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Nadal, retraso y meneo

El mallorquín llega tarde al partido contra Donaldson, al que inflige un severo doble 6-1 en 72 minutos antes de medirse a Schwartzman en la 2ª escala. Muguruza progresa gracias al abandono de Serena

Nadal, durante el partido contra Donaldson.
Nadal, durante el partido contra Donaldson. EFE

– Lamento el retraso. Pensaba que era a las ocho, no a las seis…

– Ellos no iban a empezar el partido sin ti.

Tan bien se encuentra Rafael Nadal en Indian Wells, tan abstraído –“me siento muy bien aquí, solo podemos darle las gracias a Larry Ellison [el multimillonario que posee el torneo] por todo lo que está aportándole a nuestro deporte–”, que el día de su debut sufrió un despiste y aterrizó con retraso en su partido de apertura contra el estadounidense Jared Donaldson, al que pedía disculpas en la bocana de acceso a la pista. El mallorquín llegó tarde y, por eso de compensar, luego decidió apretar el acelerador sobre la pista. Selló el estreno en 72 minutos (doble 6-1) y despachó a su rival con otro ejercicio rutinario que le conduce hacia Diego Schwartzman, adversario de mayor entidad. Es la tercera vez que solo cede dos juegos en un partido en este torneo.

“Llegué a Acapulco con un problema en la mano y no pude entrenarme bien, pero luego me sentí bien jugando y perdí un partido [contra Nick Kyrgios, habiendo dispuesto de tres match balls] que hubiera ganado muchas veces. Ahora he podido preparar mejor este torneo. Siempre he tenido buenas sensaciones en esta pista y disfruto jugando aquí. Este primer paso es muy positivo para mí y el siguiente es contra un jugador que conozco bien, y será duro”, explicaba el de Manacor, al que le sienta bien el desierto californiano, donde ha levantado tres veces el trofeo (2007, 2009 y 2013), aunque se le resiste el premio desde hace seis años.

Como carta de presentación, Nadal firmó una victoria inmaculada, sin peros. Pese a haber jugado muy poco desde que alcanzase la final del Open de Australia, al balear se le percibe bien, resuelto y confiado. Su golpe maestro carbura y las piernas tienen a estas alturas la chispa de los buenos tiempos. Ahora bien, Donaldson solo fue un aperitivo. El norteamericano, de 22 años y 192 del mundo, fue un tentempié que le duró a Nadal lo que él quiso. Se lo quitó de encima en un pispás y se citó con el argentino Schwartzman (6-3 y 6-1 a Roberto Carballés), al que conoce de sobra porque ha viajado más de una vez a Manacor para entrenarse en su academia y que casi siempre le plantea dificultades.

Despiste del reloj al margen –cabe recordar que el sábado hubo cambio horario en Estados Unidos–, trata Nadal de ir recuperando sensaciones en un escenario de altos vuelos en el que convergen él, Novak Djokovic y Roger Federer. Es decir, la crème de la crème. El número uno resolvió el primer día (7-6 y 6-2 ante Bjorn Fratangelo) y el suizo encontró una tímida resistencia en Peter Gojowczyk (6-1 y 7-5). Mientras, Feliciano López se despidió al caer frente a Kharen Kachanov (6-3, 1-6 y 6-4) y Garbiñe Muguruza progresó a raíz del abandono de Serena Williams, quien renunció con 6-3 y 1-0 en contra –aunque partió con un 3-0 favorable– por mareos y fatiga.

“Antes del partido no me encontraba bien y fue empeorando a cada segundo”, comentó la estadounidense, de 37 años y que no se medía a Garbiñe desde la derrota en la final de Roland Garros 2016. “A nadie le gusta ganar así. Le deseo una pronta recuperación”, expresó Muguruza, a la que le aguarda un pulso con la holandesa Kiki Bertens, siete del mundo. En el caso de vencer, la hispano-venezolana (25 años) igualaría su mejor registro en Indian Wells, los cuartos de hace dos años.

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