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Tadic, el falso nueve que destrozó al Real Madrid

El serbio, uno de los veteranos del Ajax y admirador del juego de Zidane, desnuda al equipo blanco con un golazo y dos asistencias, una de ellas de fantasía

Tadic celebra su gol en el Bernabéu.
Tadic celebra su gol en el Bernabéu. Getty Images

La primera vez que Erik ten Hag, entrenador del Ajax de Ámsterdam, colocó en el equipo a Hakim Ziyech y Dusan Tadic observó una complicidad superior a la habitual entre dos futbolistas que se desempeñan posiciones similares. El preparador, que plantea en el equipo holandés un 4-3-3, decidió entonces prescindir de la figura del delantero centro para colocar a los dos mediapuntas en el ataque de su equipo. Sentó al joven Kasper Dolberg, promesa del fútbol danés, y relegó a un segundo plano al jugador con mayor recorrido de su plantilla, Klaas-Jan Huntelaar. A los dos enganches les otorgó plena libertad para moverse y conectar en la delantera.

La eliminatoria europea ante el Madrid confirmó la comprometida decisión de Ten Hag de jugar sin un delantero como un éxito rotundo. El técnico prioriza la figura de Tadic como falso nueve, un futbolista técnico, sacrificado, con gol y visión de juego. El técnico ubica al brasileño Neres en la banda izquierda, a Ziyech en la derecha, y deja al serbio como verso libre de su ataque. Su función menos vistosa, liderar la intensa presión que ejecuta el Ajax.

En el Bernabéu, Tadic y sus socios se encargaron de desnudar al Real en la noche más gloriosa de su carrera. Los tres descorcharon en una cita que encumbró al serbio, un desconocido de 30 años entre la novicia plantilla ajacied —la edad media del Ajax es de 24,1 esta temporada— que fabricó los dos primeros goles de los holandeses y convirtió el tercero para consumar el mayor descalabro en la historia reciente del Madrid en la Champions.

"Este es probablemente el partido en el que mejor he jugado en mi vida. Hemos ganado al mejor club del mundo. Estoy muy orgulloso y creo que hemos hecho feliz a mucha gente. En el fútbol lo que tienes que hacer es relajarte y disfrutar del juego", declaró Tadic tras la histórica hazaña en Chamartín.

El serbio, internacional con su país en 61 ocasiones (35 oficiales), nunca se había visto en otra igual. Hasta este verano, cuando Marc Overmars, director deportivo del Ajax, apostó por su fichaje y le incorporó tras pagar más de 12 millones de euros al Southampton, no sabía lo que era jugar la Champions League. Dos fases de grupos de la Europa League, una con el Twente holandés y otra con el equipo inglés, eran todo su bagaje en competiciones continentales.

Los postes y la falta de tino le privaron del gol en el Johan Cruyff Arena. No sucedería así en el Bernabéu. Su primera acción determinante de la noche tuvo lugar a los siete minutos de partido. Tadic le birló la pelota a Kroos en el perfil diestro del ataque y se encontró espacio para correr. Encaró a Nacho, levantó la cabeza y vio a Ziyech, su mejor socio. Se la cedió atrás y el internacional marroquí celebró el primer descorche del Ajax.

La primera asistencia precedió a una jugada de fantasía que culminaría Neres. El serbio recibió la pelota de nuevo escorado en la banda derecha. Se fue hacia al centro y recurrió a una ruleta para dejar atrás a Casemiro, avanzó unos metros más y se la sirvió al brasileño, que adelantó a Modric e irrumpió en el centro del ataque desde el costado izquierdo. "Quizás he visto demasiados vídeos de Zinedine Zidane. Fue siempre mi jugador favorito", dijo Tadic cuando le cuestionaron por el recurso técnico, la maniobra más característica del exjugador y exentrenador del Madrid.

Paso por la Premier

Pero su faena estaba incompleta. El mediapunta todavía se guardaba la última, un zapatazo a la escuadra diestra de Courtois que supuso el 0-3 y tumbó al Real, incapaz de controlarle. Era su sexto gol en la competición, el 26º de una temporada en la que suma también 15 asistencias. Nunca antes había alcanzado unos registros similares. Solo en sus dos cursos en el Twente, que lo fichó del Groningen, su primer equipo en Holanda, al que llegó en 2010 con 22 años desde el Vojvodina, club en el que se formó en Serbia, se acercó a sus números actuales: 16 goles y 18 asistencias de media.

En el verano de 2014, la Premier llamó a su puerta. El Southampton abonó al Twente 14 millones de euros por su contratación. Su paso por Inglaterra no terminó de suponer un despegue en su carrera. Tadic no hizo mucho ruido a su paso por Southampton, donde ofreció un rendimiento inferior al que le había promocionado en el fútbol holandés. En cuatro años promedió seis dianas y cerca de nueve pases de gol por temporada. Disminuido su caché, el balcánico, fascinado por la calidad de vida que ofrecen los Países Bajos, no dudó cuando recibió la propuesta del Ajax, que lo convirtió en el tercer fichaje más caro de su historia.

A los 30 años, de vuelta al territorio que le catapultó hace un lustro, Tadic se convirtió en uno de los líderes de un vestuario repleto de adolescentes que llaman la atención de los poderosos, como De Jong, incorporado ya por el Barcelona, o De Ligt, designado este año como el mejor joven del mundo.

Este martes, el enganche serbio, un jugador silencioso, fuera de los focos a lo largo de toda su carrera, tumbó al Madrid con una ruleta de genio y un gol de bandera. El Ajax alcanzó la gloria de la mano de Tadic, un veterano desconocido reconvertido a falso nueve que sorprendió a Europa e incendió Chamartín.

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