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Alejandro Valverde: “Yo mismo alucino conmigo”

El campeón del mundo, de 38 años, repasa su trayectoria encima de la bicicleta tras recibir el Vélo d’Or en reconocimiento a su gran victoria en Innsbruck

Alejandro Valverde, la semana pasada en Pamploma con el premio Vélo d’Or.
Alejandro Valverde, la semana pasada en Pamploma con el premio Vélo d’Or. movistar team

Alejandro Valverde se pasó en Pamplona toda la semana pasada. Se concentró con el Movistar para preparar la temporada 2019, que será su 18º año en la élite del ciclismo profesional, y recogió unos cuantos premios. Uno de ellos, el Vélo d’Or, una especie de Balón de Oro del ciclismo, le llega a los 38 años, solo después de haber ganado el Mundial.

Pregunta. En 2005, cuando debutó en el Tour a los 25 años, le ganó a Armstrong una etapa en Courchevel, y el tejano le señaló con el dedo y anunció al mundo: “He ahí el futuro”. Y pasó de todo, Armstrong desapareció, y usted estuvo a punto, pero no dejó caer el testigo...

Respuesta. Al final, son tantos años que en tu carrera tienes cosas buenas y cosas malas. ¿Las cosas malas? Pues han sido dos. Una, todo lo sabemos, fue mi suspensión de dos años [2010-2011, por dopaje], que fue un sinvivir durante varios años. Viví sin saber, ¿corro?, ¿no corro?, ¿qué pasa?, ¿qué sale en prensa?, y eso es muy jodido... Una vez que me sancionaron dije, mira, ya me han sancionado, voy a cumplir. Justa o no justa, es lo mismo, cumplo y me dejan tranquilo para después correr con total plenitud y que vea todo el mundo quién soy, realmente. Ganaba antes y ganaba después. Se ha demostrado, claramente, que Alejandro Valverde ha ganado más y mejor que antes, cuando era más joven.

P. Y el Tour del 17, la lesión.

R. Fue una lesión muy gorda [rotura de rodilla], que me hizo preguntarme, ¿va a ser Alejandro Valverde igual?, ¿no?, y con 37 años. Y he vuelto igual o mejor. Esta lesión no me ha supuesto nada que no sea más rabia, más energía, y ganar el Mundial con 38 años.

P. En uno de los primeros reportajes que se le hizo se le llamaba “El Merckx de Murcia”. Tenía usted 23 años y 15 años después no suena tanto a exageración…

R. No era una locura citar a Merckx, no. Muy poca gente cumple luego con lo que se aventura de ellos. Es sorprendente. Si yo mismo me sorprendo, yo... yo no dejo de sorprenderme, y, mira, se me ponen los pelos de punta pensándolo, porque es que estoy alucinado. Cada año que pasa, digo, “joder, si es que estoy mejor, si es que estoy mejor”. Llevo de tres años a aquí que digo, “ha sido mi mejor año, esto ya no lo puedo superar ni de coña”. Llega el siguiente, y lo mejoro... Sigo ganando las mismas vueltas a principios de año después de la caída; ¿en el Tour?, bueno, no estuve a la altura pero tampoco iba a disputarlo; y llega la Vuelta a España, y siendo un poco de preparación de cara al Mundial, llego y estoy disputando hasta el final con dos victorias de etapa, y llega el Mundial, y gano con una solvencia impresionante... Estoy sorprendido y no dejo de sorprenderme. Yo mismo alucino conmigo.

P. ¿Siente como un rejuvenecimiento mental?

Me siento más libre de cabeza; me tengo que obligar a descansar”

R. No sé si rejuvenecimiento, pero sí me siento diferente, más libre de cabeza. Yo, antes, cuando llegaba al final de las temporadas terminaba asfixiado, llegaba diciendo, “bah, por culo la bicicleta, solo quiero descansar”. Ahora no, ahora me tengo que obligar para descansar, porque digo, “no estoy cansado, me apetece salir en bici, salir y hacerme mis 70 kilómetros y tomarme mi café con mi tostada y mi aceite”. Y, no es broma, esta mañana he hecho rodillo antes de la rueda de prensa y he terminado la rueda de prensa y he vuelto a hacer rodillo.

