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Lorenzo vuelve a caerse: “La lesión duele más ahora, no sé si me subiré a la moto”

El piloto, que se había lesionado el pie hace solo 12 días, sale volando por los aires en Buriram por un fallo técnico de la Ducati a 150 km/h

Jorge Lorenzo
El piloto de Ducati Jorge Lorenzo camina con ayuda de unas muletas en el circuito de Buriram, en Tailandia. AFP

“Estoy bien, estoy bien. Al principio estaba asustado, pero para lo espectacular que ha sido la caída he tenido mucha suerte”, concedió. Jorge Lorenzo salió del centro médico del circuito de Buriram, en Tailandia, como paquete de su propia scooter y con las muletas en la mano. Se había caído, otra vez. Y no sabía decir si volvería a subirse a la moto este sábado: “La lesión duele más ahora, no puedo apoyar el pie. Si me lo preguntáis ahora diría que no salgo mañana, pero no quiero precipitarme”. El piloto de Ducati, que finalmente decidió viajar a tierras tailandesas para intentar competir apenas 12 días después de dañarse dos dedos del pie en una tremenda caída en la primera curva de la última carrera, en Alcañiz, volvió a volar por los aires. Si bien, esta vez no sufrió ninguna fractura. Claro que el dolor en ese pie derecho ha aumentado después de sufrir una fuerte contusión en el tobillo y tiene, también, la muñeca izquierda inflamada. Y dolorida. 

Así lo explicó después de una visita al hospital más cercano, en la ciudad de Buriram, donde se trasladó para ser examinado. Y de donde salió más tranquilo al saber que ni el pulgar dislocado en Alcañiz había vuelto a salirse del sitio, ni se había fracturado ningún otro dedo del pie, pues todavía arrastra la fractura que sufrió hace menos de dos semanas en el segundo metatarso. Lorenzo está más tranquilo también después de saber que el accidente no se debe a ningún error de pilotaje, sino a un “fallo técnico”, tal y como asumió Ducati unas horas más tarde por mucho que no quisiera dar detalles. Apenas se limitaron a asegurar, tanto el piloto como la fábrica, que, conocida la causa, “parece improbable que una caída así pueda volver a repetirse”.

El accidente se produjo durante la segunda sesión de entrenamientos. Después de un día en el que empezó con mucho tiento ­–el piloto llegó a Tailandia con unas muletas con las que se ayuda a caminar, empezaba a mejorar sus tiempos por la tarde. Hasta que se fue al suelo. La caída fue fuerte, “impactante la imagen, iba muy rápido”, dijo él mismo. La Ducati le escupió y le hizo saltar por los aires cuando se preparaba para entrar a la tercera curva, una fuerte frenada al final de la recta más larga, a unos 150 km/h. Recibió un fuerte impacto en la espalda y empezó a rebozarse por el suelo a gran velocidad. Aunque, por mucho que saliera del trazado en camilla, pareció valerse por sí mismo para subirse a ella e incluso incorporarse para comprobar que su pie no estaba peor que como llegó. Por fortuna, “el resto del cuerpo está perfecto”, confirmaría al regresar del hospital.

“Por el sonido que se escuchaba de la cámara on board parece que algo extraño ha pasado con el motor, pero queremos esperar a descargar todos los datos electrónicos para poder explicar qué ha ocurrido”, había declarado Paolo Ciabatti, director de Ducati Corse, a la televisión oficial de MotoGP instantes después de la caída. Pero, entrada la tarde, ya ni Ciabatti ni Davide Tardozzi, director deportivo del equipo, quisieron dar más información. Ese “algo extraño” del que hablaba el italiano hacía seguramente referencia al sonido del motor de la Ducati de Lorenzo, que, en esa secuencia registrada por la cámara que la moto lleva incorporada en el colín, parece reaccionar de forma inesperada. Se escucha el motor perfectamente, se advierte cómo el 99 reduce marchas para preparar la frenada y, de repente, se corta en seco justo antes de que el neumático trasero pierda adherencia y provoque la caída del piloto. “Se hará un estudio de esos datos para entender qué ha pasado”, decía Tardozzi. Y así lo hicieron. Aunque no compartieron la información. Fuera cual fuese el problema, la caída llegó en el peor momento para Lorenzo, todavía lesionado.

El mallorquín, que ha logrado tres pole position en los últimos tres grandes premios, no ha sumado ni un punto en esas tres citas: en la primera, la de Gran Bretaña, porque se canceló la carrera; en las últimas dos porque acabó por tierra. Y cuando, todavía lesionado, empezaba a mejorar sus tiempos este viernes, volvió a caer. “Soy positivo. Podría haber sido mucho peor”, concedía, de vuelta al circuito.

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