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Villaécija: “La natación lo es todo para mí, por eso me cuesta tanto dejarlo”

La nadadora catalana, campeona del mundo en piscina corta en 2010 y tres veces de Europa, se retira a los 34 años

Erika Villaécija en su rueda de prensa de despedida. Ampliar foto
Erika Villaécija en su rueda de prensa de despedida. EFE

Erika Villaécija deja la competición. La nadadora catalana de 34 años anunció este martes en el Museu Colet de Barcelona su retirada tras 16 años en la élite. “He tomado la decisión cuando he querido. Ha sido algo planificado”, ha asegurado la deportista, campeona de Europa en 2004 y del mundo en 2010 en 800 metros libre. “Para mí la natación lo es todo. Desde que vi los Juegos Olímpicos de Barcelona por televisión, quise competir en unos. Quizás por esto me ha costado tanto dejarlo”.

La idea de la retirada, sin embargo, no es nueva. Los sinsabores y el sufrimiento propio de la natación le plantearon abandonar la piscina mucho antes. “La primera vez fue en 2008, tras los Juegos de Pekín”, admite Villaécija. Subcampeona de Europa y tercera del mundo, el quinto puesto olímpico en 800 libre supo a poco. “Había entrenado muchísimo”, admite la catalana. La decepción dolió, y Villaécija llamó a su hermano: “Álex, no voy a nadar más”. Aquel diploma olímpico no era lo esperado. “Mira, nos vamos de vacaciones tres semanas y lo hablamos. Y me vengo a entrenar contigo si esto ayuda a que no dejes de nadar”, respondió Àlex Villaécija, también nadador. Funcionó.

Cinco años después, en 2013, tras los Mundiales de Barcelona, la frustración se repitió. “La idea ya era dejarlo y quería hacerlo bien en casa”. La competición no salió como esperaba. Érika terminó lejos de los puestos de honor y la retirada habría sido agridulce. Una conversación con Joan Fortuny, su entrenador de toda la vida, y su entorno, replanteó de nuevo la situación. “Al no conseguir los resultados esperados, quise alargar hasta Río 2016 para sacarme la espina”, explica.

La marcha de Érika Villaécija supone la retirada de uno de los grandes iconos de la natación española del siglo XXI. “Hoy no es un día cualquiera. Se despide una de las mejores deportistas de la historia de nuestra federación”, puntualiza Enric Beltrán, presidente de la federación catalana de natación. Tras la marcha de Nina Zhivanevskaya y antes de la eclosión de Mireia Belmonte, Villaécija fue uno de los iconos y mejores argumentos de la piscina nacional. “Para competir en cuatro Juegos Olímpicos, hay que estar 16 años al máximo nivel, y esto solo está al alcance de campeones como Érika”, reivindica Beltrán.

Cuando a Villaécija le preguntan por su mayor éxito, no duda. “El oro en el Mundial de Dubai”. La catalana venció en 2010 a Belmonte en la prueba que la catapultó a la élite: los 800 libre. “Me quedo con aquel instante de tocar la pared”, rememora. Cuando lo hizo se puso a llorar casi del mismo modo que lo hizo este martes en el Museu Colet al recordar su carrera. “Aquel oro llegó en un momento complicado, y fue especial”. La catalana, además, cuenta con 15 medallas más entre Europeos y Mundiales, y fue campeona de Europa en 800 libre (2003 y 2004) y en el 4x200 libre (2004).

El futuro, sin embargo, mantiene a Villaécija en el agua. “Estoy con los benjamines del Club Natació Sabadell”. Entrena cuatro días a la semana a los más pequeños en el último de sus cuatro clubes deportivos, y compagina el trabajo en una empresa como directora de personal. “El proyecto laboral es muy importante, es otro reto”, expresa. Y para no olvidar la competición, se ha enganchado al crossfit. “¡Me gusta mucho! Y me permitirá seguir viva con la competición, aunque a nivel aficionado”. ¿Pero seguirá nadando? “Nunca dejaré de nadar”.

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