hace solo un año se encaramó al 26º puesto del ranking –fue finalista en París-Bercy– y en los días previos al choque con Nadal había despachado a dos tenistas de nivel como David Goffin y Daniil Medvedev.

Se revolvió, replicó y arrebató por primera vez un turno de servicio a Nadal, al que este miércoles le tocó madrugar. Abrió turno el de Manacor, cosa rara, y conforme fue desperezándose fue afilando su Babolat. Se topó con un rival respondón, pero en realidad inofensivo. Un pequeño Yorkshire. Ladraba Krajinovic, pero no mordía. Tuvo todo bajo control Nadal, que además amaneció con una agradable noticia: no se topará con Novak Djokovic, fulminado el serbio contra todo pronóstico, en la ronda anterior. No está Nole, luego el horizonte es diferente; mejor, aunque ahí amenaza Roger Federer.

¿Y se ve Nadal compitiendo, caso del suizo, con 37 años? "Probablemente no. A día de hoy, no, pero cuando tenía 26 o 25 años tampoco me veía jugando con casi 33. Así que nunca se sabe", afirmó el número dos, que también se refirió al prematuro adiós de Djokovic: "La diferencia entre los tenistas no es muy grande. Nos separan pequeños detalles. Cualquier cosa puede pasar en este deporte, especialmente en este tipo de eventos que son disputados por los 50 mejores".

Eternamente alerta, Nadal fue de menos a más. En cuanto Krajinovic le birló el servicio, le devolvió los pies a la tierra; a la que el balcánico le presionó en la segunda manga, abrió brecha; y a la que divisó la línea de meta, Nadal esprintó e hinchó sus bíceps mientras celebraba la victoria. Golpe a golpe tumbó a su último adversario, que hace solo dos semanas se quedó sin entrenador porque Thomas Johansson considera que “no es lo suficientemente bueno”. No lo es, al menos, para batir al robusto Nadal que desfila estos días firme por California.

También lo hace el propio Federer, por lo que el duelo entre ambos en semifinales queda a un solo paso. El de Basilea no dio ninguna opción a Kyle Edmund, reducido por 6-1 y 6-4, y se medirá al polaco Hubert Hurkacz, 15 años más joven que él y verdugo del talentoso Denis Shapovalov (7-6, 2-6 y 6-3). Mientras, la nota negativa la deparó la derrota de Garbiñe Muguruza, desbordada por la canadiense Bianca Andreescu: 6-0, 6-1 en 52 minutos.

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