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Rodrigo: “De pequeño me interesaba más entender el fútbol que disfrutarlo”

El mediocentro del Atlético habla de su adaptación al estilo de juego de Simeone, de sus referentes en la posición y de las claves del duelo ante la Juve

Rodrigo, en el Cerro del Espino.
Rodrigo, en el Cerro del Espino.

Los hechos pueden llegar a describir a Rodrigo Hernández (Madrid, 22 años) como un personaje atípico. Fuera del campo es muy despistado, pero dentro es todo orden para robar balones y repartirlos. De niño conversaba y discutía de táctica con los entrenadores, algo que también hace ahora con Diego Pablo Simeone. Por su molde como jugador, en un principio parecía que no podía encajar en un equipo como el Atlético, que no prioriza la posesión de balón. Sin embargo, se ha hecho indiscutible para el Cholo y para la hinchada. Tanto que la primera y quizá única gran pitada que el técnico ha recibido en sus siete años al frente del Atlético fue el día que decidió cambiarle en el Metropolitano ante el Girona. El chico también se desvía del prototipo de futbolista al uso en su vida personal. Cuando dejó la cantera del Atlético porque no lo veían como mediocentro, se fue al Villarreal. Allí inició los estudios de Administración y dirección de empresas. “Cuando era juvenil los estudios eran mi plan A porque no sabes hasta dónde puedes llegar. Cuando vi que el fútbol podía ser mi profesión, no quise dejar de estudiar por salud mental, por evadirme y pensar en más cosas”, explica. Siendo ya jugador del primer equipo del Villarreal, seguía viviendo en una residencia de estudiantes. “Esos han sido los cuatro años más felices de mi vida. La gente me preguntaba ‘¿qué haces allí?’. Pero me hizo madurar muchísimo. Los jugadores vivimos con una calidad de vida muy alta y convivir con gente que lucha a diario, aunque nosotros también luchamos pero sabemos que vamos a vivir bien, me ayuda a relativizar las cosas y a ver cuándo un problema es de verdad o una tontería”, añade.

Pregunta. ¿Cómo es posible que un niño de diez años hablara de táctica con sus entrenadores y les dijera en qué zonas del campo podían generar superioridades?

Respuesta. De muy pequeño empecé a interesarme por este deporte, sobre todo, por cómo funcionaba, cómo se entrenaba todo a la hora de jugar… Veía mucho fútbol, hasta el punto de que mi familia estaba harta de tantas horas... Era capaz de distinguir cuándo un jugador pensaba en el campo y lo intentaba trasladar a lo que yo hacía. Veía que si era capaz de entender el juego, iba a tener mucha ventaja respecto a mis rivales y más en esas edades, que no hay tantos conceptos. El ir adquiriendo esos conceptos tan temprano ha hecho que a día de hoy tenga un gran conocimiento del juego.

P. Era una manera colectiva de ver el fútbol, cuando los niños solo piensan en marcar goles o en hacer regates.

R. Puede ser que eso es lo que me diferenciara de mis compañeros. Me interesaba más entender el juego que disfrutarlo. Para mí era normal por el fútbol que veía, por lo que me empezaban inculcar en ese momento… Coincidió con boom del fútbol táctico, de Guardiola, de la selección española… Me empecé a enganchar a ese fútbol.

P. ¿Qué le enganchó del Barça de Guardiola?

Prefiero un equipo vertical que pierde balones a uno plano que no genera peligro

R. Sobre todo, que fue un equipo ganador. El Barcelona, el Atlético, el Real Madrid de los últimos tiempos, todos los equipos que han mantenido un gran nivel siempre se han caracterizado por algo. El Barcelona fue algo innovador y destacó mucho.

P. Al final de los entrenamientos, se ve cómo Simeone le habla mucho.

R. Entre el entrenador y el jugador tiene que haber una pequeña distancia, pero siempre que el míster te pueda ayudar el jugador lo da por bienvenido. Está claro que a mí me ha ayudado mucho para entender la manera en la que él quiere jugar. Al jugador le ayuda mucho a tener una perspectiva de lo que piensa y de lo que quiere de ti.

