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El victorioso paseo de Messi

El argentino caminó en la mayor parte del encuentro ante el Valladolid, pero se bastó para decidir. “Corro por él porque se lo ha ganado”, afirma Rakitic.

Messi dispara pese a la oposición de un jugador del Valladolid. Ampliar foto
Messi dispara pese a la oposición de un jugador del Valladolid. PRESSINPHOTO/GTRES

En una frase ácida y que recordaba a la bravuconada del afamado entrenador Bill Shankly –“Esta ciudad tiene dos grandes equipos: el Liverpool y el filial del Liverpool”, dijo para irritar a los del Everton a mediados de los 60-, Jorge Valdano definió la capitalidad del 10 del Barça en el planeta fútbol. “El mejor es Messi. Y el segundo, es Messi lesionado”, soltó. Pero lo que es una evidente exageración, quizá se arrima un poco a la realidad.

Ante el Valladolid, por ejemplo, La Pulga jugó a medio gas, todavía en busca del ritmo que perdió antes de sufrir una fuerte contractura en el abductor) frente al Valencia. Y, por más que no le salieron las cosas, con más pérdidas que pases que descontaran líneas de presión, fue el único que hizo jugar a sus compañeros, que absorbió por definición a dos defensores a cada vez que tocaba el esférico y, sobre todo, que generó peligro. También, claro, hizo su gol de rigor porque suma 22 dianas en los 22 encuentros de LaLiga que ha disputado, Pichichi incontestable, 11 temporadas consecutivas totalizando más de 31 tantos, líder de un equipo que después del partido pesadilla del sábado almorzó el domingo con un colchón de nueve puntos sobre el Madrid, derrotado en el Bernabéu por el Girona.

No es un secreto que Messi gestiona sus esfuerzos. “Corro por él porque se lo ha ganado”, explicaba Rakitic. “Prefiero tener que tapar yo los huecos que deje en defensa para que luego en ataque esté fresco porque no hay nada igual”, señalaba Sergi Roberto. Generosidad, en cualquier caso, interesada porque todos en el Barça saben que el balón debe pasar por Leo, la frontera exigida que convierte melones en pelotas, que reparte caramelos y define los goles. Y eso es lo que hace siempre con el Barça, que se articula a su alrededor. “Cuanto más juguemos para Messi, mejor”, llegó a decir Valverde en una rueda de prensa del curso anterior, cuando asumía las riendas del equipo. Cosa que hizo el equipo frente al Valladolid, por más que el 10 jugara al paso.

No es una novedad que Messi dispute todo un partido caminando. En el clásico de diciembre de 2017, por ejemplo, se pasó el 83% del tiempo caminando sobre el césped de Chamartín y participó en los tres goles del equipo sobre el Madrid, hizo bailar a los rivales y trazó más del doble de regates (6) que todo el rival junto (2). Guardiola, que entendió su juego como sus silencios, lo aclaró: “Messi se pasa el partido caminando, radiografiando la situación a cada instante. Es el jugador que menos corre de LaLiga. Ahora bien, cuando le llega la pelota tiene la radiografía completa del espacio/tiempo. Sabe dónde está cada uno. ¡Y pam!”. El Valladolid lo entendió.

Leo decidió economizar los esfuerzos, sabedor de que sale de una lesión reciente y de que este martes afronta el duelo de la ida de los cuartos de final de la Champions ante el Olympique Lyon Pero se bastó con su cabeza y sus pies para descomponer el sábado al equipo pucelano. Si bien tardó en coger el hilo, porque fueron varias las ocasiones en las que, extrañamente, se le escapó un control o entregó un mal pase, pronto entendió que su equipo no necesitaba una catapulta sino un ariete porque Boateng jugaba de espaldas a la portería y poco más. Así, probó a Masip en siete ocasiones e hizo diana solo en una, desde los 11 metros. Aunque falló en la repetición, ya cuando agonizaba el partido, y situó su estadística de acierto en penas máximas en el 75,5% (ha marcado 68 de 90). “Es que aunque no lo parezca, Leo también es humano”, defendió Aleñá.

El tanto, en cualquier caso, le dejó más Pichichi –suma 22 por los 15 de Luis Suárez-, pero no escondió que no está en su mejor versión porque fue el que más balones perdió (32, por los 14 de Aleñá, el segundo en la estadística) y el que más pases erró (10, por los ocho de Aleña). Pero sí que dejó a Dembélé, primero, y Luis Suárez, después, delante del portero. También provocó que el balón le hiciera cosquillas al poste por dos veces y originó cantidad de huecos con sus pequeños arrastres. “Messi lo hace todo bien”, resolvió al acabar el encuentro Guillermo Amor, responsable de las relaciones institucionales del club. Y si no, casi todo. Pero la Champions, como aprendió el Barça en el curso pasado, no perdona y el Lyon, equipo de ida y vuelta, exigirá algo más que un paseo del 10. Valverde recupera de momento a Umtiti y pierde por lesión a Vermaelen.

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