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MUNDIALES DE GIMNASIA

Simone Biles y luego todas las demás

A pesar de acabar en urgencias antes de competir por una piedra en el riñón, la campeona olímpica firma un debut espectacular en su vuelta al Mundial de gimnasia

Simone Biles durante el primer día de competición en los Mundiales de Doha.
Simone Biles durante el primer día de competición en los Mundiales de Doha. Getty Images

Desde que irrumpió de forma explosiva en la élite de la gimnasia, hace ya cinco años, Simone Biles solo compite consigo misma. Está ella, la campeona del mundo por tres veces, la campeona olímpica y reina de los Juegos Olímpicos de Río, y luego el resto del mundo. Ni siquiera las dos piedras que le detectaron los médicos de Doha en un riñón horas antes de estrenarse este sábado en el Mundial la han frenado en su regreso a una gran competición. Ha sido la mejor con muchísima diferencia y ha estrenado un nuevo salto en potro que desde ahora llevará su nombre. Y no se cansa. 

Es lo que pasa con los genios. Hacen cosas imposibles y las logran con aparente facilidad, aunque detrás de Biles, como ella misma ha recordado tras la competición haya "mucho trabajo". Hay también un cuerpo prodigioso que nunca se ha lesionado de gravedad y una facilidad increíble para aprender nuevos elementos, algunos de ellos imposibles para las mejores gimnastas del mundo.

Todo eso se ha podido ver en su esperado regreso tras ese año sabático que se cogió después de dominar a su antojo en Río 2016. Biles ha mejorado mucho sus ejercicios de barra y de paralelas, el aparato donde se muestra más vulnerable, con una nueva salida y enlaces más complicados. Ha mejorado ese ejercicio de suelo olímpico que cortaba la respiración, con una primera diagonal infernal y nueva coreografía. Y, sobre todo, se ha inventado un nuevo salto en potro, que desde ahora llevará su nombre y que demuestra que este deporte va de eso, de innovar, de inventar nuevos movimientos a veces 

El resultado: 60,965 puntos, un récord del nuevo código de la gimnasia, vigente desde que terminaron los Juegos de Río. Con esa nota, Biles dejó muy lejos a su compatriota Morgan Hurd, que defiende el título probablemente porque la texana decidió darse un respiro tras el esfuerzo olímpico y se cogió un año sabático, y al resto de competidoras, a falta de rusas y chinas, que compiten el domingo. La estadounidense no solo encabeza la clasificación general, sino también tres de los cuatro aparatos -es segunda tras la belga Derwael en paralelas- y empuja a Estados Unidos hacia el oro por equipos. 

A los 21 años, Simone Biles es muy diferente a la gimnasta que arrolló en Río hace dos años. Víctima de los abusos sexuales de Larry Nassar, como tantas otras gimnastas olímpicas de Estados Unidos, está en Doha para ganarlo todo. Con una sonrisa. Haciendo chistes sobre sus cálculos renales. El espectáculo no ha hecho más que empezar. 

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