P. Se ha ganado la cerveza...

R. Pues sí, un poco lo hago para eso, pero porque me apetece. No es una obligación como antes... Hago lo que he hecho hoy, en total una hora y 10 minutos entre las dos sesiones, y me encuentro a gusto, tranquilo, mi cervecica... Antes, no, antes terminaba asfixiado de cabeza.

P. ¿Su sueño era esto? ¿Pensaba que esto iba a ser así?

El Tour es la mejor carrera, pero no estoy obligado a ir. Ahí no disfruto”

R. No, no. Ni de coña pensaba yo que esto iba a ser así. Vamos, ni yo ni nadie. Es increíble. Cuando ya me retire y analice seriamente mi palmarés... ¿Dónde no ha ganado este hombre? O si no ha ganado ha hecho segundo, o si no, tercero. En cualquier carrera, en todas. Entonces dices tú, qué barbaridad, es impresionante, impresionante, yo no pensaba ni mucho menos que iba a ganar esto. Y antes y después del cataclismo...

P. “Volveré y seguiré ganando”, dijo cuando la sanción.

R. Y si no lo cumplo un año intento que se cumpla el año siguiente. Y se cumplen... Y siempre estoy ahí. Es raro que yo falle, que esté para disputar y haga el 60 o me retire... Siempre estoy ahí, luchando, siempre estoy para disputar y eso quiere decir que estoy con hambre, que estoy con ganas y que no estoy cansado del ciclismo, ni mucho menos.

P. En 2019 tiene pensado debutar en el Tour de Flandes…

R. Debo estar en la salida de Flandes, y más con este maillot de campeón del mundo. Creo que se lo debo un poco a la afición y a mí mismo, pero también soy consciente de que hay que conocer muy bien esa carrera. Lo puedo hacer mejor, peor, explotar, tener un pinchazo...

P. Y luego quiere Giro y Vuelta, sin Tour. ¿No cree que un arcoíris está obligado a ir al Tour?

Me compraré un gran camión, bien rotulado: ‘La Bala Verde”

R. No. Creo que no. El Tour es la mejor carrera, sí, pero obligado no estoy. Querrán que esté allí, por supuesto, pero uno también tiene que mirar lo que le viene mejor y lo que le viene peor. Y en el Tour no disfruto.

P. ¿Cuándo se retirará? ¿Después de Tokio 2020?

R. No sé. ¿Sabe cómo creo que me voy a retirar? Diré un día, “ya está bien, ya he cubierto una época bastante buena en el ciclismo”, que sería, si no pasa nada, 19 años, y decir, ‘yo creo que ya, ¿qué necesidad tienes de estar aquí sufriendo tanto, aunque te guste, pero sufriendo?’.

P. De joven decía que su sueño era ser camionero como su padre, el rey de la carretera…

R. ¡Ah! Sí, sí, pero eso ya... me gustan mucho los camiones, y ya me compraré un camión para tenerlo. No tengo el carné, pero tener un camión para mí, un gran camión, eso me encantaría. Lo tendré aparcado allí cerca de casa, bien rotulado, La Bala Verde, algo así, parecido, bien guapo...

El tributo de Txomin Perurena

Un premio que recibió Alejandro Valverde en Pamplona tuvo un carácter emotivo, sentimental. Se lo entregó la Peña El Gesto, presidida por José Miguel Echávarri, el director que lo fichó en 2004 para el equipo entonces llamado Illes Balears. En la comida en que se le festejó estuvo Txomin Perurena, el ciclista guipuzcoano que lo ganaba todo en España en los años setenta. Y el corredor del Fagor y el Kas, ídolo de todos los aficionados de entonces, se levantó, más emocionado aún que Valverde, y dijo: “Tengo 156 victorias, dicen, más que nadie en España, y Valverde tiene 122. Pero no me queráis comparar. Al lado de Valverde yo no soy nada. Solo he venido aquí para quitarme la txapela ante él y rendirle homenaje”.

Al oírlo, Valverde, que sabe quién es Perurena, su humildad y el cariño que le tienen todos, le da un sorbo a su Alhambra de botella verde y baja la mirada, touché.

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