Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Gero Rulli, el portero marcado

La afición de la Real señala al argentino y Garitano sopesa enviarle al banquillo para apostar por Moyá

Rulli trata de despejar el balón durante un partido de esta temporada.
Rulli trata de despejar el balón durante un partido de esta temporada. Getty

En el centro del debate, nervioso, afectado por la situación, a veces devorado por ella, se perfila un capítulo más de la trayectoria de Gerónimo Rulli (La Plata, Argentina, 1992) en la Real Sociedad, que ha sido una sucesión de accidentes, un tobogán de sube y baja desde el primer día. Literalmente. Debutó frente al Krasnodar, en agosto de 2014, en el playoff de la Liga Europa. Se convirtió en un muro para mantener la portería a cero frente al acoso de los rusos. Recibió un gol de penalti y se lesionó en el minuto 85. Se rompió el quinto metatarsiano del pie derecho. Salió Eñaut Zubikarai, que en cinco minutos encajó dos goles. La Real cayó eliminada y Rulli tardó tres meses en volver a jugar.

Entonces era, sin embargo, el deseado. Una joya para la portería de Anoeta. Después del paso de Claudio Bravo, el portero que había lanzado cantos de amor eterno a la Real y San Sebastián, pero que recibió una oferta del Barcelona que no pudo rechazar, el club donostiarra se había decantado por otra joven promesa sudamericana, el guardameta de Estudiantes de la Plata, premio Ubaldo Fillol al portero menos goleado de la Liga argentina en 2014. Apostó fuerte por él.

Cuando regresó, su debut liguero fue brillante. Encajó un gol de penalti en la decimosexta jornada frente al Valencia, su primer partido, y fue elegido portero del mes por su actuación del domingo siguiente ante el Barça en Anoeta, con dos paradas descomunales ante Luis Suárez. La Real ganó 1-0. Acabó una buena temporada y como el de todos los diamantes en bruto, su nombre se incorporó al habitual runrún de todos los finales de campaña. Le salieron varias novias. Con esa cara de niño, que no parecía asustarse por nada, en Donostia estaban convencidos de su solidez.

Encadenó dos buenas temporadas, jugó los Juegos Olímpicos de Río y se perfilaba como el heredero de la portería de la albiceleste, pero su progesión se estancó, y en San Sebastián comenzaron a pensar que iba hacia atrás. De nuevo, en Anoeta la temporada pasada, se reabrió el debate sobre la portería. Lo que parecían pecados de juventud se cronificaron. Los errores de Rulli se empezaron a multiplicar, se escucharon los primeros silbidos. En enero del año pasado, Loren, secretario técnico entonces, le comunicó al argentino que la Real pensaba en fichar a Lunin. Rulli lo aceptó: “Me enteré y me dijo Loren lo que tenían pensado, y le respondí que siempre dije que sea un portero o un jugador, será bien recibido. Están en todo su derecho buscar un jugador”.

La apuesta firme del técnico

Con Eusebio Sacristan, la temporada pasada, Rulli estuvo gris, a tono con el equipo, y además se lesionó. Un esguince del ligamento cruzado de la rodilla en marzo. Ante la tesitura, la Real contrató a Miguel Ángel Moyá, suplente de Oblak en el Atlético. El portero balear se hizo con la titularidad. Luego cayeron Eusebio y Loren, entró Olabe como secretario técnico y el nuevo entrenador, Asier Garitano, apostó por Rulli desde la pretemporada, a pesar de la solidez de Moyá en el final de la anterior temporada.

Pero desde que comenzó la Liga, a Rulli le ha pasado factura su irregularidad. En Anoeta lo ven dubitativo. Frente al Barcelona, con ventaja de la Real en el marcador, dos salidas defectuosas en dos saques de esquina condenaron a su equipo. Empezaron los primeros silbidos en la grada. Pese a ello, Garitano reforzó su apuesta.

Salió en Huesca y ganó la Real. Rulli estuvo nervioso durante algunas acciones, pero respondió después y contra el Rayo, un error mayúsculo en un balón que caía en globo y no supo embolsar propició el resultado final. La grada le sentenció. “Ha empezado bien, pero luego se le escapa el balón que termina en gol. Creo que le meten el codo. Ese gol nos ha hecho daño”, afirmaba Garitano después del partido. “A Rulli no le he visto tan mal. Hay que darle tranquilidad, intentar ayudarle. Entiendo que los pitos es parte de todo esto. Pueden venir de la temporada pasada. No nos gusta, pero es parte del fútbol profesional. Es un portero internacional con Argentina y esto le va a hacer mejor. Es parte de este mundo. No me gusta, pero hay que saber convivir con eso”, concluía el entrenador de la Real Sociedad.

La llegada de Luis Llopis

Ante la necesidad de reforzar la portería, Olabe contrató en verano a Luis Llopis, el entrenador de porteros de Zinedine Zidane en el Real Madrid, que impulsó la carrera de Keylor Navas en el Levante y que también había realizado una gran labor con Caparrós en el Athletic. Sin embargo, de momento no ha conseguido enderezar la trayectoria del guardameta argentino. “Fallas y es normal que la gente se enfade”, reconoce el portero, que dio la cara tras el empate del Rayo en Anoeta. “Los pitos duelen, ya los recibí la temporada pasada y espero que no se repitan en los siguientes partidos”. Sus compañeros le arropan. “Rulli trabaja como el que más. Es un porterazo. Ahora lo que tenemos que hacer es apoyarle entre todos”, dice William José, el autor del gol del empate de la Real.

Pero en Zubieta preparan ya otros planes. Garitano medita darle la titularidad a Moyá el próximo sábado frente al Valencia.

¿Sería matar definitivamente la confianza de Gero Rulli? Su colega y rival por la titularidad, Miguel Ángel Moyá, aseguraba en una entrevista que no debe ser visto así: “Es que no es matar a un portero, estamos en la élite. Y yo estoy en la élite porque no me han comido el terreno por detrás, que la gente viene muy fuerte. La élite significa rendimiento, significa estar en los momentos complicados y no es matar a nadie”. Un aviso a Rulli, una recomendación y una reivindicación: “Con el tiempo te das cuenta de que forma parte de nuestro mundo y cuanto más preparado estás para coger las oportunidades, y mejor sepas convivir con este tipo de entorno, más llevadero es”.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información