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Jenni Hermoso: “Todo lo que soy como jugadora lo aprendí en la calle”

La delantera del Atlético de Madrid repasa su carrera y habla del clásico ante el Barcelona, que se juega este domingo en el Wanda Metropolitano

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Jennifer Hermoso, en la ciudad deportiva del Atlético de Madrid. EFE

La respuesta es calcada, da lo mismo que se pregunte en la ciudad deportiva del Barcelona o en la del Atlético de Madrid. “Jenni es la jugadora con más calidad de España”, concluyen. Ella, Jennifer Hermoso (Madrid, 28 años), se sonroja: “Dicen eso porque me quieren”. Pasó por el Rayo, el Barcelona y el Atlético de Madrid. Nunca se quedó vacía: en los tres equipos ganó LaLiga. Este domingo (13.00, Gol), la delantera quiere volver a sentenciar otro título rojiblanco ante el Barça en un Wanda Metropolitano que promete estallar (se han vendido 68.000 entradas, lo que arrasaría con el récord actual de asistencia a un partido de fútbol femenino, los 48.121 espectadores del pasado Athletic-Atlético en Copa de la Reina). Hermoso probó suerte en el Tyresö, sueco, y en el poderoso PSG, pero volvió a España. Es, sin duda, uno de los símbolos de la revolución del fútbol femenino.

Pregunta. ¿Dónde aprendió a pisarla?

Respuesta. En la calle. Todo lo que aprendí o, mejor dicho, todo lo que soy como futbolista, lo tengo por haberme criado en la calle. Pasé horas y horas en el parque de debajo de la casa de mis abuelos. También jugaba bastante al fútbol sala, que te depura la técnica.

P. ¿En qué momento se dio cuenta de que era mejor que el resto?

R. Desde muy pequeña yo solo quería balones, si mira mis fotos de niña en todas o, en casi todas, aparezco con una pelota. Desde pequeña se me veían maneras, pero cuando llegué al Atlético, con 12 años, y empecé a competir con niñas, me lo tomé más en serio. Hasta entonces solo había jugado con niños, era más una diversión aunque algún golpe me llevé.

P. ¿Alguno muy duro?

R. Algún cabezazo en la cara…

P. ¿A propósito?

R. Sin querer queriendo. A un balón que no llegaba, un niño me cabeceó la nariz. Me la rompió. Tuve la suerte de que no sufrir muchos problemas. Les molestaba un poco que les ganara una niña...

P. ¿Su generación ha pasado por una situación más o menos similar?

R. Sí. Yo jugué mucho tiempo con chicos, pero era algo que sufría. Eres niña y solo quieres pasártelo bien. Pero, por ejemplo, yo me tenía que cambiar sola en el vestuario y después entraban los chicos. Para ducharnos igual, primero yo y luego ellos. Pero así eran las cosas… no nos íbamos a duchar todos juntos.

P. ¿Sus ídolos?

R. Solari era mi futbolista preferido. También Zidane, Figo, Messi…Bueno, mis referentes siempre eran hombres, no teníamos mujeres. Hasta que llegué al Atlético y conocí a Nervi, la gran referente del fútbol femenino.

P. Bueno, usted jugó con Marta en el Tyresö.

R. Ese año en Suecia fue en el que coincidí con mejores jugadoras. Vero Boquete, Caroline Seger y Marta, por supuesto. Me sorprendió muchísimo. Allí para trabajar el físico se jugaba mucho con chicos, pero no con chicos pequeños. Y cuando vi jugar a Marta con los hombres… Nunca había visto nada igual. Para ella era como si jugara con niños pequeños. Era impresionante. Hoy, que ya han pasado muchos años, sigue manteniendo el nivel. El físico se pierde; la calidad, no.

