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Márquez, un hombro tocado, pocas vueltas y el mejor tiempo en Sepang

El piloto de Honda marca la vuelta rápida en su vuelta a los circuitos tras un duro invierno de recuperación

Marc Márquez, en Sepang/ En vídeo, así es la recuperación de Márquez.

Marc Márquez atiende a lo que le interesa. Si un consejo es bueno para él, lo asume. Como cuando le explicaron que no podría dar tantas vueltas como le gustaría en el primer test de pretemporada, celebrado desde este martes y durante tres días en Sepang (Malasia), que su hombro, ese que se operó a principios de diciembre, todavía no está para tanto estrés. “Si se inflama hoy, ya no puedo rodar los otros dos días”, apunta. Si su opinión, en cambio, difiere de la del resto, escucha, pero no se atora. Como cuando trataron de meterle en la cabeza que no se preocupara más que de llegar en forma a la primera carrera del año, el 10 de marzo en Qatar. “En mi entorno solo se hablaba de Qatar, pero yo quería llegar bien a Malasia. Este es un test muy importante, de estos entrenamientos depende mucho la temporada. Trabajas y te levantas cada día porque tienes un objetivo. Yo quería llegar aquí a punto, me había marcado esta fecha”, confiesa al bajarse de la moto.

Lo hizo antes de tiempo, eso sí. Utilizó la pista durante unas cuatro horas, mucho menos que sus rivales; y dio 29 vueltas, la mitad en comparación con la mayoría. Aun así, se llevó el mejor tiempo de la jornada. En su 26º giro paró el crono en 1m,59’621s, tres décimas más rápido de lo que fue capaz de rodar Alex Rins (Suzuki), segundo clasificado; a una distancia del campeón muy similar se quedó Maverick Viñales (Yamaha), tercero. “A la que me he subido a la moto me he puesto contento, ha sido una inyección de adrenalina en el cuerpo, tenía más energía de la normal, pero… aunque la gente de mi alrededor pensaba que estaría peor, yo me pensaba estar mejor físicamente. Siempre he sido muy positivo, pero cuando he salido he visto que no, que todavía me falta mucho trabajo. Hay músculos que todavía no están activados al 100%”, señalaba.

El campeón del mundo se siente bien con su nueva moto. “Cuando probé la primera versión en Valencia y en Jerez [en noviembre] ya encontré que se había dado un pasito adelante. Aquí, con la evolución que tenemos para 2019, ha sido salir y pum, un poco mejor”, concedió. La Honda sigue teniendo puntos negativos, asume, pero se está trabajando bien. Lo está haciendo Márquez, aun con sus dificultades, y también el equipo de tests que tiene en Stefan Bradl (fue octavo, a medio segundo del español) al sustituto ocasional de Jorge Lorenzo, de baja, recuperándose como está de una fractura en el escafoides.

Con las Ducati poniéndose todavía a punto –“Pueden ir mucho más rápido de lo que han ido”, decía Márquez y con Andrea Dovizioso octavo a más de medio segundo del de Honda, el paso adelante lo dieron las Yamaha, sumidas en una crisis deportiva y de resultados los últimos dos años. Con el buen crono de Viñales y el sexto puesto de Valentino Rossi (a cuatro décimas del primero), la M1 arranca con mejor pie la temporada 2019. En parte porque la casa de los diapasones ya tiene claro en qué evolución de motor trabajar a partir de ahora.

“Estamos contentos. Este primer día fue bien y parece que con gomas usadas, que era nuestro punto débil, nos va bien. Pero aún falta mucho trabajo”, explicó el piloto italiano, feliz también por el cúmulo de novedades y cambios en la fábrica japonesa. “Hablamos mucho con los ingenieros y la atmósfera es buena, eso se nota. Estamos de acuerdo en lo que hay que hacer, pero luego hay que solucionarlo”, concluía. El curso pasado Yamaha superó la peor racha sin victorias de su historia: 24 grandes premios, hasta que Viñales venció en Australia. Pero la crisis no estará cerrada hasta que se imponga cierta regularidad.

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