P. ¿En esas conversaciones de fútbol con Simeone quién ha cedido más?

R. (Risas). Vine aquí para sumar y para acoplarme a una idea que ya estaba. El acoplamiento a esa idea me está reportando mucho a nivel individual. En el colectivo, pese a que tenemos altibajos, estamos en una línea regular.

P. ¿Qué le ha mejorado Simeone?

El día que no esté con Simeone valoraré de verdad todo lo que me está enseñando

R. Muchas cosas, soy muy joven. A lo mejor el día que deje de estar con el míster, valoraré de verdad lo que me está enseñando, que es una parte del fútbol que no tenía tan desarrollada y no menos importante. Él siempre me repite que el gran mediocentro es el que cuando ataca está pensando en lo que va a pasar después y que para adelante todos van muy bien, pero que para atrás hay muy pocos jugadores en el mundo que lo hagan y que estos son los que dan el salto.

P. ¿Cuál es el manual del mediocentro perfecto?

R. Puffff…Hay muchos tipos y muy buenos, al que me quiero parecer yo es al que dé equilibrio, que pase poco tiempo el balón por mí, darle fluidez y, sobre todo, romper líneas con el pase. Defensivamente que los centrales sepan que tienen delante a un pivote que en cuanto rechazan va a estar ahí, que va a robar balones, que está bien colocado...

P. ¿Hay alguno que cumpla con ese ideal de mediocentro?

El Cholo me repite que el gran mediocentro es el que cuando ataca está pensando en lo que pasará después

R. Ahora mismo todos los equipos grandes tienen un jugador de gran nivel en esa posición y el que no lo tiene no da rendimiento. Esto no es casualidad. Los hay de distintos tipos, desde Sergio Busquets, al que yo me puedo parecer, Casemiro o Kanté, que tienen otro perfil… Pero todos son válidos porque cumplen las funciones de las que hablo.

P. Usted ya robaba muchos balones por colocación. ¿Simeone le ha enseñado a robar metiendo más la pierna?

R. Sí, he sido un jugador que, aparte de que me gustaba el trato con balón, he intentado mejorar ese aspecto. El pivote defensivo necesita robar balones, pero a partir de colocarte y llegar a las zonas mejor, robas muchos balones más y me estoy dando cuenta.

P. Por su manera de interpretar el fútbol, parecía un elemento extraño para este equipo, pero ha logrado encajar.

R. Cuando salió la opción de venir aquí es porque creía que iba a ser una pieza que encajaría y que el equipo necesitaba. No lo dudé, sabía que iba a encajar, aunque a priori la gente podía pensar que no era mi sitio. Me adapté rapidísimo y entendí lo que quería el míster, además de tratar de aportar lo que yo creía que era bueno para el equipo.

P. Usted pierde muy pocos balones, pero juega en un equipo que muchas veces es una máquina de pérdidas.

Centrarte solo en Cristiano te hace perder la perspectiva

R. Al final hay que entender que se pueden perder balones si uno tiene la intención de ser vertical, es una cosa que conlleva a la otra. Pero yo prefiero un equipo vertical y que pierda balones que uno plano que no genere peligro. A partir de ahí tenemos que mejorar ciertos aspectos que sabemos. Y sobre todo para este enfrentamiento contra la Juventus, no confundir el querer llegar a portería con convertir los partidos en una locura.

P. Se medirá a un centro del campo de mucho peso: Khedira, Matuidi, Pjanic…

R. Esta competición te enfrenta a jugadores de talla mundial, nosotros tenemos que mirarnos a nosotros mismos, olvidarnos un poco del rival, y pensar que jugamos en casa y en cómo les podemos ganar con nuestras armas. Ellos son un equipo competitivo, con dos finales de Champions en cuatro años, con mucho gol, se han reforzado bien con Cristiano, son sólidos en todas las líneas. Será difícil encontrarles fisuras, pero hemos trabajado para poder meterles mano.

P. ¿Les obsesiona Cristiano?

R. No, para nada, cuando tienes una figura tan importante enfrente, si solo te centras en ella, pierdes perspectiva y puede ser el motivo por el que pierdes, porque acaban resolviendo otros. Lo contaremos como una baza más de ellos en ataque, pero al que habrá que marcar muy bien porque para mí es el mejor rematador del mundo.

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