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“Ha sido la victoria más difícil de Mireia”

El técnico Fred Vergnoux explica las dificultades que debió superar su nadadora para conquistar el oro mundial

Mireia Belmonte se abraza a su entrenador Fred Vergnoux.
Mireia Belmonte se abraza a su entrenador Fred Vergnoux. EFE

Fred Vergnoux, el entrenador que ha conducido a Mireia Belmonte hacia sus cuatro medallas olímpicas, paseaba dichosamente sorprendido por el pabellón del Danubio, después de oír el himno de España en la ceremonia de premiación. “Mireia se ha despertado costipada y nos hemos asustado un poco”, admitió. “No sabíamos qué pasaba. O sí. Es el agotamiento y los cambios de temperatura. El martes hacían 30 grados y el miércoles 20; íbamos en el bus y pasamos frío. Por la mañana ha habido un momento de crisis. Al final, fuimos a entrenar a otra piscina, y a la tarde ella se ha encontrado bien”.

“Esto”, prosiguió el técnico francés, “para mí ha sido la victoria más difícil de la carrera de Mireia. Y es la confirmación que solo dentro de la dificultad vas a encontrar soluciones. No hay nada fácil. La gente que gana es la que se muestra capaz de superar problemas. Ella ha nadado muy bien. Los parciales han sido correctos. Salvo por la llegada, que ha cometido un error por el estrés, ha hecho una muy buena prueba. Físicamente está mejor que el año pasado pero se la ve un poco tímida. No reacciona hasta que no tiene más remedio. ¡Pum!

Vergnoux explicó que lo más complicado para un deportista es el reto mental de seguir persiguiendo objetivos tras la apoteosis olímpica. “Estamos ante una deportista realizada”, dijo. “Alguien que ha cumplido con todos sus sueños. Ha dado el máximo. Después del oro olímpico no hay nada más alto. Mireia ha entrado en la categoría de la gente que lo ha ganado todo: Pellegrini, Le Clos, Hosszu... Por eso ha sido una temporada muy dura. Porque sabíamos que nos faltaba el oro mundial, pero ha sido realmente complicado”.

“¡Ahora me preocupa no estar preocupado!”, dijo Vergnoux. “Por primera vez tengo la sensación de que no hay problema porque Mireia está muy bien físicamente. Cuando acabamos los Juegos de Río ella no estaba tan bien como ahora. Porque nada más terminar, en la Villa Olímpica, me dijo: ‘¡El año que viene hay que ganar el mundial!’. Ella te aprieta. Como entrenador tienes que elevar tu nivel de exigencia por encima del suyo, porque si no empieza a mandar ella. Y si es así, ¡tiene que buscarse otro entrenador!”. En octubre ya estábamos entrenando en altura en Font Romeu. Trabajar así es un privilegio”.

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