Jenni Hermoso. ampliar foto
Jenni Hermoso. EFE

P. En 2013, cuando dejó España por primera vez, LaLiga no era lo que es hoy.

R. No. En el Rayo ya cobraba algo, pero irme a Suecia fue de las mejores experiencias de mi vida. Supe, por primera vez, lo que era el fútbol profesional y cómo se vive siendo futbolista. Lo viví en todos los sentidos: en el tema económico, en la ambición de las jugadoras, en los campos…

P. ¿Va mucha gente al campo?

R. Son chiquitos, quizá con capacidad para 3.000 personas, pero estaban llenos casi siempre.

P. ¿La gente se hacía escuchar?

R. Sí, se les oía. A pesar del frío, que si sacaban las manos de los bolsillos para aplaudir se les podían congelar, se hacían sentir.

P. ¿Cuándo volvió a España ya se encontró con un Barcelona profesional?

R. Sí. Irme fuera me dio mucha experiencia, pero el Barça me ha formado en lo que soy ahora. Ese estilo es muy mío, me benefició muchísimo. Y, cuando haces lo que te gusta y disfrutas, creces mucho más. Me fortalecí mucho como jugadora.

P. ¿Qué le falta al Barça y al Atlético para dar el salto en Europa?

R. Falta camino por recorrer. Nuestra liga está creciendo, pero no tiene la misma intensidad que tienen las más fuertes de Europa. Ellas cada semana juegan partidos muy exigentes. Están acostumbradas a un ritmo alto. Tienen muy dominado cuando poner una marcha más o una menos. Nosotras, contra ellas, tenemos que ir a toda mecha, porque si no te matan. Nos falta dar ese paso para que nuestra liga sea más competitiva. La apuesta de la televisión y de los medios va a ayudar muchísimo.

P. Después de su paso por el PSG, ¿entiende a Neymar? ¿Hay que dejar París?

R. Lo puedo entender… [se ríe]. Es muy diferente. No sé cómo será Brasil, pero entre España y Francia la diferencia es abismal. La calidad de vida que hay aquí no se tiene en otro país. Es difícil poder acostumbrarse a una ciudad tan especial. Es una muy bonita, ver la Torre Eiffel es increíble, pero por otro lado tienes que aprender a llevar el clima. Hace mucho, pero mucho, frío. Juegas con los pies congelados. Es como todo, hay gente que se habitúa rápido y otra que no, que piensa que no es su sitio.

P. Y volvió al Atlético… ¿Qué tiene este equipo que el Barcelona no le encuentra la vuelta?

R. El Barça y el Atlético han sido los equipos que se han disputado las últimas ligas y nosotras estamos en un nivel muy bueno. Creo que la clave es que se entrena lo que se hace en el campo. Y que la gente disfruta lo que hace. Ese es el motivo por el que el Atlético está ahí arriba.

P. ¿Qué espera del Wanda?

R. Nos dijeron que se agotaron las entradas. Si se llena, será algo histórico.

P. ¿Qué les cambia de pasar de jugar con poca gente a hacerlo en un campo lleno?

R. Es increíble. Este año tuve la experiencia de San Mamés y no nos podíamos escuchar entre nosotras. Solo se escuchaba la afición. Pasar de jugar con 500 personas a jugar con 20.000 claro que te cambia. Pero no te condiciona. Eso sí, mucha motivación. Tener tanta gente alentándote te tiene que ayudar bastante.

P. ¿Socialmente siente que ya han roto los estereotipos?

R. Por supuesto vamos a seguir luchando. No nos vamos a poner ninguna barrera, queremos que esto siga creciendo y ayudar a las nuevas generaciones. Han cambiado cosas, después de los partidos la gente me para, me reconocen por la calle…

P. ¿Le gusta?

R. Cuando no las has vivido antes, en el momento en el que te piden una foto, lo sientes como un regalo. Quizá para Messi no lo es, no lo sé. Quizá lo vive como una pesadilla. Ojalá nosotras también podamos decir algún día que es una pesadilla.

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